El artículo ofrece un estudio en profundidad de las características neuropatológicas de la variante conductual de la Demencia frontotemporal, en relación con los déficits cognitivos específicos y los signos clínicos que conlleva el síndrome.



Anuncio La demencia frontotemporal describe un grupo de síndromes que presentan déficits en funciones ejecutivas , cambios en el comportamiento y problemas con idioma . Hay dos subtipos, conductual y lingüístico, este último dividido en tipos semánticos y no fluidos. El tipo conductual de demencia frontotemporal es la forma más común dentro del gran grupo de síndromes de degeneración frontotemporal, que incluye parálisis supranuclear progresiva, síndrome corticobasal y demencia frontotemporal (Murley et al., 2018).





La demencia frontotemporal variante conductual (bvFTD) se considera actualmente la segunda causa más común de demencia después de la de Alzheimer (Young et al., 2018; Rascovsky et al., 2011; Harciarek et al., 2013) y representa un desafío diagnóstico para el clínico, especialmente en la fase de inicio y debido a la heterogeneidad sintomática.

Los cambios en la personalidad, el comportamiento y las facultades cognitivas característicos de bvFTD reflejan disfunciones en las conexiones recíprocas entre las cortezas orbitofrontal, dorsolateral y prefrontal medial y los núcleos de la base y el tálamo. Estos circuitos, a su vez, están influenciados por aferentes corticales de los lóbulos temporal y parietal (Lanata et al., 2016).

La actividad normal en la corteza prefrontal medial, incluida la corteza cingulada anterior, se asocia con la motivación . Las lesiones en estas áreas conducen a una reducción en el comportamiento motor espontáneo que incluye el inicio de la comunicación. También resultan en un déficit en el comportamiento intencionado en general. La corteza cingulada anterior a menudo se ve afectada por procesos neurodegenerativos en bvFTD, particularmente en el lóbulo derecho, y causa apatía e inercia. Los pacientes con una forma apática de bvFTD pasan muchas horas viendo la televisión, sin ocuparse de su higiene personal o responsabilidades sociales. No inician una conversación y solo hablan cuando se les pregunta. BvFTD se caracteriza por una modificación cerebral temprana y generalizada en regiones que se han considerado críticas para la cognición social: corteza orbitofrontal, corteza prefrontal ventromedial, ínsula y lóbulo temporal anterior.

niño lento para hacer las cosas

Si bien es razonable suponer que los déficits de cognición social pueden reflejar de manera más general una disfunción ejecutiva (a modo de ejemplo, para la resolución de un dilema social, correlacionado con la empatía , se necesita flexibilidad cognitiva), hay evidencia de que en bvFTD los cambios en la cognición social preceden y superan la disfunción ejecutiva, relacionada con el deterioro temprano de la corteza prefrontal y del lóbulo temporal ventromedial y orbitofrontal, en lugar de cambios en la corteza prefrontal dorsolateral (Harciarek et al., 2013).

Otros estudios también confirman que con respecto a los déficits de cognición social, la pérdida de la capacidad de interpretar los estados emocionales de los demás, la pérdida de conciencia y empatía parecen deberse a una disfunción de la corteza orbitofrontal medial derecha y de la ínsula anterior (Lanata et al. al., 2016).

Los déficits en las funciones ejecutivas que se ven comúnmente en bvFTD están relacionados con la memoria de trabajo , la flexibilidad mental, el control inhibitorio y la planificación no son tan comunes en la etapa inicial de la enfermedad.

Un estudio de metaanálisis sobre funciones ejecutivas en bvFTD (Lough et al., 2001) encontró una capacidad ejecutiva conservada en un contexto de alteración del comportamiento y la cognición social como resultado de una alteración primaria en el orbitofrontal, prefrontal ventromedial y temporal anterior, y no en la región de la corteza prefrontal dorsolateral. Los autores describieron casos en los que se evidenciaron cambios significativos en el comportamiento y la personalidad, con un déficit en la fluidez verbal pero con un desempeño normal en Wisconsin (WCST). El mismo estudio indicado en los resultados de las pruebas de Teoria de la mente el déficit más evidente en las pruebas formales, lo que confirma que en el bvFTD existe una gran dificultad en la capacidad de tomar la perspectiva del otro e interpretar sus señales sociales.

