Pensamientos de un psicoanalista irreverente. Guía para analistas y pacientes curiosos , escrito por Antonino Ferro, analista y supervisor de la Sociedad Italiana de Psicoanálisis, de la que fue presidente, es la propuesta de un viaje hacia los insólitos escenarios de psicoanálisis, una grieta en lo conocido desde la que se ve la posibilidad de experimentar experiencias siempre nuevas y vivificantes.

Anuncio Un diálogo en dos partes lleva al lector a convertirse en espectador de la comparación entre la experiencia que se convierte en arte y la forma de proceder prudente y poco creativa, pero probablemente real, del joven analista. En este mapa de nuevos caminos, reconocer la impracticabilidad de los ahora viejos limita el riesgo de ser contaminados solo por lo conocido.



Es un viaje que el analista realiza con un bagaje ligero y que con una actitud curiosa hacia lo desconocido co-construye junto al paciente, a través de la multitud de historias que cobran vida en la sesión.

Desde la primera entrevista y el uso del diván, pasando por la comunicación analista-paciente, hasta actuar en análisis, se pide una reflexión sobre esa parte del escenario que inevitablemente cambia bajo la influencia de la cultura y a la que podemos decidir unirnos. sentido común sin exponernos a sentimientos de culpa excesivos. Un camino a largo plazo, en el que un buen análisis personal, la elección de supervisiones que permitan conocer y comparar varios modelos, el conocimiento de aportes teóricos que pertenecen al pasado hasta los más innovadores confluyen para dar forma a una dimensión creativa y personal. del procedimiento psicoanalítico.

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En él, las asociaciones libres freudianas, la regla fundamental, las interpretaciones de la transferencia, se abandonan en favor del modelo bioniano más creativo y menos prescriptivo. De este último, se potencia la originalidad y utilidad de los cambios que ha realizado en el panorama psicoanalítico. A partir de la función alfa, una actividad de la mente que se ocupa de producir constantemente imágenes para el pensamiento onírico de la vigilia, que a su vez creará los elementos constitutivos del pensamiento y el sueño, de los que el ensueño nos hace conscientes, pronto llegamos a reconocer la pérdida. de centralidad del insight reemplazado por transformación.

El camino de renovación psicoanalítica , que Ferro atestigua con su teoría de campo, se compone de muchos pasos, modelos teóricos comparados, conocidos y luego olvidados. Más precisamente, el autor recuerda las contribuciones, la narratología y las contribuciones de Kleinian, Winnicottian, Freudian, Bionian, Baranger, Sullivan, Donnel Stern, Marco Conci y Corrao Ogden y Grotstein, que recomienda tanto para nuevas formaciones. Es una evolución que también ve a sus pacientes como importantes colaboradores de los cambios que realizó en su forma de proceder a lo largo de los años.

Así, mi idea del campo es la del grupo interno que trae consigo un paciente, en el encuentro con el grupo interno del analista que abre la puerta al estudio. Tan pronto como estos grupos se encuentran, inmediatamente tenemos una transformación, un Big Bang del campo, habitado por todos estos personajes.(Ferro, 2017, págs. 93-94).

Anuncio Se inicia con la acogida del paciente, una pausa obediente sobre el contenido manifiesto, para que no se sienta atacado, sino comprendido y de todas formas procede con una actividad exploratoria, verificando sus reacciones y esperando llegar juntos a un entendimiento creativo.

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Se trata de un juego con estos personajes que abarrotan la sala y retomando el aporte de Ogden, se trata de hacer una 'transformación en sueño', es decir, construir juntos narrativas que puedan operar una 'deconstrucción del síntoma'.

Este proceso es posible gracias a un sistema de reglas compartidas por paciente y analista, que incluyen el lugar, el ritmo, la tarifa, la condición de asimetría de roles, experimentar el placer del juego.

El análisis debe ser algo hermoso, divertido, algo que parezca un juego. Debe ser algo que le guste y esté dispuesto a invertir energía, tiempo y dinero, como ir a un juego.(Ferro, 2017, p. 19).

El tiempo reservado para ello no se puede establecer a priori, sino que vendrá determinado por la capacidad del paciente de adquirir una dotación de herramientas para funcionar mejor. Por otro lado, viajar por mundos desconocidos e inaccesibles lleva tiempo y para ello la capacidad negativa del analista debe permitir este lento avance, evitando que se sienta amenazado.

Como el paciente, el analista también, a través del análisis, contribuye al desarrollo personal de las herramientas de pensamiento y su conservación, siempre que se permita un tiempo en el que se dedique a otra cosa.

Para concluir, nos encontramos ante un interesante aporte teórico y metodológico que, con tonos irreverentes y una indudable capacidad de síntesis, nos permite mirar directamente a la sala de análisis. Resulta difícil no sumarse a la oferta de alimentos estimulantes para reflexionar sobre el futuro de psicoanálisis y el intento, aunque a veces radical, de agitar las aguas del proceder más ortodoxo con cierta energía. En él, los más curiosos podrán robar los trucos no reconocidos para escapar de una carrera profesional dominada por la estática. La esperanza de futuro de una disciplina en constante transformación, creativa y abierta a una pluralidad de modelos, debe dejarlos de lado después de conocerlos, reconsiderando que como recuerda Ferro (2017):

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[...] quizás la verdadera operación de curación sea hacer inconsciente lo demasiado consciente, es decir, transformar una realidad demasiado concreta en una realidad que es posible soñar(pág.124).