La gerascofobia se define como el temor persistente, anormal e injustificado envejecer . Generalmente se clasifica como una fobia específica y se puede asociar al miedo a estar solo, sin recursos e incapaz de mantenerse durante el vejez y esto a veces lleva a recurrir a Cirugía cosmética.

Giuseppina Ferrer, ESCUELA ABIERTA PTCR MILÁN



que es la esquizofrenia

“Ahora, dondequiera que vayas, encantas al mundo. ¿Será siempre como hoy? ' (Tomado de 'El retrato de Dorian Gray' de Oscar Wilde).

El retrato de Dorian Gray y el miedo a envejecer

Dorian Gray, el protagonista de la famosa novela de Oscar Wilde, aceptó su propio devenir: el espejo lo devolvería a lo que había sido en su juventud, la pintura en lo que se convirtió a medida que envejecía. Es el tiempo, con su lento e inexorable fluir, el que se convierte en un fantasma tan doloroso que hay que negarlo; Dorian Gray representa el ejemplo por excelencia de un mecanismo de negación: niega el paso del tiempo y la muerte en un esfuerzo continuo por superar todos los límites, biológicos y personales. El protagonista de la famosa novela, incapaz de pensar en sí mismo como imperfecto, rezó por su propio retrato de envejecer en su lugar. Dorian Gray representa, por tanto, el emblema de la ideología del aparecer que difícilmente se concilia con el ser uno mismo.

Esta ideología aparece más relevante que nunca en nuestra sociedad que ve cada vez más el uso de la cirugía plástica y estética como una herramienta para anestesiar las emociones dolorosas conectadas a la evolución natural del cuerpo humano. Allí gerascofobia (de greco envejeceré envejecer y fobia φόβος) se define como el miedo persistente, anormal e injustificado a envejecer . Generalmente se clasifica como una fobia específica y puede asociarse con el miedo a estar solo, sin recursos e incapaz de mantenerse a sí mismo (definición tomada de Wikipedia).

En gerascofobia , estudiada desde la década de 1960, es frecuente la comorbilidad con otros tipos de fobias y síntomas ansiosos, junto con un sentimiento de falta de realización personal (Cesa-Bianchi M., 1987). Como ocurre con otras fobias específicas, a menudo se asocia con cuadros psiquiátricos complejos.

Ya en la antigua cultura griega del siglo VI a.C., había opiniones encontradas sobre el tema de vejez : Solon argumentó como el vejez fue digno de ser vivido al máximo, permitiéndole apreciar a su familia, el valor del tiempo que pasa y los conocimientos adquiridos en el transcurso de la vida. Al mismo tiempo, Mimnermo declaró 'cuando viene lo doloroso vejez , lo que hace vergonzoso hasta al hombre guapo, preocupaciones siempre dolorosas lo trastornan en su corazón, ni se regocija al ver los rayos del sol, sino enemigo de los niños, despreciado por las mujeres, por eso el dios hizo que el vejez doloroso ... Pero tan pronto como este final de la temporada de primavera haya pasado, es mejor morir que vivir'. De estos fragmentos se desprende claramente cómo Mimnermo exalta los placeres de la juventud al enumerar los males de vejez , que él identifica en la decadencia del cuerpo y el alma.

Anuncio Por otro lado, la senescencia es ante todo una etapa natural de la vida que, en virtud del deterioro físico y psicológico que conlleva, hace que la vida sea frágil y más expuesta. Aunque fantaseamos con la eterna juventud tan codiciada por la investigación científica, es una parte ineludible de la vida misma. Allí vejez siempre ha sido considerada la época contemplativa por excelencia, en la que la atención a la imagen corporal deja lugar al reflejo consciente de la sabiduría propia de la época venerable. Sin embargo, incluso en el mundo literario no faltan ejemplos de mala aceptación de esta condición natural de la vida: 'Una anciana que se viste de niña hace reír”, Escribe Pirandello en su Ensayo sobre el humor, que enfatiza cómo al reflexionar profundamente sobre él se puede captar el doloroso trasfondo del sufrimiento humano que da paso a la compasión de la risa.

