Los objetivos de los proyectos de reinserción y rehabilitación, antes puramente punitivos, aspiran hoy a cambiar las actitudes e intereses de los desfavorecidos, intentando devolverlos a un modelo de vida legítima y moralmente compartida, gracias a la promoción de actividades, talleres, cursos de formación y oportunidades. trabajando.

Ruggiero Lattanzio



El trabajo como valor y sus funciones

El trabajo juega un papel importante dentro de la cultura occidental. Comúnmente visto como un medio de sustento, hecho posible a través de actividades materiales e instrumentales, el trabajo esconde en él numerosas dimensiones latentes que ofrecen al hombre una serie de beneficios a menudo subestimados.

Precisamente a través de las distintas funciones que asume el trabajo, como las psicológicas, sociales y formativas (Romagnoli y Sarchielli, 1983), el hombre puede realizar su experiencia personal, haciendo cambios en su 'estructura de vida'.
Estar involucrado en una actividad laboral no solo modifica la red de interacciones sociales del individuo al ofrecer expansión relacional y la posibilidad de cambio, sino que también le permite cumplir propósitos extraindividuales, cooperar y comparar su propio punto de vista con el de los demás, redefiniendo el propio estatus e identidad.

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Otra ventaja que ofrece el empleo es la realización personal, que implica la mejora del talento individual, las habilidades cognitivas y de comportamiento.

Lo descrito anteriormente se puede encontrar en el Modelo Vitamínico de Guerra, en el que las variables con efecto constante (disponibilidad de dinero, seguridad física y buen estado social) se acompañan de variables de disminución adicionales (control personal, oportunidad de uso de habilidades, oportunidades de contactos sociales etc ...).

Dos estímulos fundamentales interactúan en la base de la elección ocupacional: la implicación y la satisfacción. Si bien la implicación representa el grado en que una persona se identifica con su trabajo y lo considera fundamental para su realización personal y autoevaluación, la satisfacción permite satisfacer sus intereses y necesidades.

De la detención al valor del trabajo: caminos y oportunidades para la reinserción laboral de los ex presos

Anuncio Los nuevos programas de reintegración y reeducación psicosocial del sistema penitenciario deben considerar todos los factores antes mencionados. Los objetivos de estos proyectos, antaño puramente punitivos, hoy aspiran a cambiar las actitudes e intereses de los más desfavorecidos intentando devolverlos a un modelo de vida legítima y moralmente compartida, gracias a la promoción de actividades, talleres, cursos de formación y oportunidades laborales. El trabajo asume, por tanto, una tarea de empoderamiento y des-infantilización del preso y no un medio de autosuficiencia: de hecho, los ingresos no representan el salario efectivamente percibido sino una concesión otorgada por el Estado (porcentaje respecto al establecido).

Pero, ¿la ley ayuda y protege al prisionero en su formación?

Podemos afirmar que si bien se encuentran vigentes leyes protectoras, debido a la escasez de recursos, la administración penitenciaria se ve en ocasiones obligada a eludir parcialmente el criterio básico que establece el artículo 20, inciso 5, op, según el cual el el trabajo en la prisión debe

Hacer que los sujetos adquieran una preparación profesional adecuada a las condiciones normales de trabajo para facilitar su reintegración.
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Para proteger el derecho al trabajo de los reclusos es necesario que diversas figuras profesionales colaboren en el proceso de reorientación y reinserción laboral: la figura del recluso está flanqueada por trabajadores sociales públicos y privados que coordinan armoniosamente las intervenciones y tratan de limitar la posibilidad de que el detenido deja a medio camino su camino de reforma. Los caminos son todos diferentes entre sí, no es posible pensar en prácticas estandarizadas, cada camino debe crearse ad hoc.

