El 29 de abril, el Dr. Offeredi dio la segunda contribución en la serie de lecciones sobre la emergencia Covid-19 propuesta por Cognitive Studies. El seminario web trató sobre cómo abordar cuestiones relacionadas con la ira y la frustración en el contexto del aislamiento.



Anuncio La lección se abrió con la definición de los constructos, enriquecida por la descripción de sus funciones y correlatos neurofisiológicos. En particular, se hizo hincapié en las diferencias entre frustración y ira : el primer estado interno, de hecho, surge de la experiencia de no lograr un objetivo deseado o no obtener una recompensa y puede ser un factor predisponente para la ira; el segundo, por otro lado, surge cuando el sujeto percibe un obstáculo para lograr un objetivo o un daño a la imagen de sí mismo y, a diferencia de otras emociones, implica un fuerte impulso a la acción.



El momento actual y sus peculiaridades han llevado a los psicoterapeutas a involucrarse en servicios psicológicos de emergencia destinado a prevenir el desajuste. En ausencia de un trastorno mental en toda regla, lo que deben hacer no es psicoterapia, sino asesoramiento orientado a evitar desajustes en el futuro. Las personas que recurren al psicoterapeuta, en un escenario tan delicado, deben ser ayudadas a identificar y activar estrategias.



fuentes de psicología

El Dr. Offeredi presentó el modelo de ira de Deffenbacher, según el cual la anatomía de la experiencia de la ira se compone de:

  • El gatillo: en el contexto de emergencia que estamos experimentando, puede ser un evento externo específico (por ejemplo, personas que no respetan las reglas), una combinación de eventos externos e imágenes / recuerdos (por ejemplo, las actitudes de otras personas significativas, problemas críticos relacionados con el aislamiento), o uno estímulo interno (por ejemplo, pensamientos sobre cómo habría sido la vida sin la pandemia).
  • La situación de partida: es decir, cómo éramos antes del evento desencadenante, un elemento muchas veces poco considerado, pero de gran importancia. Diferentes estados físicos (como cansancio, inactividad, trastornos del sueño , suministro irregular) y emocional (ven estrés , ansia , aburrimiento, irritabilidad, tristeza ) nos hacen vulnerables, aumentando la presencia y relevancia de emociones o imágenes desagradables, bajando el umbral de activación de la ira e influyendo en nuestra forma de reaccionar.
  • La valoración de la situación: puede ser primaria, es decir, vinculada al factor desencadenante y sus características, o secundaria, es decir, dirigida al propio estrategias de afrontamiento y su capacidad para gestionar la activación emocional.
  • La experiencia de la ira: se mueve en un continuo que va desde el enojo hacia fuera de sí mismo y puede incluir varios comportamientos relacionados que van desde reacciones constructivas y prosociales hasta conductas que son peligrosas para uno mismo o para los demás.
  • Reflexiones sobre la ira en términos de funcional o disfuncional: cuando la ira es moderada puede ser funcional y tener correlatos conductuales muy positivos, capaces de aumentar autoeficacia y autoempoderamiento. La alta frecuencia, intensidad y duración hacen que la ira tiende a ser disfuncional, así como los comportamientos negativos que provoca.

Anuncio La valoración del enojo se realiza a través de la entrevista, analizando cada uno de estos componentes en varios episodios utilizando la herramienta ABC. También se pueden utilizar herramientas de prueba como STAXI, Anger Scale and Provocation Inventory y Anger Disorder Scale.



En contextos de emergencia no se recomienda utilizar nuevas técnicas; en cambio, sería aconsejable preferir los que ya conocemos. Las intervenciones para el manejo de la ira, destinadas a facilitar la adaptación, son principalmente de 3 tipos:

sindrome munchausen per procura
  • Cognitivo: capaz de cambiar pensamientos o imágenes relacionadas con la ira, yo sesgo cognitivo y creencias disfuncionales aprendidas o implícitas en la evaluación de A (situación). los resolución de problemas es un método eficaz, incluso si es preferible utilizarlo con pacientes que ya están a cargo, cuyos recursos conocemos.
  • Técnicas de relajación: actúan para disminuir la activación fisiológica experimentada y permiten que la persona acceda a estrategias de afrontamiento alternativas y más funcionales que la excitación no le permite ver. Un ejemplo es la relajación muscular progresiva, que es muy útil cuando no se conoce al paciente.
  • Conductual: actuar sobre los patrones de conducta habituales y reforzar las habilidades positivas. Tienen el efecto de aumentar la percepción de la autoeficacia. Una herramienta muy útil es la formación de asertività .

El Dr. Offeredi también presentó el Modelo Cognitivo Integrativo de Wilkowski y Robinson (2010) y los factores de mantenimiento de la ira. Finalmente, concluyó su discurso dando algunas sugerencias para quienes trabajan de cerca con pacientes que tienen problemas de ira:

  1. Adopta una actitud sin prejuicios.
  2. Evite bajar el nivel de enfado a toda costa en la sesión, para no enviar al paciente el mensaje de que no está permitido enojarse.
  3. No te lo tomes como algo personal.
  4. Aprovechar las características del paciente, como la búsqueda de comparación, a su favor.
  5. Sea amable y persistente.

La lección resultó ser muy completa, repasando conceptos conocidos e integrándolos con nuevos detalles y matices; examinó el constructo de la ira desde muchos ángulos, incluidas las referencias a la literatura y los correlatos neurofisiológicos. El docente supo rechazar las explicaciones y modelos presentados en la situación actual, mediante una mirada continua a las reacciones y necesidades relacionadas con Covid-19.