PSIQUE Y LEY # 9

Cuando la mente criminal 'escribe' el juicio penal.

¿Cuándo se convierte en delito el abandono de los incapaces? ¿Y puede equipararse la vejez, a efectos delictivos, con la incapacidad?

Psique y la ley # 9. - Imagen: Dmytro Smaglov - Fotolia.comEn el primer nombramiento de Rubrica, el tema de análisis fue el tema de la salud mental del criminal, dada la indudable relevancia que tiene en el contexto del proceso penal.

Se recordará, de hecho, que de conformidad con el artículo 85 de nuestro código, 'Nadie puede ser sancionado por un hecho previsto por la ley como delito si, en el momento en que se cometió, no era imputable.', es eso 'quien tiene la capacidad de entender y querer es atribuible”.

Es claro, por tanto, que la valoración de la salud psíquica del infractor será fundamental para decidir -una vez certificada la responsabilidad penal- la posible sujeción a sanción. La investigación de esta condición, sin embargo, será de fundamental importancia también en relación con el cribado de la existencia de ciertos delitos. Se sabe, de hecho, como en nuestro aparato regulador, el legislador ha previsto expresamente - a través de la descripción de la conducta delictiva - que diversos delitos penales pueden considerarse integrados solo cuando la conducta del agente esté dirigida a personas en posesión de determinados requisitos. Así, en relación al crimen del que nos ocuparemos en la discusión de hoy, Arte. 'una persona menor de catorce años, o una persona incapaz, debido a una enfermedad mental o física, vejez u otra causa, para mantenerse a sí mismo, y de quien tiene la custodia o debe cuidar . Disposición que, en esencia, interviene para traer de vuelta al lecho de los penalmente relevantes, sin perjuicio de las condiciones exigidas por el precepto incriminatorio, la despreciable conducta de abandono o negligencia puesta en marcha hacia el sujeto 'débiles'. Se trata, como queda claro, de que suele tener su fundamento en la necesidad de ofrecer una protección adecuada y reforzada a quienes, por condiciones particulares --relacionadas con la edad menor, la vejez o un estado psicofísico delicado-- se encuentran en necesidad de ayudar a los demás, a fin de mantenerse inofensivo ante un peligro concreto de daño derivado de las actividades diarias que todavía no puede o ya no puede afrontar.



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Para confirmar, preste atención a la ubicación de la disposición, incluida en los delitos contra la vida y la seguridad personal, especialmente formulada responder con sanción a la conducta de la persona que, obligada a asistir al incapaz, se muestra desinteresada, dejándola a merced de los acontecimientos. Condena que se agravará, por razones obvias, en el caso de que el delito adquiera la forma de mayor culpa, ya que se perpetra 'por el padre, hijo, tutor o cónyuge, o por el adoptante o adoptado'. En una inspección más cercana, por lo tanto, a pesar de que la regla comienza con 'nadie…', El delito objeto de análisis no puede ser perpetrado por ninguna persona, sino exclusivamente por alguien que esté vinculado a la víctima por una obligación de custodia.

Como ejemplo, entre otros, será responsable el familiar del incapacitado que no le asegure la debida atención, poniéndolo en peligro en el manejo diario de su vida. Sobre este punto, entonces, cabe señalar que la Corte Suprema es constante en extender la noción de familiar también al conviviente más uxorio que abandona al acompañante no autosuficiente, pesando sobre el primero un deber específico de cuidado a favor del segundo. Nuevamente, el delito será desencadenado por el personal, médico o enfermero, quienes no prestan atención al paciente que se encuentra, entregado en mano, en cuestionables condiciones higiénicas. En contra, estará exento de sanción penal por el suicidio del paciente limítrofe , el jefe del servicio psiquiátrico que dio de alta al paciente en la proximidad temporal del evento, donde el acto no pudo ser considerado predecible por ellos, y por tanto apta para imponer la prestación de tratamiento sanitario obligatorio.

