Es posible plantear la hipótesis de que los graves sentimiento de culpa típicamente experimentado por sujetos deprimidos, ambos (arbitrariamente) autoinformado a sí mismos como personas, asumiendo características de estabilidad y globalidad, lo que provocaría un socavamiento del valor individual y la autoestima. En este sentido, la omnipresencia de la emoción y la carga del sufrimiento son comprensibles dada la identificación del locus de culpabilidad no en la acción realizada, por tanto situacional y modificable, sino en la propia existencia de la persona.

Angelica Gandolfi, ESTUDIOS COGNITIVOS DE ESCUELA ABIERTA MODENA



La culpa en la depresión

los sentimiento de culpa se puede definir como un constructo complejo que incluye componentes cognitivos, afectivos y conductuales (Tilghman-Osborne, Cole y Felton, 2014). Se cree que juega un papel central en los trastornos depresivos. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM), ahora en su quinta edición, coloca el sentimiento de culpa entre los síntomas de inclusión para el diagnóstico de Trastorno depresivo mayor (TDM, trastorno depresivo mayor), asociándolo con posibles evaluaciones negativas poco realistas, preocupaciones y cavilaciones. En este sentido, las personas pueden, por un lado, distorsionar los acontecimientos cotidianos neutrales como prueba de defectos personales, por otro lado, sentir un excesivo sentido de responsabilidad por situaciones desagradables.

En estudios recientes, Zahn y colaboradores (Green, Lambon Ralph, Moll, Deakin y Zahn, 2012; Lythe, Moll, Gethin, Workman, Green, Lambon Ralph, Deakin y Zahn, 2015) han encontrado, mediante el uso de neuroimagen, evidencias neuronales que apoyan esta teoría. Los autores parten de modelos cognitivos que sugieren un vínculo causal entre las evaluaciones de culpabilidad propia y la vulnerabilidad al trastorno depresivo mayor (Ghatavi, Nicolson, MacDonald, Osher & Levitt, 2002).

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Los pacientes con trastorno depresivo mayor, que otras personas, se sienten con mayor frecuencia inadecuados e inútiles e intentan sentimiento de culpa , incluso inapropiado (O'Connor, Berry, Weiss y Gilbert, 2002.). Esta tendencia a la devaluación, sin embargo, está generalmente presente solo en el juicio hacia uno mismo y no hacia los demás. Estos sesgos y distorsiones cognitivas, junto con los síntomas depresivos distintivos, fueron analizados en estas investigaciones, buscando una explicación y posibles anomalías a nivel de los sistemas neurales, con el fin de favorecer la comprensión patogénica global del trastorno depresivo mayor.

Neurociencia: que sucede en el cerebro

Anuncio En trabajos anteriores, la resonancia magnética funcional (fMRI) y la tomografía por emisión de positrones (PET) habían permitido identificar una región clave involucrada en la fisiopatología del trastorno depresivo mayor, la corteza cingulada subgenual, que muestra, en sujetos con episodios depresivos, alteraciones en el metabolismo en reposo (Drevets, Savitz, Trimble, 2008) y anomalías de conectividad con una red corticolímbica más extensa, de la que forma parte (Sheline, Price, Yan y Mintun, 2010).

Parece que la corteza cingulada subgenual y la región septal adyacente (SCSR) se activan al atribuirse la culpa a uno mismo pero no a los demás (Zahn, Moll, Paiva, Garrido, Krueger, Huey y Grafman, 2009). . Están conectados al lóbulo temporal anterior (ATL), involucrado en la conceptualización general de los sentimientos morales, propios y hetero directos, que definen las características de los comportamientos sociales propios y ajenos (id.). Estas representaciones morales permiten evaluaciones adecuadas y equilibradas de situaciones, calibrando las atribuciones culpables, junto con las consiguientes cogniciones y emociones. El acoplamiento funcional entre ATL y SCSR resulta entonces ser el correlato anatómico de la diferenciación de experiencias de culpa, lo que permite a los sujetos sanos culparse a sí mismos sin perjudicar su autoestima o valía personal (Green, Ralph, Moll, Stamatakis, Grafman y Zahn, 2010). El descubrimiento de Zahn et al. (Green, Lambon Ralph, Moll, Deakin y Zahn, 2012; Lythe, Moll, Gethin, Workman, Green, Lambon Ralph, Deakin y Zahn, 2015), nuevamente mediante el uso de fMRI, es la alteración de este conectividad en sujetos, en remisión desde hace un año, que han padecido trastorno depresivo mayor. La atribución de culpa hacia uno mismo, por tanto, en estos individuos, no activa simultáneamente la región dedicada a las representaciones morales, por lo que no se puede realizar una comparación entre el comportamiento de uno y las regulaciones conceptualizadas. Esta desconexión conduciría al típico sesgo por el cual la autoinculpación depresiva sería exagerada, rígida, generalizada al valor personal global, precisamente por la falta de racionalización, que en cambio estaría permitida por la comparación con las representaciones morales.

