La formación del testigo incluye una serie de conductas o la inculcación de nociones que, a fuerza de ser repetidas y estudiadas, pueden volverse propias del sujeto, influyendo en su testimonio.

El juicio penal y el contrainterrogatorio entre las partes

Anuncio Nuestro juicio penal se basa en la oralidad de las pruebas y existen procedimientos para tomar pruebas en la audiencia. Uno de estos procedimientos es el llamado contrainterrogatorio, en el que el Ministerio Público y la Defensa hacen preguntas a un testigo (o testigos) con el objetivo de comprobar su fiabilidad.



Pero, ¿qué sucede si el testigo miente y, al hacerlo, miente descaradamente?

El problema surge espontáneamente. ¿Cómo probar la mentira?

Nuestro sistema legal, a diferencia del estadounidense, no admite control psicológico sobre lo dicho por el testigo ni admite la interpretación de los gestos del cuerpo, utilizando las técnicas psicológicas de detección de mentiras. De hecho, la sentencia sobre la confiabilidad del testigo es altamente subjetiva ya que existen casos en los que (mencionaré uno en particular a continuación) aun ante la presencia de una imposibilidad objetiva manifiesta en las declaraciones del testigo, el juez procedió a considerarla confiable frente a todas las posibilidades. explicación física y científica.

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Fiabilidad

Antes de continuar, es necesario especificar qué es la confiabilidad. Podemos describirlo como la capacidad de una persona para demostrar su coherencia con lo que dice, manteniendo un discurso basado en la lógica y las máximas comunes de la experiencia, de las que podemos inferir una alta probabilidad de que haya presenciado realmente el hecho que está narrando. Por tanto, ser confiable significa demostrar que eres coherente con lo que dices, sabiendo que eres evaluado por el interlocutor incluso con una comparación con las que son las máximas experiencias comunes. La historia contada debe poder resistir las falsificaciones más comunes y la persona debe demostrar congruencia con lo dicho en relación con un hecho concreto.

De lo que acabamos de decir surge una pregunta importante: ¿es posible hablar, aun sabiendo que estamos mintiendo, y demostrar que somos confiables?

La formación del testigo

La respuesta a la pregunta anterior es sí: ahora no es un secreto. El testigo bien entrenado puede pasar por confianza durante el juicio penal y, por lo tanto, puede influir en el curso de los acontecimientos. Un testigo bien entrenado también es capaz de engañar a un clínico, sobre todo si tiene poca experiencia, logrando que le diagnostiquen trastornos o molestias que no tiene, simulando perfectamente los síntomas.

La formación es un proceso muy importante ya que incluye una serie de comportamientos o la inculcación de nociones que, a fuerza de ser repetidas y estudiadas, pueden convertirse en las propias del sujeto.

La fuerza del entrenamiento se conocía desde la época de los legionarios romanos, donde utilizaban la máxima de que es el entrenamiento lo que genera el coraje. Por lo tanto, una persona debe estar capacitada durante mucho tiempo para lograr un resultado excelente en lo que hace. ¡O qué dice!

Pero, ¿por qué el entrenamiento puede modelar nuestro comportamiento?

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La neurociencia viene en nuestra ayuda. Nuestro cerebro tiene neuronas, que son células cerebrales típicas, con la tarea de aprender. El entrenamiento modifica la conformación de estas neuronas (las más famosas son las llamadas neuronas espejo, que se utilizan para reproducir los movimientos que se observan en la naturaleza) que, para responder a las solicitudes de entrenamiento, aumentan los receptores NMDA presentes por sí mismos. dendritas: estamos hablando de la Ley de Hebb (Bear y Connors; 2016).

El entrenamiento, por tanto, aumenta los receptores NMDA que se unen, convirtiéndose en un corpus único, preciso y entrenado con precisión (Bear y Connors; 2016).

