Varios enfoques psicoterapéuticos que son efectivos en el tratamiento del trastorno límite de la personalidad surgen de la literatura científica. En particular, ensayos clínicos recientes afirman que este tipo de pacientes obtiene los mayores beneficios de formas estructuradas y específicas de psicoterapia para este trastorno. La evidencia empírica aporta evidencias que favorecen especialmente la Terapia Dialéctica Conductual (DBT: Linehan, 1993) y el tratamiento basado en la mentalización (MBT: Bateman & Fonagy, 2004). Lo que parece relevante es que una forma eficaz de psicoterapia es más eficaz que el llamado 'tratamiento habitual' (TAU -Tratamiento como de costumbre). El objetivo de estas terapias es ofrecer un método para promover la regulación de las emociones y la resolución de los problemas que se encuentran en la vida de estos pacientes (Paris, 2010). Los resultados de la investigación empírica han demostrado que una forma bien estructurada de psicoterapia puede producir resultados que los TAU no logran. Veamos en detalle los componentes de estos enfoques psicoterapéuticos.

La Terapia dialéctico-conductual (DBT) es una adaptación de la terapia cognitivo-conductual. Fue desarrollado por la psicoterapeuta estadounidense Marsha Linehan (1993) y su piedra angular es la formación en el manejo de emociones disfóricas y en la búsqueda de conductas alternativas a la automutilación y el abuso de sustancias. El programa incluye reuniones individuales y grupales y disponibilidad telefónica del médico.



El estudio de eficacia inicial mostró que DBT es claramente superior a TAU en la reducción de la automutilación, el abuso de sustancias y el número de ingresos hospitalarios (Linehan et al., 1991; Linehan et al., 1993).

Sin embargo, quedan algunos problemas sin resolver. Aunque la muestra original se sometió a este tipo de psicoterapia hace más de 20 años, no hubo estudio de seguimiento, por lo que se desconoce si los pacientes tratados mantuvieron su evolución y siguieron mejorando. Además, otra evidencia empírica (McMain et al., 2009) parecería mostrar que aunque la DBT es más efectiva que otros tratamientos, puede corresponder a otras terapias igualmente estructuradas y diseñadas específicamente para esta población clínica.

los Tratamiento basado en la mentalización (MBT) es una técnica desarrollada por Bateman y Fonagy a partir de 2004, que deriva del concepto según el cual los pacientes borderline necesitan aprender a 'mentalizar', es decir, mantenerse alejados de sus estados de ánimo, observando atentamente las emociones propias y ajenas. La teoría detrás de MBT sugiere que esta habilidad se desarrolla a través de un proceso de experiencias infantiles en el que las personas se sienten consideradas en los pensamientos de los demás (especialmente los padres) dentro de una relación de apego seguro con figuras significativas capaces de tener “en cuenta” y considerar al otro (Bateman & Fonagy, 2004). En pacientes con trastorno límite de la personalidad esta capacidad se vería comprometida debido a una actitud pobremente mentalizadora y 'reflexiva' por parte de las figuras de referencia, que no responderían adecuadamente a las experiencias emocionales del sujeto, provocando así un trauma evolutivo.

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MBT parte de una base teórica psicoanalítica pero también utiliza métodos cognitivos. De hecho, este tratamiento es similar, en muchos componentes, al DBT: en ambas formas de psicoterapia, los pacientes son entrenados para observar sus emociones, tolerarlas y manejarlas de una manera más adaptativa. En MBT, sin embargo, la formación es menos detallada y formalizada que en el DBT. El paciente es estimulado y animado de manera bastante continua a mentalizar cada uno de sus estados emocionales e impulsivos, pero no se le muestra operativamente, mediante ejercicios cognitivos o conductuales, cómo podría lograr esta mentalización.

En 1999, se realizó una primera prueba a través de un ensayo clínico aleatorizado en una muestra modesta (n = 41) en un programa de 18 meses: los resultados mostraron que el MBT era mayor que el TAU. Posteriormente, se observó la muestra durante 8 años, notándose una mejoría estable de los síntomas clínicos.

El estudio más reciente sobre MBT, en una muestra más grande de pacientes (n = 134), proporcionó la evidencia más significativa con respecto a su eficacia (Bateman, Fonagy, 2009). Se compararon 18 meses de MBT con una TAU. MBT fue significativamente mayor en la disminución de los intentos de suicidio y los ingresos hospitalarios. Por tanto, los autores concluyeron que sus datos confirman la necesidad de una psicoterapia estructurada para el trastorno límite de la personalidad.

Otros enfoques psicoterapéuticos que son efectivos en el tratamiento del trastorno límite son los Terapia centrada en la transferencia (TFP) por Kernberg (validado en un ensayo de 2002). TFP, como MBT, no tiene como objetivo enseñar habilidades sino animar al paciente a integrar las representaciones de sí mismo y de los demás; allí Terapia Cognitivo-Analitica (Terapia Analítica Cognitiva, CAT) por Ryle (1997), otra combinación de terapia cognitivo-conductual y terapia analítica, que aplica la teoría de las relaciones de objeto para ayudar a los pacientes a establecer un sentido de sí mismos más estable, y Terapia centrada en esquemas (SFT) desarrollado por Young (1999), que tiene como objetivo modificar los patrones de mala adaptación que se derivan de las experiencias negativas en la infancia.

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