Vittoria Trezzi, Diego Moriggia, Margherita Novelli - ESCUELA ABIERTA Psicoterapia cognitiva e investigación, Milán

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Los estudios epidemiológicos y etiológicos han demostrado que, tanto en poblaciones clínicas como en la población general, la dislexia del desarrollo (DD) coexiste con mucha frecuencia con el trastorno de atención e hiperactividad. ¿Cuáles son las hipótesis que explican esta co-ocurrencia?



Muchos médicos del desarrollo se habrán dado cuenta de que un niño con dislexia del desarrollo muy a menudo tiene déficit de atención o rasgos marcados de hiperactividad. Los padres y maestros dicen: 'Pobrecito, es un niño que se aburre más fácilmente que los demás y necesita desahogarse '. Lo mismo se aplica a los niños con Déficit de Atención e Hiperactividad: a menudo sucede que estos niños tienen dificultades de aprendizaje (lectura, escritura, cálculo). También en este caso las frases que los familiares escuchan con mayor frecuencia son: 'Está desatento, es normal que cometa más errores en la lectura. Se olvida de las H porque es impulsivo y escribe con prisa '. Bueno, ciertamente hay algo de verdad detrás de estas declaraciones, pero algunos estudiosos han querido profundizar en el tema.

Estudios epidemiológicos y etiológicos han demostrado que, tanto en poblaciones clínicas como en la población general, la dislexia evolutiva (DD) coexiste con mucha frecuencia con el trastorno de atención e hiperactividad (TDAH - Carroll et al., 2005; Maughan & Carroll, 2006). ).

Antes incluso de entrar en las distintas hipótesis que tratan de explicar esta frecuente co-ocurrencia de los dos trastornos, intentemos aclarar qué se entiende por Dislexia Evolutiva y Trastorno de Atención e Hiperactividad. La primera es una enfermedad altamente hereditaria, presente en aproximadamente el 3-6% de la población general. La dislexia del desarrollo es un trastorno bastante heterogéneo, típicamente diagnosticado en los primeros años de la escuela primaria, caracterizado por un déficit en los procesos de adquisición de la lectura. Tales dificultades se pueden encontrar en los parámetros de precisión y / o velocidad de lectura y ocurren en niños con capacidades cognitivas normales y oportunidades educativas adecuadas (DSM-V; American Psychiatric Association, 2013). Un ejemplo son los niños que, en comparación con sus compañeros, son mucho más lentos para leer, o son rápidos pero cometen muchos errores.

El trastorno de atención e hiperactividad (TDAH) también es un trastorno del neurodesarrollo altamente heredable (American Psychiatric Association, 2013). Este trastorno tiene una prevalencia de alrededor del 5% en la población general y se caracteriza por síntomas que se pueden agrupar en tres dimensiones: inatención, hiperactividad e impulsividad (DSM-V; American Psychiatric Association, 2013). En esta categoría diagnóstica encontramos, por ejemplo, los niños que no pueden terminar sus deberes porque se distraen con mucha facilidad, que no esperan su turno cuando es el momento de levantar la mano en clase, que no pueden sentarse más de diez minutos porque no lo hacen. son capaces de contener las ganas de moverse y correr.

Anuncio A partir de esta breve descripción, es fácil comprender cómo estas dificultades son muy discapacitantes no solo para un niño (y sus padres) en edad escolar, sino también más adelante en el tiempo. Son, de hecho, trastornos que se definen como de por vida y que, de hecho, persisten hasta la edad adulta. La condición en la que se dan estos trastornos de manera conjunta aumenta exponencialmente las dificultades de la vida diaria y se vuelve crucial poder identificarlos a ambos para poder intervenir de manera eficiente y lo antes posible.

Confirmando las dudas de algunos expertos, según las cuales la co-ocurrencia de estos dos trastornos parecía demasiado frecuente para atribuirla al azar, se ha demostrado que la Dislexia del Desarrollo y el TDAH co-ocurren con mayor frecuencia que esa. proporcionado por el caso. En las muestras epidemiológicas, las alteraciones coexisten en aproximadamente el 15-40% de los casos y su comorbilidad es más pronunciada en los niños con deficiencia atencional grave que en los hiperactivos (Gilger et al., 1992). En estudios realizados en muestras seleccionadas para TDAH, el rango de comorbilidades está entre el 25% y el 80%, en muestras seleccionadas para Dislexia del Desarrollo, sin embargo, el rango de comorbilidades oscila entre el 15% y el 60% (Dykman et al. ., 1991; Gayan et al., 2005; Gilger et al., 1992; Faraone et al., 1998; Willcutt et al., 2000a, b).

Como dijimos anteriormente, la prevalencia de niños con dislexia del desarrollo es aproximadamente del 4% y la de niños con TDAH es del 5%. Si los trastornos fueran totalmente independientes, la probabilidad de heredar ambos sería casi aleatoria, es decir, alrededor del 0,2% (es decir, 4% x 5%). Dado que la estimación es mucho más alta, es fácil suponer que los dos trastornos comparten factores de riesgo como variantes genéticas, factores ambientales (Petryshen et al., 2009; Willcutt et al., 2000a), procesos cognitivos (Shanahan et al., 2006, Willcutt et al, 2005) y aspectos anatómico-funcionales (Eden et al., 2008) que contribuyen a la aparición de ambos trastornos. Por esta razón, la superposición de los dos trastornos se describe mejor como co-ocurrencia con respecto a la comorbilidad, porque esta última implica que la fisiopatología subyacente de los dos trastornos es independiente y no está causalmente relacionada (Keplan et al., 2006).

Hay varias hipótesis que explican la coexistencia entre la dislexia del desarrollo y el TDAH. Primero, es importante excluir que la co-ocurrencia observada es un artefacto causado por un error en el procedimiento de muestreo o problemas de medición (Angold et al., 1999). La solución a la hipótesis del artefacto está representada por el hecho de que:

  • los dos trastornos ocurren en co-ocurrencia con mayor frecuencia que en el caso tanto en la población clínica como en la población general (Semrud¬Clikeman et al., 1992; Willcutt & Pennington, 2000a);
  • la co-ocurrencia está presente en una muestra de sujetos seleccionados para dislexia del desarrollo y TDAH, respectivamente independientes;
  • los dos trastornos se diagnostican con diferentes medidas, la dislexia evolutiva incluye una batería de pruebas que consta principalmente de pruebas cognitivas, mientras que el diagnóstico de TDAH también incluye criterios de comportamiento (American Psychiatric Association, 2013).

La segunda hipótesis sugiere que los niños con uno de los dos trastornos pueden presentar síntomas del segundo trastorno debido a las influencias etiológicas del primero, es decir, es común, por ejemplo, que los niños con dislexia del desarrollo experimenten frustración provocada por dificultades de lectura y manifiesten síntomas de falta de atención. o hiperactividad motora (Pennington et al., 1993; Pisecco et al., 1996). Sin embargo, el hecho de que los síntomas comunes en el TDAH se presenten como síntomas secundarios de la dislexia del desarrollo en ausencia de un trastorno de atención e hiperactividad específico, y que, por lo tanto, los síntomas de falta de atención o hiperactividad motora antes mencionados no sean atribuibles al TDAH, no da una integridad científica a esto. hipótesis.

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