El vínculo entre la culpa y los síntomas depresivos

Para comprender mejor los enlaces que sentimiento de culpa tiene con síntomas depresivos, sin embargo, parece útil analizar este constructo, para enfocarse mejor en superposiciones con alteraciones significativas del estado de ánimo.
Miceli y Castelfranchi (1995), quienes creen que el sentimiento de culpa como uno de los estados de sufrimiento más generalizados que experimenta el individuo, se encuentran tres componentes centrales y fundamentales de un tipo cognitivo:
- La valoración negativa de la nocividad. El culpable evalúa en términos de daño o malicia la acción realizada por él o la simple intención de la acción (propósito). Esta es una condición necesaria pero no suficiente para la experiencia de sentimiento de culpa .
- La asunción de responsabilidad. Es necesario, pero nuevamente no suficiente, que el sujeto asuma que ha causado algo directa o indirectamente (no en el caso de sentimiento de culpa para la intención de actuar) y tener (tuvo) la finalidad de provocar ese algo o, en todo caso, el poder de evitarlo, predecirlo o prevenirlo.
- El deterioro de la autoestima moral. Pasar de una asunción de culpa a sentimiento de culpa , el individuo debe compartir los valores o normas por los que se siente culpable. La acción cometida o concebida y la asunción de responsabilidad provocan, es decir, un compromiso de la autoimagen moral, una disminución de la autoestima en relación con los valores personales.

Los autores consideran este último punto no solo necesario, sino también suficiente para generar sentimiento de culpa . Las autoevaluaciones negativas implicadas en la reducción de la autoestima moral, de hecho, también tendrían fuertes implicaciones emocionales, que se pueden encontrar en: un sentido de derrota y humillación por no haber vivido a la altura de los valores propios; el arrepentimiento y el remordimiento por haber hecho algo que no debiste haber hecho y que, por tanto, anhelas no haber hecho; desprecio por uno mismo, por la propia bajeza moral. La derrota, la humillación, el arrepentimiento, el remordimiento y el desprecio, junto con el sufrimiento con y por la víctima, constituirían los componentes emocionales de este estado. Al respecto, Miceli y Castelfranchi (1995) perfilan la identificación con la víctima como un componente adicional de sentimiento de culpa , dándole, en particular, un papel importante en la génesis de la culpa durante el desarrollo. Los autores también identifican un aspecto adicional derivado de una experiencia similar, confirmada por investigaciones posteriores (Zeelenberg y Breugelmans, 2008), el de la activación del propósito de reparar, remediando también el daño sufrido a la autoestima.

La reparación puede explicar las inconsistencias en la investigación sobre las relaciones entre sentimiento de culpa y psicopatología. Tilghman-Osborne y colaboradores (Tilghman-Osborne, Cole y Felton, 2010) consideran tales contradicciones relacionadas con las definiciones y medidas de constructo adoptadas en los diversos estudios. En particular, en lo que respecta a la relación con la depresión, algunos autores han definido el papel positivo de sentimiento de culpa en la reducción o prevención de síntomas gracias a la función de motivar el remedio y la expiación (Tangney, 1991). Por otro lado, otros estudios han encontrado correlaciones positivas entre culpa y depresión, destacando el valor negativo de sentimiento de culpa , que reflejaría el dolor y la tensión internos, con consecuencias desfavorables para el estado de ánimo (Harder 1995). En general, los trabajos que han definido y medido el sentimiento de culpa como proceso doloroso y desadaptativo, han encontrado correlaciones positivas con el trastorno depresivo, mientras que los estudios que han analizado la culpa como un mecanismo adaptativo han identificado correlaciones negativas (Tilghman-Osborne, Cole & Felton, 2010). Sin embargo, esta diferencia también parece estar relacionada con la variable edad. Nuevamente, según los autores, es más probable que la conceptualización de la culpa se refiera a componentes adaptativos y reparadores si se aplica a los niños, a componentes desadaptativos y disfuncionales si se refiere a los adultos.

