La terapia asistida por animales en pacientes adultos con trastornos del espectro autista es una intervención que incluye un animal entrenado y objetivos terapéuticos predeterminados guiados por un terapeuta.



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Anuncio los Desorden del espectro autista (Trastorno del espectro autista, TEA) es una afección de por vida caracterizada por el deterioro del comunicación e interacción social, lenguaje y funciones cognitivas; identificado por la presencia frecuente de comportamientos repetitivos e intereses estrechos.





La Terapia Asistida por Animales (AAT) es un tipo de terapia alternativa o complementaria que involucra animales (por ejemplo, perros, gatos, caballos) como forma de tratamiento; se investigó principalmente en niños y adolescentes destacando resultados positivos y reducción de síntomas.

El estudio de Wijker y colegas (2019) explora los efectos de la AAT, demostrando cómo reduce los problemas psicosociales (por ejemplo, estrés, depresión y ansiedad), mejora la comunicación social y autoestima en adultos con trastorno del espectro autista. Aunque los adultos con TEA muestran una alta comorbilidad con otros trastornos psicopatológicos, las intervenciones psicosociales han sido poco estudiadas y los tratamientos efectivos para estos pacientes son limitados. Por tanto, la investigación actual es exploratoria y el objetivo fue obtener mayor información sobre la calidad, relevancia y vigencia de la intervención, así como sobre los obstáculos y elementos facilitadores para su implementación.

La AAT en pacientes adultos con TEA es una intervención que incluye un animal entrenado y objetivos terapéuticos preestablecidos guiados por un terapeuta. La muestra final del estudio incluyó a 27 participantes (rango de edad de 18 a 60 años) y 13 perros terapéuticos entrenados.

El protocolo de intervención consistió en 10 sesiones semanales de una hora cada una; las evaluaciones de la eficacia del tratamiento se realizaron a las 10 y 20 semanas.

Se pidió a los participantes y terapeutas que llenaran dos versiones diferentes del cuestionario de evaluación del proceso (PEQ), que contenía preguntas sobre satisfacción, relevancia, viabilidad y validez de la intervención. Los sujetos evaluaron la pertinencia y la viabilidad desde su propia perspectiva y la de los demás. Sin embargo, para investigar la calidad de la experimentación y la implementación del programa AAT, se recopilaron datos sobre la calidad del muestreo y la intervención y se describieron los obstáculos y facilitadores de la implementación del programa AAT. Los datos de calidad del muestreo se derivan de la base de datos de la investigación, la descripción de los procedimientos de contratación y las entrevistas semiestructuradas con los terapeutas que participan en la contratación. La calidad de la intervención, por otro lado, se evaluó utilizando la retroalimentación de las partes interesadas y evaluando la adherencia (el número de sesiones completadas por un participante) y la viabilidad (la medida en que los elementos del programa se realizaron según lo previsto) .

Anuncio En general, los resultados mostraron una reducción en estrés y de agorafobia y una mejora de la sensibilización y la comunicación social. En relación al nivel de satisfacción con la intervención, todos los participantes se mostraron satisfechos con el AAT ya que indicaron haber vivido experiencias positivas como alegría, intuición, reflexión y relajación. Tanto los participantes como los terapeutas informaron que la AAT es relevante y factible, tanto para ellos como para otros adultos con TEA. Algunos de los factores que hacen que la intervención sea tal son: retroalimentación directa sobre el comportamiento, un ambiente seguro y relajante y la oportunidad de tocar a otro ser vivo durante las sesiones de terapia. Aquí están las palabras de pacientes adultos con TEA que participaron en el estudio:

El contacto con los animales a menudo se realiza sin etiquetas, sin prejuicios y facilita la recepción de nueva información y el aprendizaje de nuevas habilidades. Además, no hay problemas de distancia física con los animales.

El obstáculo más destacado fue el tiempo limitado para completar todos los ejercicios en una sesión; los terapeutas informaron varias causas: a) la velocidad de procesamiento lenta del participante, b) la tendencia del paciente a hablar con frecuencia, c) los acontecimientos de la vida del sujeto, d) las dificultades motoras y cognitivas del paciente. Un ejemplo de ejercicio es un juego de rol en el que el participante inventa un personaje que interactúa con el animal; esto ha sido calificado como desafiante y podría representar un desafío para los adultos con TEA debido a problemas con la imaginación y el juego de simulación. Al mismo tiempo, este tipo de ejercicio se consideró difícil y no fue realizado por completo por el 30% de los pacientes. Además, el protocolo terapéutico prescribe una correspondencia fija entre el perro terapéutico y el paciente. Si un perro de terapia diferente (por ejemplo, uno más juguetón) parecía ofrecer una mejor oportunidad para que un participante logre los objetivos terapéuticos, se podría realizar un cambio (que ocurrió en el 15% de los sujetos del estudio). Finalmente, los perros de terapia alternativa también se utilizaron en sesiones en las que los voluntarios no estaban disponibles para llevar a su perro de terapia a la posición de terapia o el perro de terapia asignado originalmente estaba enfermo.

Los participantes hicieron más sugerencias para una mejor implementación de la AAT en la atención de la salud mental: a) horas flexibles para las sesiones de terapia que facilitan a los participantes un horario de trabajo de tiempo completo; b) más sitios terapéuticos, con el fin de reducir los tiempos de viaje y la energía; c) cobertura de seguro médico para que la terapia sea accesible a personas que de otro modo no podrían participar en esta investigación. Tanto los participantes como los terapeutas documentaron la importancia de compartir información sobre la terapia y los resultados de la investigación para informar a las personas con TEA, los profesionales de la salud y las partes interesadas.

Las mujeres y los dueños de perros estaban sobrerrepresentados en la muestra del estudio; por tanto, la generalización de los efectos del tratamiento debe realizarse con precaución. Sería aconsejable que los estudios futuros incluyan una muestra más amplia, que incluya a más propietarios masculinos y no dueños de perros.

En conclusión, a partir de los resultados obtenidos, es posible afirmar que la terapia asistida por animales puede considerarse un valioso complemento a las opciones de tratamiento para reducir el estrés y mejorar la comunicación social en adultos con trastorno del espectro autista.