Martina Lattanzi -ESCUELA ABIERTA Estudios cognitivos San Benedetto Del Tronto

Los sentimientos que se despiertan son muy intensos, como una sensación de irrealidad, negación, incredulidad, desorientación, ira. Entonces, varias preguntas invaden la mente del paciente: “¿Por qué me pasó esto?”, “¿Qué me va a pasar ahora?”, “¿Podré afrontar la enfermedad?”.



La forma de reaccionar ante el propio estado de salud o enfermedad, así como el desarrollo, curso y pronóstico de la propia enfermedad oncológica están influidos por la interacción de varios factores: biológicos, psicológicos y sociales. Cada paciente vive y afronta la enfermedad de forma subjetiva y única: se activa un proceso de adaptación a la nueva condición física, que implica una transformación radical en la vida del paciente.

La comunicación del cáncer representa uno de los eventos más estresantes que algunas personas tienen que afrontar en el transcurso de su vida, un cambio no solo físico sino también mental: cambia la forma en que percibes y sientes tu cuerpo, cambia la percepción que tienes tiene del mundo, las relaciones sociales e interpersonales cambian. Esta es una fase muy delicada y difícil tanto para el paciente como para su familia: frente a la palabra 'cáncer' la primera reacción es sentir una sensación de confusión, confusión, un verdadero shock. Cáncer es una palabra que evoca emociones angustiosas, se refiere a un escenario altamente catastrófico en el imaginario colectivo, a una 'sentencia de muerte'.

Los sentimientos que se despiertan son muy intensos, como una sensación de irrealidad, negación, incredulidad, desorientación, ira . Entonces, varias preguntas invaden la mente del paciente: “¿Por qué me pasó esto?”, “¿Qué me va a pasar ahora?”, “¿Podré afrontar la enfermedad?”.

La forma de manejar la 'crisis emocional' generada por el diagnóstico médico, la actitud ante el evento muchas veces traumático influirá en el tipo de adaptación psicosocial a la enfermedad. La actitud y el estilo de afrontamiento utilizado afectarán no solo la calidad de vida después del diagnóstico, sino también el cumplimiento de los tratamientos médicos y el curso biológico de la enfermedad (Putton et al., 2011).

De hecho, existen comportamientos más adaptativos y otros menos adaptativos para lidiar con la propia condición de salud.
Pilowsky (1978) habla de 'conducta patológica anormal' subrayando cómo la percepción, evaluación y consecuentemente las conductas realizadas en relación al propio estado de salud pueden resultar inapropiadas y desadaptativas, aunque ha habido una adecuada explicación por parte del médico naturaleza de la enfermedad, y se ha definido un tratamiento adecuado, basado en aspectos biológicos, psicológicos, sociales y culturales. El comportamiento anormal de la enfermedad incluye tanto condiciones caracterizadas por una afirmación de la enfermedad, por ejemplo hipocondría o síntomas de conversión (Pilowsky, 1990), como la minimización o negación de los síntomas (Pilowsky, 1978).

los albardilla representa una modalidad cognitivo-conductual con la que un individuo enfrenta un evento estresante y sus consecuencias emocionales. La capacidad de afrontar una crisis existencial depende de varios factores: el tipo de patología (síntomas y curso), el nivel previo de adaptación a situaciones de enfermedad, la trascendencia de la amenaza existencial, factores culturales y religiosos, la psicología ologico y de personalidad , educación y cualquier trastorno psiquiátrico presente (Putton et al., 2011).

Anuncio Se encontraron diferentes estrategias de afrontamiento entre los pacientes con cáncer para lidiar con el estrés relacionado con la enfermedad neoplásica. Las principales estrategias identificadas por Burgess (1988) son:

Desesperanza / impotencia , caracterizada por altos niveles de ansiedad y depresión, la incapacidad para implementar estrategias cognitivas encaminadas a aceptar el diagnóstico, la creencia en el control externo de la enfermedad;

- Espíritu combativo, caracterizado por niveles moderados de ansiedad y depresión. , a partir de numerosas respuestas conductuales a través de las cuales el paciente intenta reaccionar positiva y constructivamente ante la situación, desde la creencia de un control interno sobre la enfermedad;

- Aceptación estoica, con bajos niveles de ansia es depresión , actitud fatalista, desde la convicción de un control externo de la enfermedad;

- Negación / evasión , en el que tanto las manifestaciones ansioso-depresivas como las estrategias cognitivas aparecen completamente ausentes, en la creencia del paciente en el control tanto interno como externo de la enfermedad.

La percepción de control sobre la enfermedad o, más en general, sobre los acontecimientos vitales estresantes es un factor importante para determinar el 'estilo de afrontamiento' implementado y tiene una gran influencia en la salud y el curso de la enfermedad. Las personas pueden sentir que tienen control interno o externo sobre los eventos:

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- Sujetos conlocus de controlsienten internamente que pueden ejercer control sobre los acontecimientos, creen en sí mismos y en lo que buscan. Ante las enfermedades reaccionan en términos decisivos y en primera persona son proactivos y colaboran con el equipo médico. Parece ser un factor protector para la salud en general y un elemento positivo para el curso de la enfermedad.

- Los sujetos con locus de control externo reaccionan pasivamente a los eventos, no se sienten responsables o sienten que tienen control sobre lo que les sucede, tienden a culpar a los demás. Esta actitud parece ser un factor de riesgo para la salud en general y también para el curso de las enfermedades.

