Los niños con apego evitativo suelen desarrollar una imagen de sí mismos que carece de la capacidad de provocar respuestas positivas y afectivas de los demás porque la figura del apego no está disponible para las solicitudes de ayuda y cercanía.

Anuncio La tendencia de las personas a vincularse se debe a la propensión innata de los humanos a buscar la proximidad protectora de un miembro de su especie cuando son vulnerables a los peligros ambientales de la fatiga, el dolor, la impotencia o la enfermedad (Bowlby, 1979).



Como se ha detallado notablemente en la literatura científica, cada adulto - influenciado por las relaciones que tuvo con sus figuras de referencia durante el infancia - desarrollar un específico estilo de apego , esa es una forma peculiar de relacionarse con los demás.

Aunque se han identificado cuatro estilos de apego (patrones) (seguro, ansioso - evitativo, ansioso - ambivalente y desorganizado), en este artículo solo se examinará el estilo de apego ansioso - evitativo. Esto último resultó ser la base de muchos conflictos y problemas en torno a las dinámicas relacionales, como el miedo a crear una relación, la dificultad para confiar y el deseo de plena autonomía e independencia del otro.

de Freud al psicoanálisis contemporáneo resumido

Ansioso - apego evitativo en los niños

yo padres de los niños que desarrollan un apego ansioso y evitativo a menudo no logran satisfacer la necesidad de cercanía protectora que requieren para un desarrollo psicoemocional adecuado. Los niños con apego inseguro - evitativo generalmente desarrollan una imagen de sí mismos sin la capacidad de despertar respuestas positivas y afectivas en los demás porque la figura de apego no está disponible para las solicitudes de ayuda y cercanía: los niños reaccionan a esta condición alternando momentos de independencia y momentos de agitación en los que buscan la figura del apego.

La 'falta de contención' de la figura de apego no permite que el niño elabore sentimientos negativos hacia él, que se separan de los positivos. Esta situación lleva al niño a canalizar sentimientos negativos en el ámbito social (rebelión, protesta, agresión), o bien a sacarlos en defensa (Stern, D., 1987).

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Ansioso - apego evitativo en adultos

Los adultos que desarrollan el modelo de apego “ansioso-evitativo” temen la posibilidad de involucrarse emocionalmente en relaciones interpersonales; la vida tiende a basarse en el deseo de conquistar la autonomía y la autosuficiencia personal que excluye, si es necesario, el uso de otros, considerados individuos poco fiables y en los que no se puede confiar. Esta posición defensiva frente a la vida y las relaciones interpersonales es una medida preventiva frente al riesgo de nuevas decepciones por experiencias de rechazo continuo.

Para no correr el riesgo de ser rechazados, estos individuos tienden a reprimir su emocionalidad: la capacidad de amar y dejarse amar es constantemente frenada y bloqueada por el miedo a poder encontrar el sufrimiento ya vivido en la infancia.

Ansioso: estilo de apego evitativo y sintomatología ansiosa

Anuncio Las personas con este estilo de apego, y que no son conscientes de los conflictos emocionales relacionados con él, tienden a experimentar sentimientos de agitación y ansia . Más precisamente, los conflictos intrapersonales, al ser un factor estresante por naturaleza, determinan una activación fisiológica del organismo (excitación), que adquiere cada vez mayor intensidad si no se reconoce. Esta activación corresponde a lo que la gente en la jerga común define ansiedad y / o agitación: puede manifestarse a través de ataques de ansiedad, sueño intermitente, dificultad para conciliar el sueño o despertar temprano, somatización o problemas de salud. Más precisamente, el conflicto emocional, al no encontrar la posibilidad de expresarse a través de un canal verbal, se manifiesta a través del canal corporal.

En esta dinámica psicológica, juega un papel protector esencial mentalización - que es la capacidad de comprender los propios estados mentales - que permite mantener constante la activación fisiológica determinada por el conflicto, modulando los afectos derivados de las emociones, y permite afinar el pensamiento verbal a través de la conciencia de la capacidad reflexiva, que es visible en las acciones y discursos del sujeto (Lago, G., 2016).

La capacidad de mentalización (o función reflexiva) está determinada por las experiencias vividas con las personas de referencia durante la infancia, aunque es posible incrementarla en el transcurso de la vida a través de experiencias emocionales correctivas.

Dado que se trata de procesos inconscientes, estas personas tienden a desconocer sus procesos mentales y las consecuencias que tienen en el desarrollo de la personalidad y las relaciones interpersonales (Fonagy P., Leigh T., Steele M., Steele H., Kennedy R ., Mattoon G., Target M. y Gerber A., ​​1996).

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