La percepción es un proceso que le permite atribuir significado a las entradas sensoriales del entorno externo. Muchos estudiosos siempre se han ocupado de la percepción y, incluso hoy, es un tema muy estudiado en psicología general. La percepción es un área que despierta interés porque lo percibido es una representación directa de la realidad y una fuente directa de la cual es posible inferir el funcionamiento de la mente humana.

INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA COLUMNA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA EN COLABORACIÓN CON LA UNIVERSIDAD SIGMUND FREUD DE MILÁN  



Historia

Anuncio El concepto de percepción se remonta a mucho tiempo y se conceptualizó por primera vez en el campo filosófico; se refiere a tomar conciencia de algo, o ser consciente del hecho de que hay otras cosas además de nosotros mismos. De hecho, la palabra percibir significa precisamente la recopilación de información que puede confirmar la existencia de un mundo externo. La percepción, por tanto, tiene la tarea de mediar entre la realidad y su representación; es un proceso que, en definitiva, conduce a la formación de nuevas formas de conocimiento derivadas de datos sensoriales o reales.

En psicología, sin embargo, la percepción se entiende como un proceso mental destinado a convertir datos sensoriales en conceptos con significado. A menudo se confunde el concepto de percepción con el de sensación, utilizando los dos términos de forma indiscriminada, que sin embargo subyacen a procesos muy diferentes.

De la percepción a la sensación

La sensación es un proceso básico o elemental, que no puede desglosarse más. La sensación, por tanto, se deriva de lo que los órganos de los sentidos, presentes en nuestro cuerpo, detectan y luego se traducen en estímulos fisiológicos, enviados al cerebro como señales eléctricas. Este proceso se llama 'transducción sensorial' o la transformación de información sensorial en un estímulo eléctrico.

La percepción, en cambio, es algo más complejo, ya que es un proceso que tiene como objetivo atribuir significado a los datos sensoriales percibidos. Por percepción, por tanto, entendemos un proceso con el objetivo de identificar, ordenar y clasificar los estímulos sensoriales del mundo exterior.

Claramente, la distinción entre sensación y percepción no es inmediata, tanto que algunos la consideran como un proceso psíquico único, definido precisamente como percepción sensorial. Por este motivo, podríamos considerarlo como una función que se ordena a lo largo de un continuo que varía desde la simple percepción sensorial hasta la asunción de significados específicos a la misma.

Percepción y percepción distal y proximal

Todos los días percibimos la realidad exactamente como se muestra a nuestra mirada. De esta forma se obtiene una representación del mundo físico exactamente igual a la percibida a través de los sentidos. La percepción del mundo tal como aparece se define como un estímulo distal, o un objeto físico percibido, rico en información derivada del entorno externo, como la luz, la forma, los colores y otros estímulos disponibles para la vista. Cuando el estímulo visual llega a la retina, tomará el nombre de estímulo proximal. Por tanto, un objeto externo (p. Ej. Una casa) representa el estímulo distal, mientras que la imagen proyectada en la retina constituye el estímulo proximal.

Por tanto, la información sensorial después de ser codificada y reelaborada se define como la percepción. De esta forma, se genera una cadena psicofísica que conduce a la conexión del entorno externo (estímulos distales), a la proyección retiniana (estímulos proximales), a los que se atribuirán significados (percepciones).

Las teorías de la percepción

La percepción representa un canal de conexión directo desde nuestra mente a la realidad circundante. Por este motivo se han desarrollado muchas teorías con el fin de obtener una interpretación científica más precisa y detallada de este fenómeno.

En primer lugar, Hermann von Helmholtz concibió la teoría empírica, según la cual la percepción del mundo, y en consecuencia de los objetos, se produce a través de la experiencia y el aprendizaje, derivados del contacto con el mundo exterior. Las sensaciones sensoriales elementales, o simples, transmitidas al cerebro desde el mundo exterior, una vez integradas, constituyen el conjunto de conocimientos adquiridos. De esta manera se obtiene un proceso que toma el nombre de inferencia, que es la deducción de significados de elementos aprendidos del mundo externo.

Según la Gestalt, sin embargo, el significado de las percepciones deriva de las leyes innatas que se originan en la organización del campo perceptivo, sobre las que no pesan ni la experiencia subjetiva ni las expectativas futuras de los individuos. Para los gestálticos, los estímulos son fragmentos (una serie de partes), que conducen a la organización de todo de forma automática, para formar un campo perceptivo basado en dinámicas internas (principio de autodistribución automática). Estos fenómenos nos permiten percibir los objetos en su totalidad.

Según el movimiento New Look, fundado por los estadounidenses Bruner, Postman y Mc Ginnies, la percepción surge del encuentro entre estímulos externos y expectativas, es decir, los valores e intereses del sujeto. Cada persona, por tanto, se convierte en un constructor dinámico de sus propias experiencias perceptivas.

Según las teorías directas o ecológicas de la percepción, que se originan en la teoría de Gibson, la información se deriva de la estimulación percibida y de esta puede inferirse sin procesos de procesamiento adicionales particulares. Por tanto, el sujeto no debe reelaborar la percepción, ni integrarla con información ya presente, sino que debe captar únicamente la información perceptiva existente en el entorno. Gibson define este proceso con el término en inglés oportunidades o disponibilidad.