Culpabilidad conductual y culpa de carácter

Otra forma de explicar la posible coexistencia de componentes funcionales y no funcionales es hacer la distinción entre culpabilidad conductual (BSB, autoculpabilidad conductual) e sentimiento de culpa de carácter (CSB, Auto-culpa caracterológica) informado en otros escritos de Tilghman-Osborne y colaboradores (Tilghman-Osborne, Cole, Felton y Ciesla, 2008). los sentimiento de culpa conductual prevé la atribución de control al individuo, en lo que respecta a la implementación o incumplimiento de conductas que provocan resultados negativos o que podrían haberlos prevenido. El valor adaptativo, en este sentido, radica en la capacidad de reflexionar sobre la propia conducta para evitar resultados similares en el futuro. Tomando como ejemplo ser robado en la calle, una posible idea tardía podría ser 'No debería haber caminado solo por la noche'. los sentimiento de culpa de carácter En cambio, puede considerarse como un estilo cognitivo autorreflexivo en el que uno se culpa a sí mismo como persona, por las deficiencias individuales, por el carácter de uno. Generalmente va acompañado de la autocrítica, de la autoconsideración de ser totalmente responsable y merecedor del resultado negativo y de procesos de rumia. Tomando el ejemplo anterior, la afirmación autorreferencial podría formularse 'Soy un tonto y siempre me meto en problemas'. Ambos culpabilidad conductual y el carácter uno son, por tanto, atribuciones internas de causalidad, pero el primero se refiere a componentes modificables y situacionales, el segundo a aspectos globales y estables de la persona. Precisamente por esta razón, los autores encontraron la sentimiento de culpa de carácter más relacionado con la depresión.

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Culpabilidad y culpa

Continuando con el análisis de las facetas del constructo, parece útil reportar también la distinción realizada por Hooge et al. (de Hooge, Nelissen, Breugelmans y Zeelenberg, 2011) entre culpa es sentimiento de culpa , entendiendo la primera como una emoción adaptativa, útil para que los individuos protejan y mejoren las relaciones sociales, y la segunda como una valoración de la transgresión moral real o imaginada, que despierta preocupación y sentimientos de tensión y remordimiento y tendencias a la acción, que cancelar las consecuencias. La omnipresencia del estado de malestar parece deberse precisamente al factor de responsabilidad personal, es decir, a considerar la existencia y ser parte de la situación negativa como culpa personal.

Conclusiones

Anuncio Intentando integrar toda la información recopilada, es posible suponer que el grave sentimiento de culpa Típicamente experimentado por sujetos deprimidos, ambos (arbitrariamente) auto-refiriéndose a sí mismos como personas, asumiendo características de estabilidad y globalidad, lo que provocaría un deterioro del valor individual y la autoestima. En este sentido, la omnipresencia de la emoción y la carga del sufrimiento son comprensibles dada la identificación del locus de culpabilidad no en la acción realizada, por tanto situacional y modificable, sino en la propia existencia de la persona.

Además, la discrepancia entre la severidad del self y los juicios heterodirectos se debería a una desconexión entre las áreas cerebrales involucradas en la experiencia de sentimiento de culpa y en la formulación de representaciones morales. Cuando, nuevamente en sujetos vulnerables a la depresión, se atribuye a uno mismo la responsabilidad de un evento negativo, no habría posibilidad de hacer una comparación con los estándares aprendidos y las normas de valor, exagerando así su severidad e irremediabilidad.

Lejos de querer explicar de forma exhaustiva el complicado entretejido entre sentimiento de culpa y síntomas depresivos, este trabajo quiere dejar un punto de partida para la reflexión sobre la importancia de la delicadeza en la comunicación terapéutica con pacientes de este tipo. El riesgo que se cierne en favorecer la agencia y un locus de control interno, colocando al individuo en una posición central y responsable con respecto a su sufrimiento, de hecho, podría ser incrementar el sentimiento de culpa , el conocimiento de la indignidad y las emociones de la desesperación, por considerarse a sí mismo la causa irremediable de su dolor. El avance del conocimiento sobre los mecanismos subyacentes a la génesis y expresión del trastorno es de fundamental importancia para la estructuración de terapias que maximicen las posibilidades de mejora, estructuradas según los conceptos de gradualidad y personalización.