los trastorno de identidad de la integridad corporal es una condición clínica rara, cuya definición aún es muy incierta, en la que existe una inconsistencia entre la imagen del cuerpo mental y el cuerpo físico. Las personas con esta afección tienen un deseo intenso de amputar una extremidad primaria de su cuerpo o de lesionar la médula espinal para quedar parapléjicas.

Federico Lorenzo Gabellotti, Maddalena Ischia, Genoveffa Malizia, Monica Pignarolo - OPEN SCHOOL Psicoterapia cognitiva e investigación, Milán



realteración de la identidad de la integridad corporal: Introducción

El reconocimiento, la autoconciencia y la aceptación del propio cuerpo es un aspecto aparentemente banal del yo, pero que, sin embargo, es esencial para tener éxito en la interacción con el mundo exterior y las personas (Giummarra et al., 2008).

la comunicación no está condicionada por

La experiencia corporal es una experiencia compleja, mayoritariamente inconsciente y que depende de la integración de información multisensorial relacionada con el cuerpo en el espacio. Esta compleja integración ocurre entre procesos automáticos, sensoriales y ascendentes (relacionados con el esquema corporal) con procesos de orden superior, perceptuales y descendentes (relacionados con la imagen corporal) (Gurfinkel y Levick, 1991; Kammers et al., 2006).

L’importante distinción a nivel conceptual Entre esquema corporal es imagen corporal no debe implicar una separación conductual entre los dos aspectos, ya que estos pueden interactuar e influir entre sí: por ejemplo, herramientas como las prótesis se pueden incorporar tanto en la imagen corporal (a nivel de movimiento como en su proyección consciente) y en el esquema corporal (a nivel de acercamiento automático con el mundo externo) (Gallagher y Cole, 1995).

Anuncio El esquema corporal es una representación plástica y dinámica de las propiedades espaciales y biomecánicas del cuerpo como resultado de múltiples estímulos sensoriales que interactúan con los sistemas motores (Kammers et al., 2006; Schwoebel y Coslett, 2005). El patrón corporal incluye un patrón postural y motor automático en el que se basan nuestros movimientos no conscientes, aunque puede influir y apoyar la actividad intencional (Gallagher, 1986; Gallagher y Cole, 1995; Paillard, 1991). Además, este esquema también puede incorporar partes significativas del entorno externo (como prótesis para amputados) (Gallagher, 1986). Así, el esquema corporal se compone de representaciones innatas del cuerpo que proporcionan un repertorio de funciones motoras necesarias para la supervivencia y una plataforma neuronal a través de la cual comprendemos e interactuamos con otros a lo largo de nuestra vida (Brugger et al., 2000).

La imagen corporal, en cambio, es una representación consciente del cuerpo que se define por aspectos léxicos y semánticos, dentro de los cuales encontramos los nombres y funciones de las partes del cuerpo y las relaciones entre las partes del cuerpo y los objetos externos (Schwoebel y Coslett, 2005). Gallagher y Cole (1995) identifican tres aspectos importantes dentro de la imagen corporal:

  • La experiencia perceptiva del sujeto de su propio cuerpo (es decir, tomar conciencia de su propio cuerpo, en términos de tomar conciencia de la posición de las extremidades, el movimiento o la postura);
  • El conocimiento conceptual (incluyendo mitos o nociones científicas) que el sujeto tiene sobre el cuerpo en general;
  • Actitud emocional del sujeto hacia su propio cuerpo.

En los casos en los que el esquema corporal se ve comprometido, por ejemplo después de una desaferenciación cortical, la imagen corporal y por tanto la activación consciente de representaciones alternativas del cuerpo, permiten compensar la pérdida de control innato sobre la postura y los movimientos (Gallagher y Cole, 1995).

Existen muchos trastornos relacionados con una percepción errónea del propio cuerpo y su representación, que con mayor frecuencia se asocian con daños en la corteza premotora, parietal o en los sistemas que involucran estas áreas. Entre estos trastornos encontramos el trastorno de identidad de la integridad corporal (Trastorno de identidad de integridad corporal, BIID).

¿Qué es el d alteración de la identidad de la integridad corporal

los trastorno de identidad de la integridad corporal Es una condición clínica rara, cuya definición aún es muy incierta, en la que existe una inconsistencia entre imagen corporal cuerpo físico y mental. Aunque raramente estudiado, es posible decir que las personas que padecen esta afección tienen un deseo intenso de amputar una extremidad primaria de su cuerpo, o de lesionar la médula espinal, para quedar parapléjicos (Blom, Hennekam y Denys, 2012) .

Es importante enfatizar que, en estos individuos, la diana o la extremidad diana de la amputación no se ve afectada por discapacidades sensoriales, como el dolor intenso (McGeoch et al, 2011). De hecho, todos estos sujetos comparten la necesidad de dañar permanentemente un cuerpo aparentemente intacto (Sedda, 2011). Pacientes con trastorno de identidad de la integridad corporal por lo tanto, experimentan una disparidad entre su propio cuerpo y lo que imaginan que es correcto o adecuado para ellos (First, 2005; Ramachandran y McGeoch, 2007).

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Estos sujetos, de hecho, perciben un miembro de su cuerpo como extraño. Explicativas, en este sentido, son las palabras relatadas por un paciente: 'No siento que mis extremidades me pertenezcan y no deberían estar ahí'(Cfr. Blom, Hennekam y Denys, 2012).

El sufrimiento y la preocupación por el miembro objetivo es tan severo que interfiere con el funcionamiento en la vida diaria y, en algunos casos, la obsesión por la amputación ocupa gran parte del día de estos pacientes (ver, por ejemplo, Blom , Hennekam y Denys, 2012).

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Para acercarse a sentirse una persona discapacitada, muy a menudo estos sujetos simulan una discapacidad con el uso de muletas o silla de ruedas. Además, dado que los médicos la mayoría de las veces se niegan a amputar miembros sanos, y dado que en estos sujetos existe una fuerte necesidad de eliminar esta parte del cuerpo, pueden implementar (de manera autónoma) soluciones drásticas y peligrosas para lograr el estado. físico deseado, mediante la automutilación, por ejemplo, pegándose un tiro en las piernas, mediante guillotinas de creación propia, mediante el uso de motosierras o la congelación de la extremidad. Estos actos no siempre conducen a la supervivencia del paciente (Bayne y Leavy, 2005; Bensler y Paauw, 2003; Berger et al., 2005; Patrone, 2009).

El primer informe científico de este trastorno se remonta a 1977, cuando Money et al. describió dos casos de pacientes que expresaron el deseo de amputar un miembro sano. Unos años más tarde, Michael First (2005), en un estudio realizado con 52 voluntarios, describió a individuos que deseaban que le amputaran un miembro sano, identificando así algunas características del trastorno, tales como: prevalencia de género (la mayoría los sujetos eran hombres), una predilección por la amputación de un lado particular del cuerpo (el izquierdo) y una preferencia por la amputación de la pierna en lugar del brazo.

los trastorno de identidad de la integridad corporal hasta la fecha no suele ser reconocido por neurólogos, cirujanos y psiquiatras, a pesar de estar descrito en la literatura (Blom, Hennekam y Denys, 2012).

Actualmente el trastorno de identidad de la integridad corporal no está incluido en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades 11 ni en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales 5 (DSM-5).

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