Niños con TDAH tienen un déficit evolutivo que afecta a los circuitos cerebrales relacionados con la inhibición y el autocontrol. los Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (DDAI) mejor conocido como TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes y estudiados.

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Ilaria Perrucci y Francesca Lazzerini - ESCUELA ABIERTA Psicoterapia cognitiva e investigación Bolzano



Anuncio Luigi tiene 8 años y asiste al tercer grado de la escuela primaria. La escuela informó que crea muchas dificultades en el aula. En particular, los profesores informan que el niño siempre está inquieto y esto no permite el desarrollo pacífico de la lección. Lucha por permanecer sentado, se levanta y corre libre por la clase distrayendo a los demás compañeros. Cuando finalmente puede sentarse, necesita jugar con las manos o mover las piernas. Además, necesita jugar con objetos y dejarlos caer al suelo. Le cuesta mantenerse al día con los turnos de conversación y, a menudo, actúa imprudentemente. Incluso de niño estaba muy inquieto, había confundido el día con la noche. Le costaba conciliar el sueño e incluso despertar. Ante la frustración, reaccionó con ira.

Esta breve historia describe la historia de Luigi, un niño al que le diagnosticaron TDAH . yo niños con este trastorno, en particular, tienen un déficit evolutivo que afecta los circuitos cerebrales relacionados con la inhibición y el autocontrol.
los Desorden hiperactivo y deficit de atencion (TDAH) más conocido como TDAH, es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes y estudiados (Vitiello y Sherrill, 2007). Las manifestaciones clínicas básicas de TDAH son la dificultad para prestar precaución , comportamientos impulsivos y / o un nivel acentuado de actividad motora (Reale L., Zanetti M., Cartabia M., Fortinguerra F., Bonati M., 2014). Los síntomas suelen ser evidentes en la edad escolar, con más frecuencia en los niños que en las niñas; de hecho, la proporción es de 3 a 1 y puede persistir hasta la edad adulta. Muy a menudo escuchamos sobre el TDAH sin embargo, aún existen numerosos prejuicios sobre este trastorno. En particular, se suele pensar que se trata de un trastorno definido y recién estudiado. En realidad el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo descrito por un pediatra inglés a principios del siglo pasado (Still 1902). A lo largo del tiempo se le ha identificado con varios nombres, entre ellos 'síndrome hipercinético', 'disfunción cerebral mínima' (Zuddas A., Masi G., 2002). Durante la década de 1960, los criterios para los trastornos psiquiátricos de la edad del desarrollo se incluyeron en los diversos manuales de diagnóstico (ICD-8, 1966; DSM-II 1968). Los continuos cambios nosográficos así como los respectivos criterios han generado dudas a nivel de clasificación. Todo ello ha generado diferencias nacionales tanto en la epidemiología del trastorno como en la definición de estrategias terapéuticas.

Sobre la base de la evidencia genética y neuro-radiológica, la definición psicopatológica del trastorno se justifica ahora como un trastorno neurobiológico de la corteza prefrontal y los núcleos de la base que se manifiesta como una alteración en el procesamiento de las respuestas a los estímulos ambientales.(Swanson 1998a, 1998b, en Zuddas A., Masi G., 2002).

Como consecuencia de las diferentes clasificaciones y la falta de consistencia en el tiempo entre los distintos manuales de diagnóstico, se encontró una dificultad en el proceso diagnóstico del propio trastorno, que también tuvo consecuencias en la investigación epidemiológica.

TDAH: la prevalencia nacional

La Conferencia de Consenso italiana, en las directrices, consideró oportuno proponer la activación de un estudio que investigue la prevalencia nacional de TDAH y también sugiere la creación de registros de casos nacionales TDAH. Estos estudios permitirían así realizar un diagnóstico correcto siguiendo criterios no solo clínicos, sino sobre todo científicamente validados. Al respecto, es interesante mencionar un estudio realizado por Grupo Regional de TDAH de Lombardía . De hecho, este estudio constituye un intento de definir la prevalencia de pacientes con TDAH y describir las rutas diagnósticas y terapéuticas compartidas entre los distintos servicios, en la región de Lombardía, para la identificación y tratamiento de este trastorno.