Rahman y colegas (Rahman et al., 1999) encontraron disociación entre las funciones ejecutivas en pacientes con bvFTD, con un Toma de decisiones , mientras que la memoria de trabajo espacial y la programación se conservaron. Resultados que también parecen confirmar otros estudios más recientes. En particular Vijverberg y colaboradores (Vijverberg et al., 2017), en la comparación del perfil neuropsicológico en bvFTD y los trastornos psiquiátricos más comunes, mostraron un déficit significativo en las tareas de fluidez verbal (especialmente para nombres de animales) y mejores resultados en precaución , memoria de trabajo y memoria verbal con respecto al grupo de sujetos esquizofrénicos o con trastorno bipolar .

area di broca e wernicke

Anuncio Otro estudio (Ranasinghe et al., 2016) encontró diferentes patrones de deterioro cognitivo en diferentes etapas de bvFTD. En particular, se observó que en las primeras etapas de la enfermedad los trastornos neuropsiquiátricos, la insensibilidad a los errores, los tiempos de respuesta lentos, los déficits de denominación son más evidentes, mientras se preserva la memoria, atención y denominación de los estados afectivos de los demás. Progresivamente, el declive se extiende a la recreación libre, el cambio, las habilidades visuoespaciales, la fluidez semántica, la denominación de las emociones, la computación y la comprensión sintáctica. Del metaanálisis realizado en el estudio se desprende una capacidad de control inhibitorio por debajo de la media (z = -1,4 / -1,6) pero no tan comprometida como cabría esperar dadas las características del trastorno.

En relación con el control inhibitorio, la desinhibición es el signo más llamativo de bvFTD. El córtex orbitofrontal (OFC), que puede definirse como una estación de enlace en el córtex frontal, juega un papel importante en los sistemas de control cognitivo, ya que tiene un papel inhibidor en relación con el córtex límbico. La OFC también juega un papel fundamental en la modificación del comportamiento en relación con las recompensas y los castigos. La disfunción OFC se asocia comúnmente con desinhibición y labilidad emocional, que también puede ocurrir con impulsività (conducción imprudente, juego, abuso de sustancias, compra compulsiva, comportamiento delictivo, atracones) (Christidi et al., 2018).

Por otro lado, parece que una disfunción fronto-subcortical puede ser responsable de movimientos repetitivos (ritualistas y compulsivos) y expresión verbal estereotipada.

Las disfunciones neuroquímicas también parecen jugar un papel fundamental en la etiología de los trastornos bvFTD. En particular, se observa una disminución de la densidad de neuronas serotoninérgicas y dopaminérgicas, mientras que se conservan las vías noradrenérgicas y colinérgicas. Se ha documentado una pérdida de hasta el 40% de neuronas serotoninérgicas en los núcleos de Rafe y una disfunción de los receptores 5HT1 y 5HT2A en las regiones frontoorbitaria, cingulada, frontal medial y temporal. Se ha observado una pérdida de glutamato y neuronas GABAérgicas, pero la consecuencia funcional de esta pérdida aún no está clara, en parte debido a la complejidad de la dinámica de interacción entre el glutamato y las neuronas GABAérgicas en los circuitos corticales (Murley et al., 2018; Hughes et al., 2015).

En el estado actual de la investigación, parece que bvFTD refleja un perfil de déficit neuropsicológico multidominio correlacionado con disfunción general cortical y subcortical. La detección del cuadro se vuelve aún más compleja por la heterogeneidad de los signos clínicos en las etapas de inicio, que pueden parecer similares a los observados en un trastorno psicótico. Además, los cambios estructurales del cerebro, evidentes en las etapas avanzadas del síndrome, pueden no documentarse hasta algunos años después del inicio sintomatológico. A los efectos del diagnóstico temprano de bvFTD, la literatura coincide en recomendar una evaluación que tenga en cuenta los signos clínicos, los síntomas conductuales y psicológicos, así como una medida del desempeño neuropsicológico.