La fábula de Risolina representa una herramienta muy válida para ayudar a los adultos a transmitir a los niños la capacidad de aceptar y valorar la diversidad en sí mismos y en los demás; esto permite cultivar el valor de la solidaridad y la colaboración, evitando los malentendidos que pueden surgir en las relaciones interpersonales entre niños y niñas y las dinámicas subyacentes a los fenómenos de bullying.



La diversidad puede declinarse de diversas formas: raza, cultura, género, características físicas, como en el caso de Risolina, la protagonista de este libro. “¿Pero por qué las cosas bonitas siempre contienen algo que también las hace un poco feas?”, Nos preguntamos al principio de la historia.





Rosa y Pietro tuvieron una hija, una hija algo especial. Tiene un cabello muy extraño hecho de seda y granos de arroz. Cuando Risolina se peina, así lo llaman sus padres precisamente por el arroz que forma la textura de su cabello, esparce granos de arroz por todas partes.

Al nacer, la pequeña fue recibida con cariño por sus padres, conmovidos y fascinados por ese cabello en particular. Con el paso del tiempo, sin embargo, la alegría se ha convertido en preocupación y dolor: Risolina es una niña aislada, porque otros niños no quieren jugar con ella. No tiene amigos y sus compañeros se burlan de ella y la mantienen a distancia.

Sus padres no saben cómo ayudarla, mientras que los profesores no notan su malestar. Después de todo, ella finge que no ha pasado nada y lleva 'la máscara de la felicidad falsa'.

Risolina se siente mal y considera su cabello tan extraño como su maldición, pero no habla de eso con nadie: no quiere hacer sufrir a sus padres y se muestra serena, aunque esté triste y le gustaría tanto ser como los demás niños.

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Anuncio El papá y la mamá lamentan mucho a su hija, pero ellos también fingen estar felices. De hecho, los dos padres se sienten muy culpables: están convencidos de que el origen del extraño cabello de Risolina está en el hecho de que, cuando Rosa descubrió que estaba esperando a Risolina, Pietro decidió celebrarlo con una linda cena. Habían comido un risotto de calabaza y, desde ese momento y durante todos los meses de embarazo, Rosa tenía muchas ganas de comer arroz, mucho arroz. ¿Quién hubiera pensado en tal consecuencia en el niño que iba a nacer?
 
Después de todo, se dice a sí mismo ya su esposa, el padre Pietro, 'si el destino ha decidido que nuestra Risolina tiene el pelo hecho de granos de arroz en la cabeza, tal vez haya una razón'.
 
De hecho, un día los granos de arroz en el cabello, la maldición de Risolina, se convierten en un recurso inesperado, para uno mismo y para los demás; En ese momento Risolina entiende que lo que nos diferencia es también lo que nos hace únicos, lo que nos hace a nosotros mismos.
 
A través de la historia de la pequeña que no es como las demás, son muchos los contenidos que el libro cuestiona, atribuibles a un denominador común: la integración de los que son diferentes - y por suerte todos lo somos, cada uno a su manera. El CD adjunto al texto profundiza en estos temas a través de una serie de reflexiones propuestas por el propio autor, Alberto Pellai.
 
Por eso, la fábula de Risolina representa una herramienta muy válida para ayudar a los adultos a transmitir a los niños la capacidad de aceptar y valorar la diversidad en sí mismos y en los demás; esto permite cultivar el valor de la solidaridad y la colaboración, evitando los malentendidos que pueden surgir en las relaciones interpersonales entre niños y niñas y las dinámicas subyacentes a los fenómenos de bullying.
 
Otro tema relacionado es la importancia de una educación adecuada en la expresión y el compartir de las emociones: Risolina y sus padres son incapaces de dar voz a su malestar y fingen entre sí, ocultando sus sentimientos. Esto no permite afrontar el problema y les cuesta a todos la molestia de llevar una máscara.
 
Incluso mamá y papá, amargados por las reacciones ajenas y por el sufrimiento de su hijo, se avergüenzan de la condición de diversidad que soporta Risolina y se culpan por ello. No soy capaz de transmitir a su hija el orgullo y el orgullo de su propia identidad personal y ni siquiera la capacidad fundamental de exigirle a nadie respeto por su persona, a la que cada uno de nosotros tiene un derecho inalienable.
 
Al final de la historia, Risolina aprende, y nosotros junto a ella, que ser diferente puede ser bello y que no impide que seamos felices: al contrario, puede representar la forma de entender quiénes somos realmente, yendo más allá de las apariencias y los lugares comunes.

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BIBLIOGRAFÍA:

  • Pellai, A. (2014). El tesoro de Risolina. Una historia sobre el valor de la diversidad. Trento: Erickson. COMPRAR EN LINEA