Feliciana Pace

El impacto que la belleza física tiene en nuestra vida es muy poderoso: solo piensa en la relación de la belleza con el bienestar, con el éxito académico o laboral. Estas razones empujan a muchas personas a gastar mucha energía e incluso dinero en la búsqueda de una apariencia física más agradable.



Aunque existen numerosos refranes que parecen compensar los defectos con cualidades:en el barril pequeño hay buen vino,el vestido no hace al sacerdote,No todo lo que brilla es oro, hay tantos ejemplos que en cambio mantienen los estereotipos relacionados con la belleza. La famosa fraseLa belleza salvará al mundo, denota un papel de la belleza que no es estético sino moral.

Esto no es extraño, ya que otras cualidades también están asociadas con la belleza; esto esta definidoefecto halo de belleza. Por ejemplo, en la antigüedad clásica, los artistas tenían la tarea de reproducir estatuas de personajes como emperadores, líderes, no fielmente, sino idealizados y con el objetivo de crear cuerpos que no solo sean atractivos, sino que realcen otros dones y virtudes.

Anuncio Es interesante notar que esto también es evidente en el lenguaje cotidiano: hablamos de 'bello' y 'buena acción' con indiferencia; también los adjetivos 'pequeño' y 'pequeñez' o 'bajo' y 'bajeza' se refieren, así como a lo físico, por ejemplo, a una persona con malas cualidades morales y lo contrario, en cambio, para 'grande' y 'grandeza '. Lo mismo ocurre con 'broma pesada' asociada con 'broma de mal gusto' o 'delicadeza' utilizada no solo como un adjetivo para indicar una persona hermosa, sino también en otros contextos como 'oro fino', 'plato refinado', 'inteligencia fina'.

En las mujeres, en comparación con los hombres, el juicio sobre la propia belleza parece muy severo. Esto comienza especialmente con la adolescencia y específicamente cuando comenzamos a tener muñecas como término de comparación, como las modernas Winx o la Barbie que hicieron historia, pero a la vez ha sido objeto de críticas por encarnar un modelo de belleza. poco realista.

Por ejemplo, numerosos estudios (Ricci, Fedeli, 2004) sugieren que el cuerpo de una mujer es atractivo si se caracteriza por las proporciones adecuadas entre el pecho y la cintura y la cintura y las caderas. La exaltación de la cintura muy estrecha frente a las caderas anchas se remonta al pasado, cuando las mujeres se veían obligadas a entrar con bustiers muy ajustados y a usar faldas muy anchas en las caderas.

No se puede negar la importancia de la belleza externa, sobre todo si se piensa en el papel que juega en la elección de pareja y en el hecho de que es crucial durante una primera impresión, afectando así las relaciones interpersonales.

El impacto que la belleza física tiene en nuestra vida es muy poderoso. Esto se puede ver ya a una edad temprana. Un recién nacido que sea juzgado atractivo tendrá más atención y será considerado más manejable por los padres (Costa, Corazza, 2006); incluso en la escuela, los niños hermosos podrán entretener un mayor número de relaciones, aumentando el juicio positivo sobre sí mismos (Costa, Corazza, 2006). Los profesores también tenderán a favorecer a los niños más atractivos y tendrán una opinión positiva sobre ellos con respecto a su rendimiento académico (Costa, Corazza, 2006).

No es ningún misterio que la belleza también sea un buen indicador del éxito laboral. Todos sabemos a estas alturas de la importancia de la apariencia física en una entrevista de trabajo y más allá: la belleza es un indicador importante incluso durante toda la carrera.

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Anuncio Una expresión que se escucha con frecuencia es 'rostro criminal': lo curioso es que los rasgos del rostro pueden o no inspirar confianza y por tanto dar lugar a prejuicios (Costa, Corazza, 2006). Y no es nuevo si consideramos cómo la belleza, el encanto, representan armas poderosas incluso en el ámbito político. Un ejemplo fue el debate televisado para la presidencia de Estados Unidos entre Kennedy y Nixon. El primero parecía mucho más pulido y seguro de sí mismo que el segundo y esto tuvo consecuencias: en una encuesta, se supo que quienes habían visto el debate en televisión preferían a Kennedy, mientras que quienes lo habían escuchado en la radio se inclinaban hacia Nixon. Evidentemente en todos estos casos el riesgo es hacer que la apariencia prevalezca sobre el programa político o la preparación real de un individuo.

Por todo ello, la relación de la belleza con el bienestar, con el éxito académico o laboral empuja a muchas personas a gastar mucha energía e incluso dinero en la búsqueda de un aspecto físico más agradable recurriendo a la cosmética, la dieta, el ejercicio físico y a la cirugía estética.

El mayor riesgo, entonces, es que debido a criterios tanto extrínsecos como intrínsecos, seamos inducidos a sacrificar nuestra unicidad y autenticidad al permanecer obsesionados con la búsqueda de una belleza que no existe.

Por lo general, la percepción que tenemos de nosotros mismos con respecto a la apariencia exterior no coincide con lo que otros tienen de nosotros. A menudo, al emitir un juicio, tanto sobre nosotros mismos como sobre los demás, especialmente cuando no estamos seguros, nos referimos al punto de vista socialmente compartido según la teoría de la comparación social (Costa, Corazza, 2006). Esto es también lo que sucede con la apariencia física, ya que también nos adherimos sin querer a los estándares a los que todos se adhieren.

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BIBLIOGRAFÍA: