Científicos del Instituto Florey de Neurociencia y Salud Mental están estudiando el vínculo entre COVID-19 y el aumento en la incidencia de la enfermedad de Parkinson

sentimientos de culpa y ansiedad

Anuncio Hasta la fecha sabemos que el COVID-19 Además de las crisis respiratorias, también tiene consecuencias neurológicas, como se puede apreciar por la presencia de síntomas como: encefalitis e hiposmia (pérdida del olfato); en particular, este último síntoma ocurre en aproximadamente el 90% de los pacientes (Beauchamp et al., 2020).



Debido a los síntomas neurológicos, los investigadores se preguntan si podría haber otras consecuencias próximas en el cerebro.

Aún se desconoce la forma en que el virus llega al sistema nervioso central, sin embargo el mero hecho de que pueda llegar allí ya es un síntoma de peligro cerebral (Beauchamp et al., 2020).

El miedo que se apodera del mundo científico actual es que el virus en cuestión pueda dar lugar a un proceso neurodegenerativo (Beauchamp et al., 2020).

Los científicos del Instituto Florey de Neurociencia y Salud Mental están estudiando el vínculo entre COVID-19 y la mayor incidencia de morbo di Parkinson (Beauchamp et al., 2020).

La presencia de un síntoma como la hiposmia es una indicación de que existe una inflamación aguda en el sistema olfativo; La inflamación juega un papel importante en la génesis de las enfermedades neurodegenerativas, especialmente en la enfermedad de Parkinson. Consiste en la pérdida de neuronas dopaminérgicas (células productoras de dopamina) presentes en la sustancia negra y en la región mesoencefálica, hasta la fecha se desconoce la causa que conduce a la muerte de estas células (Poewe et al., 2017). Los síntomas característicos del Parkinson son las dificultades motoras, sin embargo, con el paso del tiempo, y la consiguiente neurodegeneración, también aparecen síntomas cognitivo-conductuales; es un trastorno que se presenta principalmente entre los ancianos después de los 50 años (Poewe et al., 2017).

Anuncio Para el diagnóstico es fundamental la observación de las alteraciones motoras, sin embargo, cuando ocurren significa que ya se han perdido el 50-70% de las células dopaminérgicas; en este punto, se vuelve difícil tratar la enfermedad. Actualmente, el procedimiento clínico más efectivo para manejar esta condición es adoptar terapias neuroprotectoras, sin embargo, para ello es necesario un diagnóstico precoz (Beauchamp et al., 2020).

Los investigadores del Instituto Florey, lanzan una advertencia a la comunidad científica recordando las consecuencias neurológicas que siguieron a la pandemia de gripe española en 1918; de hecho, debido a ello, el riesgo de desarrollar Parkinson en los años siguientes se triplicó en la población. Por esta razón, los científicos están tratando de comprender cuáles podrían ser las consecuencias neurológicas del COVID-19, para poder adoptar terapias neuroprotectoras y disminuir la incidencia de enfermedades neurodegenerativas derivadas de la pandemia mundial de SARS-CoV-2 (Beauchamp et al. , 2020).