Teresita Forlano

Quienes padecen Síndrome Premenstrual leve o moderado presentan principalmente síntomas físicos, poco discapacitantes; en el síndrome premenstrual severo hay una aparición cíclica de tristeza, irritabilidad asociada con síntomas somáticos durante la fase lútea tardía y premenstrual.



En las dos primeras semanas del ciclo menstrual, las hormonas estrogénicas se hacen cargo; estos son los días en los que una mujer puede mostrarse más tranquila, relajada y con mayor predisposición a la socialización.

Es en las siguientes dos semanas, cuando el estrógeno es reemplazado por un pico de progesterona más alto, cuando aparecen las modalidades disfuncionales y reactivas que a menudo las únicas condiciones ambientales o familiares son incapaces de explicar.

Los esteroides ováricos intervienen en la etiopatogenia de los síntomas del estado de ánimo en el período premenstrual, tanto que el síndrome premenstrual (SPM) no aparece cuando hay supresión ovárica como en los años anteriores a la menarca, en el embarazo o después de la menopausia. En mujeres que padecían PMS, no se encontraron diferentes niveles de estrógeno y progesterona, sino una modalidad de secreción caracterizada por cambios en la secreción hormonal.

El síndrome premenstrual también puede verse influido por el estrés: de hecho, afecta más intensamente a mujeres de entre 30 y 40 años. A esta edad, las mujeres tienen más compromisos, dividiéndose entre la familia y el trabajo a menudo con la necesidad de hacer todo ahora y bien.

La división de tareas y compromisos a afrontar según prioridades y la capacidad de delegar en otros, podría ayudar a reducir la carga de tensión, que inevitablemente se acumula al intentar hacer todo solo sin pedir ayuda a los que nos rodean.

Durante la fase premenstrual, la mujer puede experimentar una serie de molestias que, en función de las características y gravedad, se definen como:

- Síndrome premenstrual leve (SPM)

- PMS moderado

– SPM grave

- Trastorno disfórico premenstrual (DDPM).

Anuncio Aproximadamente el 75% de las mujeres tienen síndrome premenstrual leve o aislado; 20 a 50% tienen PMS, 5 a 15% PMS severo, 3-5% DDPM.

Sin embargo, no todas las mujeres padecen síndrome premenstrual y lo padecen en el mismo grado. Se detectó una predisposición genética al trastorno.

La evaluación clínica incluye más de 300 síntomas físicos y psíquicos que pueden ocurrir aislados o asociados entre sí en el premenstrual; por lo general, tienden a resolverse después del inicio de la menstruación.

Quienes padecen Síndrome Premenstrual leve o moderado presentan principalmente síntomas físicos, poco discapacitantes; en el síndrome premenstrual severo hay una aparición cíclica de tristeza, irritabilidad asociada con síntomas somáticos durante la fase lútea tardía y premenstrual.

Uno de los síntomas graves del síndrome premenstrual es la agresión. El síntoma es tanto más grave cuanto más compromete la vida diaria de la mujer, haciéndola incapaz de gestionar adecuadamente las relaciones familiares o sociales. Cuando esto sucede y la calidad de vida de una mujer empeora drásticamente al alterar su capacidad para relacionarse con el mundo, se denomina trastorno disfórico premenstrual. No es casualidad que este trastorno en Estados Unidos sea reconocido como un factor atenuante en juicios donde una mujer es culpable del delito de agresión.

Trastorno disfórico premenstrual (DDPM)

Estamos hablando de un Trastorno Disfórico Premenstrual (DDMP) real cuando los síntomas, además de presentarse con las modalidades cíclicas habituales, son tan severos que interfieren significativamente en la adaptación laboral, social o interpersonal. La DDPM tiende a volverse crónica y persistir hasta la menopausia.

En estos días la mujer se pone más nerviosa, irritable, triste, tanto que se registra un aumento de los litigios en la familia y una pérdida de jornadas laborales o escolares.

caracteristicas:

Labilidad afectiva marcada;

Ira o irritabilidad persistente

Ansiedad marcada, tensión;

Estado de ánimo significativamente deprimido

Disminución del interés y el placer en las actividades habituales.

Facilidad para cansarse;

Dificultad subjetiva para concentrarse;

Cambio marcado en el apetito;

Alteración del sueño

Otros síntomas físicos

Hay mujeres que en su historia han padecido trastornos de ansiedad o depresión que presentan un empeoramiento de los síntomas psíquicos en la fase premenstrual o han iniciado patología psiquiátrica en esta fase del ciclo.

