¿Cuántas personas sufren de morderse las uñas? Muchos cuando se enfrenten a esta pregunta probablemente levantarán una ceja mostrando una expresión de desconcierto. Sin embargo, hay muchos temas que pueden definirse como chinches.

fracaso para erigir causas psicológicas

Porque la onicofagia no es más que el feo y frecuente hábito que tienen muchas personas de morderse las uñas. Un hábito que se puede encontrar en muchas personas, que se muerden las uñas con bastante frecuencia, a veces también eliminando las cutículas y la piel subyacentes.



Anuncio Una serie de investigaciones ha demostrado que son principalmente los niños y adolescentes los que son onicofágicos. El grupo de edad que va de los 12 a los 18 años parece ser el más involucrado en la práctica de este vicio. Sin embargo, también hay un buen número de personas que continúan mordiéndose las uñas hasta la edad adulta (Grant et al, 2010).

Este es un mal hábito que no debe pasarse por alto. El DSM IV TR ('Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales', cuarta edición) incluye la onicofagia entre los trastornos del control de impulsos. La característica principal de estos trastornos es la incapacidad para resistir un impulso o tentación de realizar una acción que, de alguna manera, resulta perjudicial.

Estos trastornos también incluyen la tricotilomanía, es decir, tocarse, atormentarse y, en ocasiones, tirarse del cabello, otro mal hábito que suele asociarse a la onicofagia. Sin embargo, parecería haber una diferencia significativa entre los dos trastornos: en la tricotilomanía el sujeto informa que no siente dolor al atormentar su cabello, sino que lo acaricia sin darse cuenta; en la onicofagia, por otro lado, el dolor en los dedos parece estar casi siempre presente.

Morderse las uñas puede parecer una práctica inofensiva, pero no es así. De hecho, se considera una forma real de autolesión, que con una buena probabilidad también puede provocar daños en los dedos. Y no solo eso: los médicos han destacado que las uñas, al ser un canal de transmisión potencial de infecciones, también pueden dañar el esmalte dental, promoviendo así el riesgo de caries.

Sería, por tanto, una conducta a evitar, y muchos sujetos han conseguido erradicarla distrayéndose y creando alternativas, como mantener la boca ocupada con un chicle, o mantener las manos ocupadas manipulando otros objetos.

parejas haciendo el amor Fotografías

Pero la solución ideal para combatir la mordedura de uñas es rastrear y comprender las causas que originan el vicio, para superarlas, si es posible.

Anuncio De hecho, detrás de la práctica de morderse las uñas puede haber una razón oculta. Casi todas las personas que sufren de morderse las uñas declaran que comenzaron en la infancia.

Las razones que subyacen a la práctica de este comportamiento poco saludable pueden ser múltiples, y en el origen de esta conducta casi siempre existe una razón psicológica (Roberts et al, 2013). La onicofagia parece ocurrir principalmente en períodos de no tranquilidad.

Queriendo entrar en más detalles, estas son las principales causas del trastorno:

  • Parece que especialmente en los momentos de estrés y de ansia el sujeto que se muerde las uñas descarga su nerviosismo y preocupación mordiéndose las uñas. Esto le daría una sensación de alivio momentáneo, ya que le permitiría liberar una tensión emocional.
  • En otras circunstancias, la onicofagia puede percibirse como una forma real autolesiones : en términos más simples, una emoción de ira o agresión podría descargarse en el cuerpo de uno en lugar de girar hacia afuera. estas formas de autolesión ocurren principalmente en la adolescencia
  • También hay situaciones en las que te muerdes las uñas por aburrimiento, o más bien la persona que tiene este hábito tiene dificultades para controlarlo, por lo que con muchas posibilidades tenderá a manifestarlo incluso en momentos de inactividad e inactividad de las manos.
  • otra motivación podría ser la imitativa: es decir, se comienza en la niñez imitando a algún adulto que hace lo mismo, y luego, con el paso del tiempo, este hábito simplemente continúa.

Sin embargo, según los expertos, este comportamiento se debe principalmente a las causas vinculadas a la ansiedad, el estrés y el nerviosismo: el sujeto (a menudo sin darse cuenta) se lleva las manos a la boca y se muerde las uñas. De esta manera, de alguna manera mantiene a raya sus tensiones personales.

Es un gesto automático y espontáneo, pero no es un pasatiempo saludable, ya que consiste en una conducta difícil de controlar, con un propósito muy específico (que podría ser, por ejemplo, aliviar la tensión emocional).

En ocasiones, en los casos más graves, puede resultar útil la ayuda de un psicoterapeuta, que ayude al sujeto a identificar las causas subyacentes del trastorno para poder intervenir.

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BIBLIOGRAFÍA: