Este texto aborda claramente una de las afecciones clínicas que causan un gran sufrimiento mental, a menudo sin diagnosticar porque muchos profesionales de la salud mental la consideran demasiado rara para encontrarla o secundaria a otros trastornos: el trastorno de despersonalización (DPD). que cae en uno de los muchos problemas psicológicos que no pertenecen a una categoría específica.

El libro fue escrito en una época en que la nosografía psiquiátrica se refería al DSM-IV-TR, pero en el DSM-V la despersonalización se describe de manera inalterada, agregando una descripción minuciosa que no ha cambiado con el tiempo, quizás precisamente porque aún está poco estudiado y poco diagnosticado.



Según uno de los autores, el ilustre profesor experto Fugen Neziroglu, psicoterapeuta cognitivo y conductual, entrevistado por expertos por el Dr. Sanavio, lamentablemente la despersonalización / desrealización a menudo no se diagnostica, y muchos de estos pacientes han recibido en cambio un diagnóstico de depresión , dos trastornos que, a pesar de tener síntomas en común, en realidad son muy diferentes:

estados de ansiedad y pánico

Los pacientes despersonalizados generalmente se preguntan si hay algo mal en su cerebro, como si se sintieran neurológicamente dañados. Saben lo que deben sentir, pero ya no sienten nada. Cuentan que se sienten insensibles y viven en un mundo irreal. Además, sus percepciones también se alteran: los objetos parecen muy distantes, parecen extraños, los ruidos pueden ser más fuertes de lo que realmente son. Sin embargo, los pacientes deprimidos no experimentan esta sintomatología.

A veces, estos pacientes vienen con un autodiagnóstico (milagros de Internet).

Con una presentación clara y detallada, el libro ofrece una explicación detallada sobre la DPD, dirigida tanto a profanos como clínicos que buscan un punto de referencia sólido para el tratamiento de sus pacientes, ofreciendo esencialmente propuestas terapéuticas de acuerdo con los principios de ACTUAR (Terapia de aceptación y compromiso) e della DBT (Terapia Dialéctica Conductual) y, en última instancia, sugerir otras posibles estrategias de intervención, incluida la farmacológica.

Anuncio Los primeros tres capítulos en realidad presentan aspectos de esta condición, explican sus síntomas y criterios de diagnóstico, y cómo el DPD puede afectar la vida de una persona. Los síntomas se describen según las posibles formas de experimentar la despersonalización, con referencia a los diferentes ámbitos de la vida que pueden verse afectados.

A través de la propuesta de unos sencillos ejercicios, los autores intentan resaltar lo difícil que es deshacerse de la despersonalización, y cómo incluso el intento de eliminarla puede llegar a tener el efecto de exagerarla: construyendo una rígida rutina de evitación para intentar frenar el sufrimiento y retirarse de ciertas sensaciones desagradables al mismo tiempo priva a la persona de aspectos importantes de su vida. Al analizar las posibles causas subyacentes de la DPD, el libro hipotetiza un origen multifactorial, dado por los componentes psicológicos, biológicos, químicos o ambientales:

  • Origen traumático (abuso, abandono, eventos históricos y sociales particulares, estrés extremo u otros trastornos psicológicos, como la ansiedad asociada a las fases sintomáticas del TOC);
  • Uso de drogas (marihuana, ketamina u otros alucinógenos);
  • Anomalías neuroquímicas o neuroanatómicas, en forma de transmisión de ciertas señales neuroquímicas que pueden afectar la experiencia de despersonalización y comunicación entre determinadas áreas del cerebro que pueden interferir con la integración sensorial.

En el cuarto capítulo, el texto analiza los problemas asociados al trastorno de despersonalización, distinguiendo entre despersonalización crónica (o primaria, generalmente ligada a un trauma o sufrimiento emocional severo de algún tipo, o consumo de drogas) y despersonalización episódica (o secundaria). , a veces útil para manejar situaciones extremadamente estresantes con una compostura indiferente e insensible). La despersonalización y otras experiencias disociativas son de hecho extremadamente comunes en muchos trastornos psicológicos: trastorno de pánico, trastorno de estrés postraumático, trastorno límite de la personalidad, trastorno obsesivo compulsivo y trastornos del estado de ánimo. Es común que la sobrecarga emocional favorezca la aparición de reacciones de despersonalización.

casos de acoso escolar

En el quinto capítulo, los autores exploran la despersonalización desde la perspectiva de la Terapia de Aceptación y Compromiso, ofreciendo una contribución original sobre este tema. Según esta perspectiva, se destacan los seis procesos disfuncionales que facilitan el sufrimiento mental:

  • Fusión cognitiva;
  • Defínase a sí mismo basándose en sus propias creencias sobre sí mismo;
  • Meditación y preocupación;
  • Evitamento esperenziale;
  • Falta de valores claros;
  • Repertorio de comportamiento restringido

El entrelazamiento de estos factores produce una tendencia a la inflexibilidad psicológica, con una propensión generalizada a intentar evitar las experiencias desagradables y, con ellas, determinadas áreas importantes de la vida. En esta perspectiva, la despersonalización puede construir una rutina inflexible, en un intento de limitar el sufrimiento y al mismo tiempo obstaculizar la riqueza y diversidad de experiencias.

En el séptimo capítulo, los autores hacen especial énfasis en la gestión de la despersonalización a través del ACT, proponiendo los seis procesos funcionales explicados con ejemplos y ejercicios de pronta aplicación:

  • La defusión cognitiva, estrategia que sirve para afrontar procesos desagradables, evitando que los pensamientos y emociones desagradables afecten la conducta;
  • Ponerse en contacto con el yo observador (entendido como la parte de uno mismo que siempre ha observado cada pensamiento, estado de ánimo, rol, interés y fase del desarrollo físico atravesado) para no perder de vista la transitoriedad de las experiencias emocionales y los altibajos de la vida;
  • Mindfulness, como conciencia inmediata de la experiencia;
  • Disponibilidad y aceptación, en contraposición a la evitación;
  • Aclare sus valores y así revele las áreas importantes de su vida que pueden guiarlo en las elecciones que importan;
  • Actuación comprometida, es decir, coherente con los valores propios y llevada a cabo con aceptación y voluntad de vivir el inevitable malestar.

Anuncio Junto al ACT, el libro propone otro enfoque orientado a la aceptación: la terapia dialéctico-conductual (DBT), originalmente concebida por Linehan para el tratamiento del trastorno límite de la personalidad, y basada en la aceptación de ambigüedades y contradicciones de la vida. en respuesta a sentimientos contradictorios (por ejemplo, grandiosidad e inseguridad) y la presencia de ideas opuestas, normalmente sentidas por cada uno de nosotros, que no implican necesariamente una falla del sistema. De acuerdo con este enfoque, por tanto, es necesario en tales situaciones actuar en el mundo más funcional, incluso cuando contradice nuestros sentimientos, desarrollando cuatro habilidades: mindfulness, tolerancia al sufrimiento, regulación de las emociones y efectividad interpersonal. Los autores ilustran en el capítulo séptimo estas habilidades, adaptadas a la despersonalización, presentando ejercicios útiles para su aprendizaje.

En el capítulo ocho, el libro propone estrategias de terapia conductual, útiles para anclarse al momento presente a través de la exposición a cosas, emociones y sensaciones que generan malestar, con el fin de lograr una vida más plena. Así, se presentan ejercicios de prevención de exposición y respuesta, que implican exponerse a lo que de hecho puede estar relacionado con la despersonalización o sentimientos de despersonalización. El objetivo de los autores es explicar cómo a través del comportamiento se puede incrementar el contacto con la realidad y los aspectos placenteros de la vida, para 'fingir hasta que lo escuches', Es decir, dejar que el comportamiento preceda al entusiasmo, con la esperanza de que éste llegue luego.

cómo separarse de una persona

En el noveno capítulo se da espacio a otros posibles tratamientos: desde la terapia cognitivo-conductual tradicional (TCC), que ha demostrado ser eficaz para el tratamiento de la despersonalización, hasta la farmacoterapia, dirigida a tratar los síntomas de la despersonalización, haciendo hincapié en cómo los antidepresivos pueden aliviar la depresión secundaria. malestar asociado con DPD, los estimulantes pueden ayudar a los síntomas cognitivos y las benzodiazepinas pueden aliviar la ansiedad secundaria. Los autores también se refieren a dos tratamientos experimentales: estimulación magnética transcraneal y cingolotomía, que presentan riesgos, ventajas y perspectivas de futuro.