Viajar no es solo un fenómeno económico, sino también psicológico. El viaje, de hecho, en sus fases (salida, ruta y llegada) da una idea de la naturaleza cíclica de la vida y su dinamismo. El viaje es, por tanto, una experiencia interior del individuo que recuerda la circularidad de la vida: nacimiento, adolescencia, etapa adulta y muerte.

Anuncio El hombre es un ser social móvil. Cuando la mudanza es efímera y tiene como finalidad visitar nuevos lugares de ocio, hablamos de movilidad turística. Gracias a la facilidad de desplazamiento y la accesibilidad, también en términos económicos, de las instalaciones de alojamiento, el turismo se ha convertido en un fenómeno de masas, que involucra la vida de muchas personas y organiza el orden de comunidades enteras. Una definición concisa, pero a la vez compleja, describe el turismo como:



La suma de las relaciones que surgen de la interacción de turistas, proveedores comerciales, gobiernos anfitriones y comunidades anfitrionas en el proceso de atracción de turistas y otros visitantes.(McIntosh y Goeldner, 1984).

Por tanto, no es solo un fenómeno económico, sino también psicológico. Desde un punto de vista psicológico se puede decir que existe una analogía entre el viaje entendido como conocimiento de realidades externas (lugares, culturas, lengua, etc.) y el camino del autoconocimiento (Carbonetto, 2007). La vida es un viaje: esta afirmación, reconocida como expresión idiomática, subyace en un significado más profundo (Papapicco, Scardigno, Mininni, 2017). El viaje, de hecho, en sus fases (salida, ruta y llegada) da una idea de la naturaleza cíclica de la vida y su dinamismo. El viaje es, por tanto, una experiencia interior del individuo que recuerda la circularidad de la vida: nacimiento, adolescencia - la fase adulta y la muerte .

La salida

El término 'partida' hace referencia al verbo 'irse', cuya etimología es fundamental para entender cómo esta primera fase del viaje puede considerarse una metáfora de la vida. El verbo 'dejar' viene del latín 'salir'denominativo de 'parte',' Parte '. El significado literario del verbo latino es 'dividir, separar', de ahí el significado más genérico de 'alejarse'. A partir de estos supuestos etimológicos, es posible detectar cómo el concepto de partida tiene un doble significado: nacimiento y muerte. Por un lado, la partida corresponde al nacimiento, porque en el momento del nacimiento hay una separación del recién nacido de su madre, por otro lado, la partida también está relacionada con la muerte, ya que se considera una separación de la vida terrena.

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La partida, en su doble sentido de comienzo y, por el contrario, de finalización y, absolutamente, de morir, es una síntesis simbólica de una experiencia universal en la que el nacimiento y la muerte representan momentos esenciales de ser parte del proceso para uno mismo. de individuación(Carbonetto, 2007).

Desde el punto de vista psicológico, la salida resulta ser un momento de extrema relevancia.

Representa un momento de desapego, de hecho el placer de pasar de una situación reconfortante como la de la propia tierra y unidad familiar presupone la superación de la fase simbiótica del niño hacia la madre(Carbonetto, 2007).

Como teoriza la psicoterapeuta Margaret Mahler (1897), superando la fase simbiótica, el niño llega a una fase denominada separación-individuación que es compatible con el momento de la partida, porque implica el desprendimiento de la madre, considerada una base segura, para llegar a un creciente nivel de autonomía que se intensifica en la adolescencia, pero se define en la edad adulta. Viajar, por tanto, representa la superación de las acciones habituales y cotidianas o incluso la ruptura con la rutina de la vida que se realiza en el lugar de residencia, lo que denota una base segura para el individuo. Viajar también significa tener la oportunidad de relajarse del trabajo y la vida diaria. Por tanto, un viaje puede ser experimentado como una oportunidad para recuperar la libertad y la creatividad y la posibilidad de acercarse a las 'partes alienadas de uno mismo' (Carbonetto, 2007).