Antes de planificar la ruta de reintegración laboral, cada recluso debe registrarse en la oficina de empleo (la Ley 56/87 establece que todos los reclusos pueden registrarse en la prisión en las listas de empleo) con una clara comprensión del objetivo que se desea alcanzar.
Pero la planificación de un curso de capacitación (como la finalización de un curso escolar o cursos de capacitación dentro de la prisión) a menudo se ve 'socavada' por necesidades urgentes, como la necesidad inmediata de dinero que limita el éxito total del curso, lo que lo convierte en asumir un carácter 'provisional e inestable'.

¿Los reclusos serán más estigmatizados que otras personas en su búsqueda de trabajo?

Aunque la ley prevé una desgravación fiscal para las empresas que contratan presos, no es muy competitivo para las empresas llevar a un preso o ex preso a instituciones; por lo tanto, las cooperativas que están constantemente buscando pedidos pero que luchan por sobrevivir siguen siendo accesibles.
Generalmente, los trabajos que se realizan para la administración penitenciaria suelen ser trabajos de bajo perfil y de pocas horas de los que los internos ni siquiera conocen los criterios de adjudicación.

Existen comisiones por ley que evalúan las listas y los criterios de desempleo, pero a menudo no se renuevan ni se crean.
En apoyo de una buena y eficaz reintegración al trabajo encontramos algunas leyes, como la n. 1986 (artículo 79), que prevé algunos recursos para la reintegración de personas desfavorecidas (entre las que se encuentran ex presos, presos y extranjeros).

Encontramos los ASL para promover iniciativas útiles para la realización de proyectos individualizadores de integración laboral; Junto a estas estructuras hay otras herramientas, a menudo moduladas por los servicios locales, que el preso puede utilizar para iniciar o completar su camino de reforma.
Estos servicios, denominados diversamente (SIL = Servicios de Integración Laboral; NIL = Núcleos de Integración Laboral; UOIL = Unidad Operativa de Integración Laboral; etc.) en conjunto con las Oficinas de Educación de los Institutos Penitenciarios y con el Centro de Servicios CSSA Adultos Sociale ”del Ministerio de Gracia y Justicia, son los encargados de establecer contactos con empresas externas, planificar caminos de integración individual y brindar el apoyo necesario a la persona y la empresa.

¿Cómo se “sigue” al preso en el lugar de trabajo y cuáles son los proyectos e instalaciones que se pueden utilizar?

La pasantía es uno de los medios prescindibles a través del cual se puede seguir y capacitar al sujeto en el lugar de trabajo; entre las pasantías encontramos la formación no remunerada, una pasantía de uno o dos meses, que permite verificar en el campo (empresa privada o cooperativas) habilidades laborales y adaptación psicosocial a la vida 'fuera de prisión'.
Una alternativa son las prácticas laborales: estas, que duran desde un mínimo de 1 mes hasta un máximo de doce meses, te permiten aprender habilidades laborales que se pueden desarrollar directamente en el campo.

Anuncio La Bolsa de Trabajo representa otra herramienta útil para el preso; tiene la tarea de establecer la relación laboral al final del proceso de reintegración y de formar al recluso en empresas privadas o cooperativas sociales. Su duración varía de tres a doce meses dependiendo del tema considerado y la complejidad de su perfil. El becario recibe un aporte de la región, en muchos casos anticipado por la empresa.

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La última herramienta está representada por la Agencia Solidaria del Trabajo que facilita los contactos e inicia la colaboración con los Servicios Territoriales y los operadores del Ministerio de Justicia.
Para que estas herramientas sean efectivas, se requiere información, es necesario informar a los presos o ex presos sobre las formas, tiempos y leyes que definen y ayudan a la reintegración psicosocial dentro de la comunidad. A través de la información es posible recuperar progresivamente la posesión de la libertad, el conocimiento de las leyes y oportunidades que permiten a los presos acceder a beneficios y medidas alternativas fundamentales para su progresiva reintegración.
El medio más seguro pero más difícil de prevenir los delitos es perfeccionar la educación (véase el capítulo XLV Cesare Beccaria y Pietro Verri - De crímenes y castigos - 1764).