Los síntomas de PMS o DDPM pueden aumentar con la edad y después de tener un hijo, en el caso de tomar o suspender un anticonceptivo oral o después de una cirugía pélvica. No existen resultados de exámenes físicos ni pruebas de laboratorio específicas para el diagnóstico de DDPM. Se debe realizar un historial médico completo, un examen físico (incluido un examen pélvico) y una evaluación psiquiátrica para descartar otras afecciones.

Llevar un calendario o un diario de síntomas puede ayudar a las mujeres a identificar los síntomas más problemáticos y cuándo ocurren. Esta información puede ayudar a los médicos a diagnosticar DDPM y determinar el tratamiento adecuado.

Tratamiento del síndrome premenstrual mediante dispositivos no farmacológicos

El mayor conocimiento y conciencia del cuadro clínico permite a la mujer afrontar el período que precede al ciclo con una mayor sensación de tranquilidad y capacidad de manejo de los síntomas. Una vez identificados los síntomas y valorada su gravedad, incluso a través de la alteración del funcionamiento laboral y social, se podrá optar por una serie de tratamientos que irán desde los no farmacológicos hasta los farmacológicos en función de la situación clínica y la respuesta a los mismos.

Se recomienda a los pacientes con síntomas leves a moderados, poco discapacitantes y esporádicos, que presten la debida atención a la calidad y duración del sueño en la semana anterior al ciclo y la calidad de la nutrición; en particular, evitar responder con atracones de dulces al aumento característico del apetito y, por el contrario, favorecer una dieta lo más equilibrada posible, minimizando el uso de sal, café y alcohol, que agravan los síntomas.

Las ayudas no farmacológicas útiles en el manejo y reducción de los síntomas premenstruales pueden ser complementos alimenticios a base de magnesio y vitaminas, ejercicio físico, técnicas de relajación y psicoterapia.

Anuncio Cuando los trastornos premenstruales son leves o moderados, la actividad física puede contribuir al bienestar. Se necesitan de 10 a 20 minutos de ejercicio, posiblemente de 3 a 4 veces por semana, como una carrera moderada o largas caminatas.

El movimiento favorece la liberación de endorfinas, sustancias útiles para combatir el dolor, que disminuyen en los días previos a la menstruación. La actividad física aumenta los niveles de serotonina, el neurotransmisor del bienestar, que es importante para mejorar el estado de ánimo y el sueño reparador. Además, las actividades físicas aeróbicas aumentan el flujo de sangre a los músculos de todo el cuerpo, lo que ayuda a disolver los calambres y hacer desaparecer el dolor.

El Entrenamiento Autógeno permite eliminar aquellas alteraciones emocionales que generan síntomas de activación a nivel físico (como taquicardia) y tensión prolongada (hipertonía muscular que provoca dolor de estómago, dolor de espalda y dolor de cabeza). A nivel psicológico, combate la tensión psicológica, el nerviosismo y el insomnio, que muchas veces acompañan al ciclo debido tanto a los cambios hormonales como (y en ocasiones sobre todo) a la actitud con la que la mujer lo vive.

Los cambios de humor y la irritabilidad son frecuentes y se pueden combatir con esta técnica de relajación que permite disolver tensiones y recuperar la calma y estabilidad del estado de ánimo, cuando este se ve perturbado por causas transitorias como las relacionadas con período.

La psicoterapia es útil en presencia de síntomas premenstruales que no han encontrado alivio y curación con otros tratamientos. El SPM también puede tener causas psicológicas, especialmente cuando hay una experiencia psicológica conflictiva hacia la menstruación.

Terapia farmacológica del síndrome premenstrual.

La terapia farmacológica para SPM y DDPM tiene varias intervenciones dirigidas a controlar y reducir los síntomas cotidianos, subjetivamente perturbadores y disfuncionales.

En mujeres con síndrome premenstrual moderado / severo y en DDPM, se encontró que la terapia psicofarmacológica con el uso de antidepresivos es la más efectiva para controlar y tratar los síntomas mentales, con una mejor adaptación y funcionamiento general.

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Los fármacos más eficaces utilizados están representados por antidepresivos de la categoría de ISRS o IRSN (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o serotonina / noradrenalina) que actúan sobre la cascada hormonal de la progesterona y ayudan a corregir los síntomas psicológicos. No siempre son eficaces en los síntomas físicos. Evidentemente esta elección debe ser evaluada cuidadosamente por un especialista para poder calcular los riesgos y beneficios del tratamiento antes de su aplicación.

El 10% de las mujeres que informan síntomas de síndrome premenstrual, en particular aquellas con DDPM, tienen pensamientos suicidas. La incidencia de suicidio en mujeres con depresión es significativamente mayor durante la segunda mitad del ciclo menstrual.

Comuníquese con su médico, psicólogo o psiquiatra si tiene pensamientos suicidas o si los síntomas interfieren con su vida diaria.

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BIBLIOGRAFÍA: