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Los resultados indican que las fantasías sexuales de la población general son múltiples, es decir, pocas fantasías pueden considerarse estadísticamente raras, inusuales o atípicas.



Hablando de fantasías sexuales es difícil definir qué es normal y qué no. E incluso en el campo del psicodiagnóstico, no hay claridad sobre qué son las fantasías 'atípicas' que caracterizan las parafilias, es decir, pulsiones eróticas caracterizadas por fantasías o impulsos intensos y recurrentes que involucran a una pareja involuntaria, inducen dolor, o que son absolutamente necesarios para el logro de la satisfacción sexual.

La quinta edición del DSM-5 habla de fantasías 'anómalas', mientras que la Organización Mundial de la Salud las define como 'inusuales'. Pero, ¿qué es exactamente una fantasía sexual inusual? Esto es lo que ha intentado definir un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine.

Para averiguarlo, investigadores canadienses realizaron una encuesta a la población general con el objetivo de concretar cuál es 'la norma' en el campo de las fantasías sexuales, paso fundamental, según ellos, en la definición de lo patológico.

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Dado que la mayoría de los estudios sobre fantasías sexuales se han realizado en estudiantes universitarios, los investigadores decidieron, esta vez, centrarse en los adultos. La muestra compuesta por 1.517 adultos (799 hombres y 718 mujeres, edad promedio 30 años) respondió un cuestionario que les permitió describir en detalle sus fantasías sexuales y su fantasía favorita.

Anuncio Los resultados indican que las fantasías sexuales de la población en general son múltiples, lo que significa que pocas fantasías pueden considerarse estadísticamente raras, inusuales o típicas.

Sin embargo, el estudio confirma que los hombres tienen más fantasías y las describen de manera más vívida que las mujeres. El estudio también nos dice que un porcentaje significativo de mujeres (30% a 60%) evocan temas sumisos (por ejemplo, ser atadas, azotadas, obligadas a tener relaciones sexuales). Además, en las mujeres, a diferencia de los hombres, existía una clara diferencia entre la fantasía y el deseo; es decir, muchas mujeres que expresan fantasías extremas de sumisión (por ejemplo, ser abrumadas por un extraño) no quieren absolutamente que estas fantasías se hagan realidad.

A la mayoría de los hombres, por otro lado, les gustaría que las fantasías se hicieran realidad (por ejemplo, tríos). Como era de esperar, la presencia de una pareja es considerablemente más fuerte en las fantasías femeninas que en las masculinas. En general, de hecho, los hombres, incluso en parejas, fantasean mucho más que las mujeres sobre las aventuras extramatrimoniales.

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Uno de los hallazgos más interesantes tiene que ver con el número significativo de fantasías sexuales presentes solo en los hombres, por ejemplo, tener sexo con un transexual, sexo anal heterosexual y ver a la pareja tener sexo con otro hombre.

Los investigadores están realizando actualmente análisis estadísticos con los mismos datos para demostrar la existencia de subgrupos homogéneos de individuos basados ​​en combinaciones de fantasías. Por ejemplo, las personas que tienen fantasías de sumisión a menudo relatan fantasías de dominación. Estos dos temas no son mutuamente excluyentes, al contrario, aparecen como dos caras de una misma moneda.

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