Pero eso no es todo. Una vez que el entrenamiento se consolida como rasgo conductual, el cerebro construye un patrón que ya no sobrecarga las dendritas neuronales sino que se transfiere a los núcleos cerebelosos del cerebelo, convirtiéndose en un patrón consolidado, reproponible e inmutable a menos que en presencia de un entrenamiento adicional ( pensemos, como ejemplo concreto, en el ciclismo).

La formación puede durar meses, pero en esta la llamada justicia-caracol de la que oímos todos los días, puede permitirte gastar tiempo ofreciendo el producto final que quieres conseguir y que será impecable.

Recuerdos falsos

Anuncio A veces, sin embargo, la formación no es el principal problema del testigo. El discurso, en este caso, es muy amplio, casi imposible de abordar en un solo artículo. En cuanto a nuestro discurso sobre la confiabilidad y la capacidad de pasar por coherencia en un proceso penal en el que uno está llamado a desempeñar el papel de testigo, solo mencionamos un caso en el que los recuerdos falsos pueden engañar a los interlocutores ( Monzani; 2016). Este es el caso de quienes, por ejemplo, han escuchado una historia durante mucho tiempo y, al final, están convencidos de que han estado presentes en esos eventos. En este caso, habremos inventado totalmente recuerdos falsos que se enriquecen con detalles por la propia mente del sujeto y que, por tanto, quedan impresos en las sinapsis neuronales. Pero eso no es todo: estos recuerdos falsos también crearán vínculos con máximas de experiencia previamente adquiridas y se integrarán con el corpus conmemorativo de la persona. En la gran mayoría de los casos, los recuerdos falsos son producto de la buena fe y, por tanto, no son tan peligrosos como el entrenamiento.

Conclusiones

Siempre preste atención a lo que sucede durante una deposición. De hecho, el entrenamiento puede ser algo muy aterrador y peligroso. Sin embargo, uno puede defenderse con mucho cuidado. La formación, por ejemplo, nunca prevalecerá sobre la física (o la ciencia en general) cuando estas demuestren la falta de fiabilidad de la formación en sí. De hecho, la formación es irrefutable solo si la ciencia la respalda. En presencia de contradicciones, el juez debe tener la obligación de declarar poco confiable un tema, ya que debe basarse más en la ciencia que en la narración de un solo individuo. El relato narrado debe encontrar también aceptación en las máximas de la experiencia común y el juez, al tomar en consideración lo relatado por el testigo, debe enmarcarlo también dentro de las pruebas recabadas, basándose y prefiriendo sobre todo las recogidas en los dictados científicos, y también relatados. a la situación en la que se encuentra el juez.

El caso concreto

Durante un juicio, una parte presuntamente ofendida citó a su suegra (por lo tanto existía una relación de parentesco) como testigo presencial de ciertos hechos. La anciana, nacida en el '39, relató haber notado algunos hechos desde una distancia de 100/150 metros. En la continuación se convirtieron en 10/15 metros y finalmente, afirmó estar a unos metros de los hechos. Todo ello, de noche, solo, sin teléfono móvil y a una temperatura exterior de -3 grados centígrados. Además, existía evidencia irrefutable sobre la ausencia de la mujer en la escena del crimen, ya que había imágenes de video tomadas por cámaras de seguridad que demostraban la ausencia de la mujer. El juez, luego de escucharla, favoreció su confiabilidad por el mero hecho de haber encontrado a la anciana ágil y bien orientada en el tiempo y el espacio. Un caso así es claramente erróneo, ya que se basa únicamente en la formación que recibió la suegra y está en franco conflicto con las imágenes objetivas de una cámara que excluye la presencia de la mujer en la escena del crimen. El juez mordió el anzuelo de un testigo bien entrenado y basó su condena no en pruebas científicas, sino en el mero comportamiento de la suegra (vivaz y bien orientada). El error parece inexcusable ya que el propio juez sabía que se estaba investigando por el delito de corrupción en actos procesales con el objetivo de obtener una ventaja en el juicio del yerno. Posteriormente, las intercepciones destacaron claramente la presencia de un entrenamiento realizado por el cuñado, perteneciente a los carabinieri, y por el propio yerno.