La teoría del apego ha conceptualizado la función reflexiva como la capacidad de ser consciente de los estados mentales propios y ajenos, así como de poder separar los propios estados mentales de los de los demás (Fonagy y Target, 1998).

Anuncio Esto puede considerarse importante en todas las interacciones que caracterizan la relación entre madre e hijo, incluidas las relativas a los momentos de juego de la díada (Borelli et al., 2017). De hecho, la madre se involucra en gran medida en las actividades lúdicas del niño durante el período de la infancia, y la capacidad de responder adecuadamente a sus solicitudes juega un papel fundamental en el desarrollo de la capacidad reflexiva de este último (Fonagy & Target, 1998), que llega a ser capaz de comprender sus propios estados emocionales, expresar sus propios emociones y tener una buena regulación emocional (Howard et al, 2017), pero también para tolerar los fracasos, aceptar las frustraciones, respetar las reglas y mejorar sus habilidades de interacción con los compañeros.



Partiendo de estas premisas, el presente estudio (Waldman-Levi, Finzi-Dottan, & Cope, 2019) pretende investigar si las habilidades de cuidado y la función reflexiva de la madre son capaces de predecir el apoyo que la madre ofrece al niño en los momentos además de proporcionar información sobre la experiencia de juego de la díada.

Luego de seleccionar las familias, el estudio se llevó a cabo en el ámbito familiar, donde las madres, luego de completar un cuestionario, fueron invitadas a jugar con sus hijos en la forma en que solían hacerlo y la interacción, con una duración de 15 minutos, se grabó en vídeo para poder analizarlo posteriormente.

Inicialmente se administraron cuestionarios que incluían la Escala de función del sistema de cuidado (CSF; Shaver et al., 2010), que mide la disposición del cuidador en las actividades y actitudes mostradas, el Cuestionario de Rumiación-Reflexión (RRQ; Trapnell & Campbell, 1999). ), que mide las tendencias rumiativas y la capacidad reflexiva y el Apoyo del Padre / Cuidador al Juego de los Niños (PCSCP; Waldman-Levi & Bundy, 2016), que evalúa el juego de la díada; posteriormente, el idioma verbal y no verbal de la madre, así como sus habilidades reflexivas, a través de grabaciones de video.

Anuncio Los resultados revelan que una predisposición al cuidado materno seguro es capaz de predecir la función reflexiva, que a su vez es capaz de predecir el apoyo ofrecido por la madre en las ocasiones de juego. De hecho, las madres que mostraron un apego seguro también se caracterizaron por una fuerte atención a los estados emocionales y necesidades cognitivas del niño, reciprocidad y adecuación de los intercambios verbales y no verbales. Se encontró la presencia de elogios, comentarios positivos y cercanía emocional, capaces de incentivar la formación de la competencia y la autoestima, incluso en los casos en que los niños tuvieran que tolerar la frustración, así como la capacidad de enseñar y hacerles aprender las reglas del juego, ayudando al niño en el proceso de andamiaje de sus habilidades. Por otro lado, las madres con apego ansioso se caracterizaron por fuertes tendencias rumiativas y un enfoque en sus propias ansiedades más que en las necesidades del niño dentro del contexto del juego, mientras que las madres con apego evitativo se separaron emocionalmente de la relación diádica. y las necesidades que presenta el niño en el contexto del juego. Se vio cómo las madres en estos casos no brindaron apoyo a sus hijos, pero mostraron o bien ansia dentro de intercambios verbales y no verbales o una fuerte competencia contra el niño.

En conclusión, es posible confirmar la hipótesis inicial según la cual la presencia de funciones reflexivas predice la calidad de la relación madre-hijo, influyendo en la formación de las capacidades reflexivas del individuo y, en última instancia, en las futuras habilidades sociales y relacionales.