Otra teoría es la del ciclo perceptivo de Neisser, según el cual los patrones presentes en la mente orientan la atención y permiten la exploración del entorno. El sujeto se prepara, recibe la información seleccionando las partes más importantes de los objetos que sirven para lograr propósitos individuales.

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La organización perceptiva

Anuncio Con base en las teorías enumeradas, parece bastante obvio que lo percibido debe organizarse para permitir que la mente humana tenga un punto de partida con el que interactuar y organizar los estímulos del mundo exterior. Esta organización perceptiva está orientada por las características específicas que presenta el estímulo y por el contexto en el que se encuentra inmerso. Las características del objeto activan una función psíquica que permite organizar el estímulo proveniente del exterior. En este punto, un nuevo proceso se hace cargo: el precaución , que selecciona los estímulos de interés excluyendo otros. La exclusión, la mayoría de las veces, se obtiene sobre la base de necesidades personales, razones , todas emociones experimentado y el conocimiento ya adquirido por aquellos que perciben.

Por ejemplo, en un supermercado somos capaces de percibir lo que consideramos más interesante, extrapolando información que quedará en nuestro memoria en detrimento de otros no informativos (efecto cóctel). Desplazar la atención perceptiva hacia lo que nos interesa es un proceso determinado por un número limitado de canales, atribuidos al procesamiento de la información, que en consecuencia permiten un procesamiento selectivo de los estímulos de forma destacada. Según la teoría del filtro, cuando se reciben varios mensajes al mismo tiempo, la atención permite seleccionar el mensaje más significativo y solo permite que este pase a las etapas posteriores del procesamiento de la información.

Otro efecto relacionado con la percepción es el Efecto Stroop . Consiste en un retraso en los tiempos de respuesta, cuando se le pide al sujeto que diga el nombre del color con el que se escribe una palabra que indica otro color. Por ejemplo, cuando el sujeto se enfrenta a la palabra 'amarillo' escrita en rojo, debe decir rojo y no amarillo. La selección atenta tiene lugar cuando debe seleccionarse la respuesta a dar. Sucede activar automatismos que nos llevarían a decir exactamente lo que no se pide en la tarea de Stroop, que es la palabra escrita. En este caso, se produce un procesamiento sensorial que es capaz de seleccionar cuidadosamente la información de interés.

Otro efecto perceptivo es la articulación figura-fondo, que consiste en correlacionar cada estímulo percibido, la figura, con un fondo. Este proceso permite resaltar automáticamente la figura sobre la que centrar la atención, que se caracterizará por una forma precisa, a diferencia del fondo. Hay figuras, llamadas reversibles, de las que pueden surgir tanto la figura como el fondo, dependiendo de cómo se desplace la atención. Por lo tanto, es necesario hacer un esfuerzo atento para poder resaltar siempre la figura contra el fondo.

Finalmente, otro fenómeno psicológico que facilita la organización perceptiva de nuestra mente es la constancia perceptiva, según la cual un estímulo nos aparece idéntico al variar las condiciones de estimulación de los receptores sensoriales. Por lo tanto, un libro con una cubierta verde siempre se percibirá en verde incluso si en condiciones de luz particulares puede parecer que tiende a amarillear.

La percepción de profundidad y movimiento.

El mundo percibido se caracteriza por tres dimensiones, pero nuestro ojo recibe la información de forma bidimensional. Sin embargo, el cerebro, gracias a la ayuda de información sensorial adicional, es capaz de llenar esta discrepancia. La profundidad, de hecho, se percibe a través de diferentes procesos oculares, a saber, el proceso de acomodación o monocular, las pistas pictóricas y el proceso binocular. El primero consiste en enfocar un objeto con la lente. Las pistas pictóricas, en cambio, pueden ser de diferentes tipos, por ejemplo: la superposición entre dos estímulos que se superponen solo parcialmente, la altura en el plano del horizonte donde los estímulos más distantes aparecen más arriba, el claroscuro para indicar la profundidad del estímulo, la perspectiva lineal (como los raíles del tren que tienden a encontrarse cerca del horizonte) y el gradiente de tejido, según el cual cuanto más cerca esté un objeto del observador, menos percibirá claramente todos los detalles. . Ejemplos de proceso binocular son en cambio la disparidad retiniana que permite procesar objetos que también están muy lejos del observador, mientras que la convergencia permite interpretar la información proveniente de los músculos retinianos destinada a reconocer objetos muy cercanos.

El mundo exterior no solo está formado por objetos estáticos, sino que a menudo están en movimiento. Los estímulos en movimiento se perciben gracias a la distancia, definida como absoluta y relativa.

A veces, sin embargo, nuestro sistema de procesamiento de información puede ser engañado, como en el caso de la ilusión del tren: si estamos en un tren y el vecino está a punto de salir, percibimos un movimiento de nuestro vehículo; este fenómeno se debe a las pocas pistas perceptivas percibidas que dificultan la comparación de los movimientos relativos.

En cualquier caso, es necesario hacer referencia no solo a los movimientos percibidos en la retina, sino que también podemos hacer uso de otras indicaciones, por ejemplo la relación del estímulo con el fondo (en función de la iluminación y la velocidad del movimiento percibido), o la paralaje del movimiento. , es decir, el movimiento de un objeto en comparación con un objeto estático.

COLUMNA: INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA

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