Por otro lado, se discutió la cuestión - luego resuelta afirmativamente por los jueces de legitimidad - sobre la responsabilidad del auxiliar de un establecimiento de salud, no requerido (por descripción de funciones) para supervisar al paciente enfermo. Pues bien, en este caso, la Corte Suprema ha llegado a reconocer la culpabilidad, en caso de exposición a riesgo acreditada del paciente, en el supuesto de que la obligación de custodia, independientemente de las atribuciones formales, debía ser considerada en todo caso vinculado al servicio nocturno prestado. . En todo caso, dejando todo aspecto más ligado al elemento subjetivo del delito, a la exigencia de peligro y a la eventualidad en que la víctima del delito sea menor de edad, lo que interesa profundizar es el aspecto relativo a la noción. incapaz, relevante a los efectos de integrar el art. 591 c.p., con especial referencia al concepto de discapacidad psíquica .

Anuncio Entonces será necesario recordar cómo la definición de enfermedad mental puede y debe deducirse de la noción más general de'salud'Proporcionado por la Organización Mundial de la Salud, que lo describe como'un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no simplemente la ausencia de enfermedad o dolencia . Aquí, la calificación del Hombre Saludable pertenecerá obviamente a uno una condición caracterizada por el equilibrio del estado de ánimo, la integridad de la esfera cognitiva y conductual, la capacidad de relacionarse con el mundo exterior, expresar habilidades cognitivas y emocionales, satisfacer las necesidades diarias y resolver de manera constructiva cualquier conflicto interno.

Por consiguiente, si por patológico entendemos lo que está fuera del 'norma', La actividad de diagnóstico tendrá que hacer referencia a las tarifas de'normalidadVinculado tanto a la presencia de patologías mentales ( psicosis y neurosis), y a datos estadísticos, oa la interacción entre la predisposición al desarrollo de un trastorno (diátesis) y un evento negativo o una condición ambiental / existencial particular que actúa como desencadenante (estrés ) .

De ahí la inevitable referencia, en el punto de evaluación, a los cinco ejes identificados por el DSM en los Trastornos Clínicos, Desorden de personalidad y retraso mental, condiciones médicas generales, problemas psicosociales y ambientales, evaluación global del funcionamiento.

Por tanto, puede concluirse como la incapacidad mental del sujeto - pasó el modelo nosográfico, que lo leyó en conexión necesaria con el hallazgo de patologías biológicas catalogadas, del cerebro o del sistema nervioso - Se evaluará a la luz de una serie de factores, incluidos los psicológicos (con extensión del lecho del río a la psicosis o neurosis) o sociológicos (influenciados por el contexto de vida del individuo). . Para ser hecho fluir al lecho de la incapacidad, fíjense, incluso los estados de debilidad, excitación, depresión o inercia de la actividad psíquica, así como trastornos de la personalidad , tan grave como para afectar la capacidad del individuo para comprender y querer (Cass., Section Un., n. 9163/05).

Sin embargo, si a la luz de los hallazgos anteriores pudiéramos identificar fácilmente al sujeto psíquicamente 'incapaz'- indicado, por el art. 591 del Código Penal, como potencial víctima del delito, como el hombre incapaz por razones puramente físicas, será necesario, en aras de la exhaustividad, dar un paso más a la reconstrucción en cuestión, haciendo una última pregunta. La lógica exige que nos preguntemos, en esencia, si la edad avanzada del sujeto que queda expuesto al peligro, puede considerarse equivalente a la condición de incapacidad descrita anteriormente. La respuesta no es única. Debe aclararse, de hecho, como en principio la “vejez'Ciertamente se remonta a la incapacidad del sujeto pasivo solicitud para los fines integrales del delito de conformidad con el art. 591 del Código Penal, entendido como cualquier condición, no necesariamente ligada a la salud de la víctima, de la que se derive un estado de ineptitud, incluida la edad avanzada cuando esté relacionada con la incapacidad real del lesionado para mantenerse.

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Y es claro, que a partir de los meros datos personales (condición fisiológica y no patológica), no se puede alcanzar, siempre y en ningún caso, un juicio de insuficiencia para mantenerse libre de los peligros de la vida cotidiana. Entonces será el juez quien tendrá que examinar , caso por caso, y en el transcurso del proceso, la necesidad real de vigilancia constante de las personas mayores, en relación con la claridad y la capacidad de autogestión, lo que posiblemente puede derivar en la afirmación de responsabilidad penal contra quien se encuentre en custodia.

Un requisito indispensable para la existencia del delito de negligencia de la incapacidad será, por tanto, un análisis del juicio en profundidad, realizado también y sobre todo a la luz de los hallazgos periciales, sobre las condiciones psicofísicas específicas del sujeto dejado, por quienes debían cuidar, en misericordia de los peligros diarios.

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