Todo esto implica una voluntad de implicación, de afrontar la ansia de lo inesperado y lo desconocido que todo viaje, incluso el más organizado o cercano, implica, para abandonar la seguridad de lo conquistado y garantizado. En este sentido, la elección del destino también es significativa porque permite al individuo captar la posibilidad de haberse construido una imagen correcta de sí mismo, ya que se ve empujado a buscar un lugar turístico en base a características personales. Sin embargo, si el individuo no se ha construido adecuadamente, no ha logrado una identidad estable, no puede buscar apoyo en programas turísticos atractivos o compañeros de viaje. Si es cierto, de hecho, que viajar puede tener valores terapéuticos, no puede, por sí solo, funcionar como una cura (ibidem).

La llegada

Anuncio Llegar al lugar elegido implica alcanzar una meta. Esta fase implica una pausa, una suspensión de un flujo cada vez más amenazador que despierta ansiedades, implica la realización de una expectativa. Considere la necesidad generalizada de informar de inmediato a los familiares sobre la marcha del viaje, la situación más relajada y pacífica de quienes han llegado al hotel (Carbonetto, 2007). La llegada, sin embargo, no representa el punto final del viaje, ni la búsqueda de estabilidad, porque el individuo buscará nuevas metas, horizontes por explorar, nuevos abandonos. En esta etapa, las expectativas que crea el sujeto en el momento de la partida son fundamentales y pueden ser confirmadas o desconfirmadas tras el encuentro con la nueva realidad. Cuanto más coincidencia entre el nuevo contexto y las expectativas, más satisfecho estará el sujeto con su viaje. El final del viaje, el regreso, es un reencuentro circular en el punto de partida, una recuperación de lo conocido y querido, en el que el concepto de nostalgia está implícito (ibídem).

Solo para superar la nostalgia ligada al regreso a casa, el viajero suele comprar souvenirs que le permiten tener un recuerdo de los lugares visitados. En los últimos años, con el creciente impacto de la tecnología, está aumentando el fenómeno de recopilar fotografías no profesionales tomadas durante los viajes. Estas fotografías están sustituyendo al souvenir clásico, ya que se basan en imágenes “autoproducidas” (Panizza, 2013) con, al final, la creación de un relato turístico.

El hombre moderno, que hace un uso extensivo de Internet, usa muchas imágenes. Instagram o Facebook, por ejemplo, son redes sociales creadas para el intercambio de fotografías. La fotografía, precisamente por estas posibilidades que ofrece al turista, está reemplazando al tradicional souvenir. El término souvenir deriva del latín 'Ayudar 'que significa 'acudir en tu ayuda'.

yoEl souvenir es, por tanto, algo que se puede regalar a alguien o guardar para uno mismo; es un pensamiento de un viaje que tiene como objetivo recordar un lugar visitado. El souvenir suele esquematizar, concentra un lugar en sí mismo, piensa en la Torre Eiffel parisina y el Coliseo Romano, reducido a llaveros o pequeñas estatuillas. Además, el pequeño tamaño, debido a la evidente necesidad de transporte, aumenta la carga emocional.(Iannone, Rossi, Salani, 2005).

El souvenir se convierte en un 'fetiche' (Panizza, 2013) para quien lo compra, ya que a este objeto se le asignan significados agregados a partir de la experiencia vivida; los souvenirs ayudan y apoyan la narración del viaje, devolviendo al propietario al lugar donde tuvo lugar el contacto con el objeto. El significado del souvenir y el tipo de souvenir buscado ha cambiado junto con el significado del viaje. En el momento de los viajes comerciales, los souvenirs eran algo exótico, no fácilmente recuperable en otros lugares. Fue algo para mostrar con orgullo, casi como prueba indiscutible del viaje emprendido. En otras épocas, como la de los Grandes Vueltas, se tendía a apropiarse de pequeños fragmentos de los lugares, que sustentaban los recuerdos del viaje.

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Hoy el souvenir turístico tiene diferentes connotaciones y toma la forma de tomar fotografías. Esta transformación del souvenir en fotografía depende de varios motivos: en primer lugar, la fotografía es algo personal, de producción propia, es muy barata y es típica del lugar visitado. Desde un punto de vista psicológico, el souvenir responde a la satisfacción de las necesidades del viaje.