Cuán actual aparece la imagen de la 'anciana' de Pirandello en una época que teme vejez ya menudo trata de negarlo a cualquier precio.

Hierascofobia: los factores psicológicos que inducen el uso de la cirugía estética en la vejez

La vejez hoy es un gran fenómeno de masas, que se ha convertido en objeto de estudio por parte de médicos, psicólogos y científicos, también gracias al importante aumento de la “población anciana”. El atractivo de la belleza física se está volviendo cada vez más central en la sociedad actual, tanto que no es de extrañar que haya una demanda creciente, incluso en la vejez, de la cirugía estética.

en el miedo un sujeto no muestra

En los últimos años, dada la considerable difusión de estos procedimientos quirúrgicos, se han realizado numerosos estudios encaminados a investigar el papel que juegan los factores psicológicos en el recurso a la cirugía estética. Según la Sociedad Estadounidense de Cirugía Plástica Estética, más de 11 millones (16,5%) y cirugías no quirúrgicas (83,5%) se realizaron en los Estados Unidos de América en 2013, un aumento de más del 279%. en comparación con 1997 (Sociedad Estadounidense de Cirugía Plástica. Banco Nacional de Datos de Cirugía Estética. Estadísticas, 2013 Nueva York). En 2013 los procedimientos quirúrgicos fueron liposucción, aumento de senos, blefaroplastia y abdominoplastia. El porcentaje de mayores de cincuenta años es del 23,9%, con un rango de edad que va de los 51 a los 64 años.

La creciente frecuencia de este tipo de tratamientos quirúrgicos estéticos puede atribuirse a múltiples factores: entre ellos se encuentra la evolución de la investigación médica en el campo que ha hecho que los procedimientos quirúrgicos sean cada vez más seguros y menos invasivos, papel que atribuyen los medios de comunicación de masas. a los estándares estéticos de belleza cada vez más ideales. Por otro lado, numerosas investigaciones han demostrado cómo la insatisfacción ligada a imagen corporal representa el principal factor predisponente para el uso de la cirugía estética (Henderson-King, D. & Henderson-King, E. 2005; Di Mattei et al., 2014).

La insatisfacción extrema con la imagen corporal es la característica principal de varias formas de psicopatología, incluida Trastorno del dismorfismo corporal (Castle y Phillips, 2002). Una revisión reciente de la literatura realizada por Mallick y colaboradores (Mallick et al., 2008) mostró un alto porcentaje de este trastorno en las poblaciones de pacientes que recurren a la cirugía estética, tanto en países americanos como europeos. En estas poblaciones se estima una prevalencia de trastorno dismórfico corporal que varía entre el 13% y el 28%. Otra investigación experimental ha puesto de relieve cómo, entre los pacientes que recurren a tratamientos quirúrgicos estéticos, existe una incidencia de trastornos mentales del 47,7%.

En particular, algunos estudios muestran una alta prevalencia de Trastornos de la Personalidad relacionados con el Cluster B según la clasificación del DSM-IV tr (Belli et al., 2013). Parece que el trastorno de personalidad más frecuente entre estos pacientes es que Narcisistico , que se detectó en el 25% de los pacientes que recurren a la cirugía estética, mientras que en el 9,7% de los casos la presencia de Trastorno de personalidad histriónica (Mallick et al., 2008). En este sentido, hay que tener en cuenta que la prevalencia de Trastornos de la Personalidad de este tipo ronda el 1,5% en la población general (Huang et al., 2009).

Además de los factores personológicos predisponentes descritos anteriormente, es bueno considerar cómo la senescencia también se asocia con el cese de las actividades laborales, lo que en ocasiones implica el surgimiento de una experiencia de exclusión de la vida social, asociada a experiencias de ansiedad y frustración. La jubilación implica cambios radicales en la vida de un individuo, y muchas veces se vive de forma ambivalente, por un lado con una sensación de liberación, por otro, como profundamente desestabilizadora, fallando los hábitos ahora adquiridos y consolidados.

