Stefania Pedroni -ESCUELA ABIERTAEstudios cognitivos Módena

Trastorno del aprendizaje no verbal : en el área de trastornos del aprendizaje y del desarrollo, hay un subgrupo de niños que son competentes en la esfera verbal, pero menos capaces en los dominios no verbales, en particular en las habilidades visoespaciales. Estos individuos enfrentan una variedad de dificultades de aprendizaje y adaptación.



Trastorno del aprendizaje no verbal: un SLD aún no clasificado

En el área de trastornos del aprendizaje y del desarrollo, existe un subgrupo de niños que son competentes en la esfera verbal (con un alto coeficiente intelectual verbal), pero menos capaces en los dominios no verbales y en particular en las habilidades visuoespaciales (Mammarella y Cornoldi , 2014). Estos individuos enfrentan serias dificultades de aprendizaje y adaptación, por lo que requieren evaluaciones clínicas y apoyo psicológico. Sin embargo, los sistemas de clasificación actuales (DSM-5 e ICD-10) no informan una categoría de diagnóstico específica capaz de describir su funcionamiento.

Johnson y Myklebust (1967) acuñaron el término Trastorno del aprendizaje no verbal , tratando de identificar las características y dificultades de los niños que la padecen. Sin embargo, en la actualidad, aunque la mayoría de los investigadores y médicos están de acuerdo en que existe un perfil claro del niño con trastorno del aprendizaje no verbal (a excepción de Spreen, 2011), no están de acuerdo con la necesidad de una categoría clínica específica y sobre los criterios para su identificación (Fine, Semrud-Clikeman, Bledsoe y Musielak, 2013).

El perfil de los niños con trastorno del aprendizaje no verbal

Para aclarar este aspecto, Mammarella y Cornoldi (2014) realizaron un análisis de la literatura, seleccionando 35 artículos científicos, publicados entre enero de 1980 y febrero de 2012, que describían el funcionamiento de niños con Trastorno del aprendizaje no verbal (NLD - Trastorno del aprendizaje no verbal). Esta revisión tenía la intención de sacar a la luz los criterios más utilizados para identificar a los niños con NLD y diferenciarlos de aquellos que no tenían NLD.

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A partir de los resultados obtenidos, los investigadores propusieron 5 criterios diagnósticos útiles para identificar a los niños con Trastorno del aprendizaje no verbal :

  • Un perfil bajo de inteligencia visual-espacial y un nivel relativamente bueno del Cociente de Inteligencia Verbal;
  • Habilidades visuales constructivas y motoras finas;
  • Bajo rendimiento académico en matemáticas en comparación con buenas habilidades de lectura
  • Déficit en la memoria de trabajo espacial;
  • Dificultades emocionales y sociales.

Según los autores (Mammarella y Cornoldi, 2014), para realizar un diagnóstico es necesario que estén presentes el primer criterio y al menos dos de los criterios 2 a 4, mientras que el quinto podría considerarse como una posible característica asociada. De hecho, los problemas emocionales y sociales fueron algunos de los aspectos más destacados para la selección de los niños incluidos en el grupo con Trastorno del aprendizaje no verbal en muchas investigaciones analizadas, pero ningún estudio ha reportado medidas objetivas de funcionamiento social, de las cuales solo se han investigado escrupulosamente algunos aspectos, a saber, la comprensión de las emociones, la percepción social y las habilidades relacionales.

Trastorno del aprendizaje no verbal y problemas de adaptación social

La importancia de contar con las habilidades sociales adecuadas para poder relacionarse con los demás de manera efectiva ha llevado a los investigadores a estudiar esta área con interés. Una posible explicación de la relación entre los problemas de adaptación social y Trastorno del aprendizaje no verbal Fue propuesto por Galway y Metsala (2011): las dificultades en las habilidades visuoespaciales interfieren con la percepción de señales no verbales en los intercambios relacionales (Petti et al., 2003). Es teóricamente significativo que los niños que tienen deficiencias en las tareas de organización visual-perceptiva también tengan dificultades para interpretar señales sociales no verbales, a menudo leves y transitorias, como expresiones faciales y diversos signos paralingüísticos, fuentes de información importante (por ejemplo, ejemplo gestos y humor), (Petti et al., 2003). Una cantidad significativa de comunicación ocurre a través del lenguaje no verbal (Nowicki y Duke, 1992), por esta razón se ha argumentado en la literatura que los niños con deficiencias en la interpretación de señales no verbales pueden tener problemas en las interacciones y estar en riesgo de problemas emocionales y sociales, como se destacó en la detección de un aumento de psicopatología en personas con Trastorno del aprendizaje no verbal (Petti et al., 2003).

Galway y Metsala (2011) en su investigación experimental examinaron las relaciones entre las habilidades para resolver problemas interpersonales, las habilidades visuoespaciales y la adaptación psicosocial (descritas por padres y maestros). Su estudio destacó cómo los niños con Trastorno del aprendizaje no verbal muestran dificultades en muchos aspectos para resolver problemas interpersonales, en comparación con niños de la misma edad con desarrollo típico: en particular, codifican menos señales sociales y son más pobres en la interpretación de las emociones en función de estos indicadores. La percepción social no verbal se midió utilizando escenarios grabados en video de situaciones de la vida real, que son ecológicamente más válidas que las imágenes estáticas.

Las dificultades no verbales en la percepción social que están documentadas brindan apoyo empírico al estudio de Rourke (1995), según el cual los niños con Trastorno del aprendizaje no verbal tienen problemas para identificar y reconocer ciertas expresiones de emoción y otros indicadores sutiles no verbales en las interacciones sociales.

Un aspecto interesante del estudio tiene que ver con el hecho de que, cuando las anécdotas sociales fueron presentadas oralmente, no surgieron diferencias entre los grupos en cuanto a la identificación de elementos interpersonales de la historia, el reconocimiento de las emociones de los personajes o la formación de opiniones sobre aspectos relacionales.

Anuncio La contribución del estudio de Galway y Metsala (2011) fue descubrir correlaciones significativas entre las habilidades visuoespaciales y las habilidades de percepción e interpretación de señales no verbales. Estos resultados sugieren que los déficits en las habilidades visuoespaciales conducen a déficits en la percepción social, incluso si aún no se ha confirmado empíricamente una relación causa-efecto (Petti et al., 2003). Un aspecto interesante del estudio es que cuando se presentaron anécdotas sociales oralmente, no surgieron diferencias entre los grupos (niños con y sin Trastorno del aprendizaje no verbal ) relacionados con la identificación de elementos interpersonales (y no interpersonales) de la historia, el reconocimiento de las emociones de los personajes o la formación de opiniones sobre aspectos relacionales. Las dificultades que surgieron cuando los niños tuvieron que interpretar emociones a partir de grabaciones de video (escenarios no verbales) no se encontraron en estas historias verbales. Según los autores, esto podría explicarse por el hecho de que las habilidades verbales, bien desarrolladas en los niños de ambos grupos, permitieron representaciones adecuadas del problema a partir de anécdotas verbales. Esto podría considerarse como una fortaleza posible e importante para resolver problemas interpersonales en niños con Trastorno del aprendizaje no verbal (Galway e Metsala, 2011).

Al profundizar en los detalles del estudio, los autores encontraron que los niños con Trastorno del aprendizaje no verbal poseen el mismo repertorio de comportamientos asertivos que sus compañeros de desarrollo típico, pero no creen que estas respuestas conduzcan a resultados exitosos. Por lo tanto, con menos frecuencia eligen uno de sus comportamientos competentes como la mejor solución a un problema. Una posible explicación para los propios investigadores se refiere al hecho de que los niños con Trastorno del aprendizaje no verbal pueden tener dificultades para generalizar a partir de casos únicos en los que han obtenido resultados positivos. Por lo tanto, pueden tener dificultades para construir un concepto correspondiente a 'comportamientos que conducen a resultados positivos'. Esto podría confirmar la indicación de Rourke (1995), quien sugirió que la formación de un concepto general es un área de dificultad en niños con Trastorno del aprendizaje no verbal y el estudio de Schiff, et al. (2009), quienes encontraron que estos niños tienen dificultades con el razonamiento analógico. El estudio representa un paso inicial hacia un análisis más completo de los procesos cognitivos en niños con Trastorno del aprendizaje no verbal .

Trastorno del aprendizaje no verbal, síndrome de Asperger y TDAH

A la luz de esta evidencia temprana, Galway y Metsala (2011) sugieren que las intervenciones y los enfoques terapéuticos podrían incluir estrategias que apunten a fomentar interpretaciones más positivas de la conducta de los demás, diseñar respuestas a un problema que tengan más probabilidades de ser efectivas y trabajar hacia la implementación de estas respuestas. En un contexto educativo, el trabajo en grupo y la formación en estas habilidades podrían beneficiar a los niños con Trastorno del aprendizaje no verbal . Por ejemplo, los maestros podrían ayudarlos a identificar comportamientos (en situaciones sociales) que tienen más probabilidades de tener un resultado favorable y, en consecuencia, trabajar en cómo realizar el comportamiento de manera competente. El entrenamiento preventivo podría practicarse además del apoyo proporcionado durante el curso de la interacción social.

En la experiencia clínica de los autores (Galway y Metsala, 2011), observaron que adultos y pares podrían atribuir motivaciones negativas a las conductas problemáticas de niños con trastorno del aprendizaje no verbal . Un paso importante para mejorar las experiencias escolares de estas personas podría ser ayudar al personal escolar a comprender mejor el trastorno del aprendizaje no verbal en general, además de las áreas específicas de dificultad de cada niño en particular trastorno del aprendizaje no verbal .

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Comprender las interacciones sociales es fundamental para el desarrollo de la competencia social, según el estudio de Semrud-Clikeman et al. (2010), uno de los primeros en utilizar medidas directas e indirectas de percepción social para explorar posibles diferencias entre niños con diferentes trastornos: trastorno del aprendizaje no verbal , Síndrome de Asperger, TDAH mixto, TDAH con predominio de la falta de atención y un grupo de control de desarrollo típico.

El objetivo de este estudio fue evaluar la percepción y el funcionamiento social en niños con Asperger y trastorno del aprendizaje no verbal , utilizando medidas directas e indirectas. Una característica definitoria del síndrome de Asperger (AS) es la dificultad en las relaciones sociales (Asociación Americana de Psiquiatría, 2000). Las personas con este síndrome tienen problemas con los demás, tienen dificultades para comunicarse entre sí y son pedantes en sus habilidades lingüísticas (Klin, Volkmar, Sparrow et al., 2000). Además, la presencia de intereses estereotipados y restringidos, la dificultad para compartir el placer en actividades u objetos y una adherencia inflexible a rutinas o rituales han sido reconocidos como aspectos importantes en el diagnóstico del síndrome de Asperger (American Psychiatric Association, 2000). . El enfatizar con frecuencia las dificultades sociales en estos individuos conduce a experiencias de malentendidos y posterior retraimiento, particularmente en interacciones sociales nuevas e inesperadas (Adolphs et al., 2001).

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