Dependencia afectiva. - Imagen: fabioberti.it - ​​Fotolia.com Recuerde lo que se dijo sobre el manipulador afectivo ? Bueno, hay personas que fácilmente caen presa de él. Estos son principalmente aquellos que perciben las cosas con diferentes lentes según la ocasión, que distorsionan la realidad hasta el punto de no darse cuenta de que uno ha terminado en la telaraña. Estamos hablando de adicción emocional.

La dependencia emocional es un estado patológico en el que el reporte como pareja se vive como una condición única, indispensable y necesaria para la propia existencia. Es la condición sine qua non más allá de la cual no es posible sobrevivir. Se convierte en el elemento vital del que alimentarse todos los días.



Anuncio Quienes experimentan este tipo de dependencia atribuyen al otro, el objeto del amor, tal importancia que se cancela a sí mismo, sin escuchar sus propias necesidades y requerimientos. Todo esto para evitar afrontar el mayor miedo: ¡la ruptura de la relación!

haciendo el amor entre marido y mujer

Los síntomas de la adicción emocional son los siguientes:

  • terror al abandono y la separación
  • evidente falta de interés en uno mismo y en la propia vida
  • miedo a perder a tu ser querido
  • devoción extrema
  • celos mórbidos
  • aislamiento
  • incapacidad para tolerar la soledad
  • estado de alarma y pánico ante la más mínima oposición
  • ausencia total de fronteras con la pareja: la relación es simbiosis y fusión
  • miedo a ser tú mismo
  • culpa e ira

Las relaciones que establecen estas personas no son accidentales, sino que satisfacen la necesidad de tener una relación a toda costa, por lo que el brillo del falso halago movido por el otro actúa como una trampa que les induce a iniciar una nueva relación. El otro, una persona fuerte y segura de sí misma, engreída con su enorme ego, actúa como una pista falsa.

La empleada emocional piensa en el brillante futuro de protección que podría tener con esta persona, quien a su vez entabla una relación emocional con este tipo de sujetos solo porque necesita someter a alguien sobre quien ejercer su superioridad.

Son, pues, actitudes y comportamientos que encajan perfectamente como la llave de la cerradura: toda víctima existe porque hay un verdugo y viceversa . Por lo tanto, El manipulador elegirá una pareja sumisa e insegura en la que irá encontrando paulatinamente la zona vulnerable que permitirá el establecimiento de una relación de dependencia. . La zona de vulnerabilidad actúa como gancho de remolque, cuanto más bien lo engancho, más someto al otro, que a su vez sufre y, por miedo a desengancharse, se deja tirar cada vez más, muchas veces hasta el punto de recibir daño físico.

La pareja del empleado humilla las debilidades de esta persona. , en el nivel de lo físico, el carácter, la belleza, la inteligencia, operando un constante confrontación con un hipotético otro siempre mejor . A la larga, esta actitud determina en el empleado mayor inseguridad que derivará en reacciones de celos, miedo ',seguramente elegirá quien es mejor que yo”.

Todo esto conduce en el empleado a la formación de un círculo vicioso que se retroalimenta a sí mismo, que es la pérdida total de la autoestima y la autoeficacia, el estado de alerta constante, el terror a la pérdida, que se manifiesta con una sensación de ansia constante y un aumento en controlar en la relacion.

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Anuncio Las raíces de este trastorno son atávicas e infantiles, heridas nunca curadas, basadas en 'Aprendizaje de un rechazo temprano vinculado a la propia insuficiencia, y por ello se perpetúa en la relación de pareja. El empleado ama al otro idealizado, el mismo amor que sintió en su infancia por un padre inalcanzable, que lo abandonó, por quien se sintió traicionado .

Para esto, la adicción se alimenta y se alimenta de rechazo, devaluación, humillación, dolor : no se trata de disfrutar de tales dificultades, sino de dándole sustancia al deseo de poder cambiar al otro, de convencerlo de su propio valor, de salvarlo, logrando ser amado por quienes se aman solo a sí mismo. Amar a una pareja verdaderamente cariñosa y amable conduce al aburrimiento, en lugar de estar en la cuerda, el rechazo, la falta de certeza mueve el deseo . Por supuesto, estos son errores de juicio que alimentan y mantienen el trastorno.

Este comportamiento se ve agravado por un atribución de fallas que no existen : “Me equivoco y por eso se comporta así”, “si tan solo fuera menos celoso todo esto no pasaría”, “si me gritó y me ofendió es porque lo puse nervioso, tiré de la cuerda”.

¿La solución? El camino es difícil y muy tortuoso, pero consiste en ver al otro por lo que es, es decir, un manipulador emocional. Solo de esta manera es posible salir de la trampa y deshacerse de la adicción construyendo relaciones más saludables.

Amarte a ti mismo y ponerte en el centro de tu vida es el camino a seguir para pasar de la adicción a la independencia, o para darte la oportunidad de ser amado de manera saludable y estar sereno.

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BIBLIOGRAFÍA: