La película Abrázalo por mí se sitúa en la línea de la comedia dramática italiana de sujeto psiquiátrico que ahora tiene varios ejemplos interesantes, a partir de Se puede hacer de Giulio Manfredonia hasta la más reciente (y hermosa) La loca alegría de Paolo Virzì .

Acéptalo por mí: la trama

La historia se desarrolla en un pequeño pueblo de Sicilia y tiene como protagonista a una familia pequeño burguesa (padre, madre y dos hijos) que lucha contra una grave enfermedad mental del primogénito Ciccio. El protagonista pronto pasa de los trastornos de conducta a mostrar una sintomatología psicótica franca con alucinaciones visuales y auditivas.



La mentalidad cerrada y pasada de moda de los aldeanos hace que manejar el malestar sea muy difícil y la familia pronto se encuentra luchando con la ignorancia y estigma contra la enfermedad.

Abrázala por mí - TRÁILER:

cuales son las emociones

Abrázalo por mí: consideraciones psicológicas sobre la dinámica familiar

La madre (Stefania Rocca) desempeña bien el papel de una madre sobreprotectora y en cierto modo psicótica, que quiere mucho a su hijo pero no puede ayudarlo en su proceso de autonomización. El del vínculo simbiótico madre-hijo es una imagen absolutamente plausible en psicosis , que se encuentra a menudo en el entorno clínico.

padres que insultan a sus hijos

Anuncio El padre, muy duro y pragmático, a menudo entra en conflicto con Ciccio y la enfermedad representará el factor desencadenante de una grave crisis familiar. Las figuras tratantes de la película son en su mayoría incapaces de responder a las necesidades de la familia y ciertamente existe una actitud de denuncia hacia una psiquiatría puramente biológica que usa drogas para aliviar el síntoma sin tratar a la persona y su contexto.

Hay malas hospitalizaciones en malos hospitales, efectos secundarios de los medicamentos, hasta la mención de la notoria cardiotoxicidad de los neurolépticos (un tema muy actual en psiquiatría actual). Lamentablemente, sobre todo en determinadas zonas de nuestro país más atrasadas culturalmente, situaciones como estas siguen presentes y por ello la película puede dejar un mal sabor de boca y enfurecer incluso a los operadores que la miran. Uno se pregunta, pero ¿estamos realmente en mal estado (sin psicoeducación, sin trabajo con familiares, sin mención de rehabilitación…) ?. Parece una situación de hace cincuenta años, pero es tristemente realista. Al final, surge una comunidad con un rostro más humano, que otorga un rayo de esperanza demasiado débil en comparación con el desastre anterior.

Conclusiones

En la película hay una pizca de música como herramienta de rehabilitación, especialmente a nivel social (Ciccio toca la batería y esto le permite quedarse y tocar con sus compañeros). También hay algunas concesiones a la retórica, como la escena en la que suena la famosa canción de Cristicchi Te daré una rosa, que siempre sigue siendo una gran pieza, pero corre el riesgo de volverse un poco redundante en una película que habla de locura. Definitivamente una película que vale la pena ver, siempre que no creas que la salud mental siempre funciona así (mal) y no cedas al pesimismo destructivo.