Esta condición puede asociarse con una desviación del estado de ánimo con sentimientos de tristeza esta vacio; En esta nueva forma de vida, la persona puede de hecho encontrarse en contacto consigo mismo, con sus estados emocionales a veces dolorosos, sin poder utilizar el trabajo como herramienta de distracción y en cierta forma de 'distanciamiento' de los más íntimo de sí mismo. De hecho, cada vez más en la sociedad actual se persiguen objetivos profesionales cada vez más ambiciosos, que en algunos casos implican una actitud de exceso de trabajo que deja poco o ningún espacio para el contacto con los propios estados emocionales. Por tanto, puede ocurrir que esto suceda, de repente, en la fase de senescencia y que la persona no esté bien preparada para manejar estos estados emocionales. En tales condiciones es posible que la persona, al carecer de otras herramientas útiles para manejar experiencias tan dolorosas, recurra a la cirugía estética como estrategia autoinmunizante útil para no entrar en contacto con los estados emocionales dolorosos que pueden acompañar a la senescencia.

Por otro lado, si el individuo recurre a tratamientos quirúrgicos estéticos con tal configuración psicológica, es probable que se mantenga la insatisfacción con la imagen corporal o, más probablemente, una experiencia más genérica de insatisfacción que no concierne a la esfera corporal. concerniente al mundo interior del individuo. En este sentido, algunos estudios han destacado el aumento significativo del riesgo de suicidio entre las mujeres que se habían sometido a una cirugía de aumento de senos (Brinton et al., 2001; Koot et al., 2003; Pukkala et al., 2003; Jacobsen et al., 2004; Villeneuve et al., 2006).

Anuncio Aunque la investigación citada se realizó utilizando diferentes metodologías y sobre poblaciones clínicas heterogéneas, llegan a la misma conclusión: que habría un mayor riesgo de suicidio (algo más del doble que el encontrado en la población general) entre las mujeres que se sometieron a a una cirugía estética de mama. Aunque la explicación de estos resultados sigue siendo incierta, estudios anteriores indican que puede haber diferencias significativas entre las mujeres con implantes mamarios en comparación con las de la población general. Los primeros incluyen índices de masa corporal significativamente más bajos, una mayor tasa de tabaquismo (Kjoller et al., 2003), un mayor número de abortos voluntarios (Fryzek et al., 2000), niveles más bajos de educación y un mayor número de exámenes de detección de problemas mamarios (Brinton et al., 2000). Otras diferencias se refieren a la prevalencia de los trastornos mentales de los ejes I y II, cuya incidencia parece ser significativamente mayor entre las mujeres que se han sometido a cirugía estética de mama, en comparación con las que pertenecen a la población general (Mallick et al., 2008).
En conclusión, de todos los desafíos a los que se ve sometido el individuo durante su camino evolutivo, el de vejez es el más humano. El hombre, en efecto, lejos de rendirse al paso cíclico del tiempo, juega con el vejez un juego complejo, incluso a través de estrategias de compensación como las descritas.

Erikson creía que en el período de senescencia el individuo recolecta lo previamente sembrado, mirando a su pasado para hacer un balance de cuánto ha logrado perseguir sus objetivos iniciales, también trata de comprender qué tiene su existencia para él y para el otro significado, evaluando cuánto le satisfacen estas conclusiones. Si este balance es positivo, el individuo tendría la sensación de haber pasado la vida de manera adecuada, logrando así vivir la tercera edad en paz. En el caso de que, no obstante, el saldo sea negativo, dado que la persona no está satisfecha con lo vivido, esta última asumiría una actitud de rechazo con respecto a su vida pasada, miedo a la muerte y negación de la vida. vejez sí mismo. En estas situaciones, dice Erikson, prevalece una sensación de desesperación que expresa la conciencia de no tener tiempo suficiente para corregir los errores del pasado; esta desesperación a menudo se esconde detrás del desprecio por las personas y las instituciones, sentimientos que en realidad reflejan el desprecio que el individuo siente íntimamente por sí mismo (Erikson, Teoría psicosocial del desarrollo desde los ciclos de la vida, 1987).