Los resultados obtenidos muestran que la prevalencia es de 3,51%, menor que otras investigaciones a nivel nacional e internacional que estiman entre 1% y 12%. En este caso concreto, los autores plantean la hipótesis de que esta diferencia podría estar relacionada con el tipo de muestra. De hecho, solo se tuvieron en cuenta los pacientes con síntomas graves, que acceden a los centros de referencia y que según los protocolos regionales y nacionales deben ser pacientes que necesiten farmacoterapia o intervenciones multimodales (Reale L., Zanetti M. , Cartabia M., Fortinguerra F., Bonati M., 2014). En cualquier caso, conviene destacar que no existen datos unívocos relativos a la prevalencia del trastorno. Esto podría deberse a tres razones diferentes. La primera es que es difícil definir con precisión el umbral de diagnóstico (Scahill, 1999). La segunda es que la valoración de este umbral, a pesar de que existen criterios diagnósticos bien definidos, sigue siendo relativamente subjetiva ya que la mayoría de las pruebas utilizadas para la valoración del trastorno son observacionales y autoadministradas. La tercera razón es que TDAH es una patología muy compleja. De hecho, con el tiempo, los síntomas pueden manifestarse a través de diferentes trayectorias de desarrollo y, por lo tanto, manifestarse con características completamente diferentes de un niño a otro.

No obstante, gracias a la investigación del grupo Lombardía, es posible afirmar que la experiencia del registro TDAH representó una herramienta imprescindible de seguimiento continuo y sistemático, que permitió resaltar la importancia de contar con los recursos adecuados e involucrar a pacientes, familiares, docentes y operadores a través de intervenciones formativas e informativas con el objetivo de reducir el sobrediagnóstico y evitar intervenciones tardías en niños que necesitarían un diagnóstico preciso.

El diagnóstico del TDAH

Anuncio La pregunta que a menudo atormenta a las personas que interactúan con niños muy animados es la siguiente: ¿cómo es posible discriminar a los niños con estos trastornos como niños 'agotados'?

Existen criterios diagnósticos que son el resultado de años de trabajo de médicos y psicólogos que nos permiten discernir lo psicopatológico de lo que parece ser un temperamento más vivo. Según los criterios diagnósticos del DSM-5 (2013), la TDAH presenta síntomas de inatención, hiperactividad, impulsividad y una posible combinación de ellos. Cada área se caracteriza respectivamente por 9 síntomas característicos. Es necesario que estos síntomas sean iguales o superiores a 6 en el área referida a la inatención o en la de la hiperactividad impulsiva. Para adolescentes y adultos, el número esperado es de 5 síntomas. Además, para hacer un diagnóstico, es necesario que estos síntomas sean generalizados, presentes en dos o más contextos. El inicio tiene lugar antes de los 12 años. Finalmente, los síntomas deben interferir o reducir la calidad y el funcionamiento social, académico o profesional, creando una disfunción grave en la vida diaria del paciente. Dado que la edad de aparición se identifica en la infancia, es posible que los síntomas puedan tomar dos caminos diferentes. El primero es ser persistente en el tiempo. El segundo, por el contrario, es el que prevé que los síntomas desaparezcan en la edad adulta. Por estas razones, la prevalencia es mayor en niños que en adultos. Aproximadamente 1 de cada 6 niños con TDAH mantendrá el diagnóstico completo, mientras que la mayoría de los niños tendrán solo algunos aspectos de la enfermedad.

La Conferencia de Consenso en sus pautas para identificar los criterios distintivos del TDAH sugiere:

[...] el uso de herramientas como cuestionarios (por ejemplo, escalas de Conners y ADHD-RS, SCOD) y entrevistas de diagnóstico (por ejemplo, Kiddie-SADS y PICS-IV), debidamente estandarizados y validados, posiblemente en muestras italianas. Partiendo del camino diagnóstico, es fundamental la participación-comunicación del pediatra familiar referente a la salud del niño.

sin embargo, el diagnóstico de TDAH , en la actualidad es principalmente de tipo clínico y por tanto se basa en la observación del comportamiento del niño en múltiples contextos. No existen pruebas diagnósticas específicas que permitan identificar con certeza la presencia del trastorno y una limitación de los cuestionarios autoadministrados es que en ocasiones pueden resultar relativamente subjetivos en función de quién los rellene.

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TDAH: hacia la investigación futura

A la luz de lo anterior, la TDAH se configura como una patología heterogénea que involucra factores biopsicosociales dispares. Actualmente es muy difícil construir una batería ad hoc que pueda determinar de manera más segura la presencia de TDAH. En el panorama italiano, un primer intento lo realizan Marzocchi M., Re A., Cornoldi C. (2010), quienes crearon la BIA (Italian Battery for ADHD). Esta batería ofrece diversas herramientas útiles para la lectura de los problemas específicos que presentan los niños desatentos e hiperactivos y / o con dificultades en los procesos ejecutivos, en el control de la respuesta, la atención y la memoria. Estas herramientas se pueden utilizar para el diagnóstico ante una Sospecho TDAH.

Por tanto, sería interesante orientar futuras investigaciones hacia un estudio en profundidad del papel que juegan las funciones ejecutivas dentro del perfil del trastorno con el fin de crear baterías de test cada vez más específicas para favorecer los diagnósticos más precisos posibles, evitando así falsos positivos o negativos y garantizando también de intervenciones terapéuticas dirigidas.