La percepción del control de un evento, junto con la deseabilidad, son por tanto factores fundamentales en la evaluación cognitiva de un estresor: cuantos más eventos se perciban como indeseables e incontrolables, mayor es la probabilidad de percibir ese evento como estresante y mayor la probabilidad de repercusiones. negativo para la salud (Grandi et al., 2011).

Entre las estrategias de afrontamiento más utilizadas por los pacientes con cáncer para afrontar el impacto emocional de la enfermedad, la negación / evitación se encuentra de forma relevante durante la fase de diagnóstico de la enfermedad y se asocia a bajos niveles de estrés emocional (Watson et al. , 1984). La negación de la enfermedad se ha definido como un mecanismo de defensa que nos permite distanciarnos de una realidad amenazante y preocupante '.un rechazo consciente o inconsciente de parte o todo el significado de un evento para evitar el miedo, la ansiedad u otros afectos desagradables”(Hackett et al. 1968). Un paciente puede negar el diagnóstico, el pronóstico o la gravedad de la enfermedad, o puede ignorar u olvidar lo que le dijo el médico con el diagnóstico, o negarse a adherirse al tratamiento propuesto. Según Breznitz (1983) la negación que se activa como respuesta a un estímulo amenazante para la salud determina un cierto grado de distorsión de la realidad y puede afectar a diferentes aspectos o partes de ella.

Por tanto, hay siete tipos de negación que se articulan a lo largo de un continuo gradual:

1. La negación del significado personal de la amenaza percibida;

2. negación de la urgencia;

3. negación de vulnerabilidad o responsabilidad;

4. la negación de las emociones relacionadas;

5. la negación del sentido afectivo;

6. negación de la presencia de información amenazante,

7. la negación de cualquier tipo de información.

¿Qué papel tiene la negación de la enfermedad en el curso de la patología oncológica? Un aspecto muy interesante y debatido por los estudiosos se refiere al papel o función que asume la negación en el curso de los trastornos médico-internistas ya que, según el estadio de desarrollo de la enfermedad en que se encuentre el paciente, la negación puede tener un valor positivo o negativo. , en relación con la contribución que puede hacer a la mejora o empeoramiento de la enfermedad. De los estudios en la literatura se desprende que el mecanismo defensivo juega un papel adaptativo en los estadios iniciales de la enfermedad porque protege al paciente del miedo y el malestar que se siente ante el diagnóstico médico.

En estudios realizados en mujeres con cáncer de mama, existe una asociación positiva entre la negación de los efectos de la enfermedad (es decir, todos los cambios y consecuencias negativos que implica el cáncer) y niveles más bajos de angustia emocional (Meyerowitz et al., 1983). ) así como niveles más bajos de ansiedad y trastornos del estado de ánimo (Watson et al., 1984). La negación por tanto a través de una 'distorsión' de la realidad, ocultando la presencia del cáncer de uno mismo, ayuda a reducir la sensación de agobio (Moyer et al., 1998), de desesperación, miedo, impotencia que uno siente en el momento de diagnóstico médico, ayudando a preservar una autoimagen positiva y la autoestima (Livneh, 2009).

Si nos detenemos a pensar en cuántas veces en nuestra vida diaria nos ha ocurrido rechazar, negar noticias, información o un hecho que nunca quisimos saber en un intento de defendernos de las emociones negativas y así sacar de nuestra conciencia un pensamiento doloroso que crea sufrimiento para nosotros, podemos realmente entender por qué la negación de la enfermedad oncológica tiene un efecto positivo en el bienestar psicológico del paciente. Pero al profundizar aún más estos estudios, surge otro hecho interesante, a saber, la correlación entre la negación de la enfermedad y el aumento de la supervivencia entre los pacientes con cáncer (Greer et al., 1979; Butow et al., 1999).

En el estudio longitudinal de Greer et al. (1990), realizado en mujeres con cáncer de mama, con un seguimiento de 5, 10 y 15 años, la negación de la enfermedad parece ser la respuesta psicológica asociada a una mayor supervivencia y menos recaídas en comparación con una actitud de aceptación. o falta de esperanza, que se asocian en cambio a un peor pronóstico. En el estudio de Butow et al. (2000) los pacientes que utilizan la negación como estrategia de defensa tienen un cáncer menos agresivo y menos severo con una menor probabilidad de metástasis, experimentan menos síntomas físicos y una mejor calidad de vida. Sin embargo, la razón que explica esta asociación no está del todo clara: entre las diversas hipótesis planteadas hay una según la cual la negación podría tener una influencia positiva de manera indirecta, o negar que usted tiene un cáncer protege al paciente de experimentar sentimientos negativos de depresión o desmoralización, sentimientos que afectan negativamente el pronóstico de la enfermedad (Fava et al., 2007). En consecuencia, las personas también estarán más inclinadas a establecer relaciones interpersonales, a compartir y recibir apoyo social, factores protectores positivos no solo para la salud mental sino también para la evolución de la patología oncológica (Butow et al.2000; Brajkovic et al. , 2013).

Los estudios antes mencionados demuestran lo importante que es, al afrontar una vía de rehabilitación oncológica, considerar no solo la condición clínica del paciente sino también los factores psicológicos, culturales y sociales que influyen en el curso de un trastorno médico y contribuyen significativamente a su desarrollo. evolución. El modelo biopsicosocial de Engel (1977) subraya la importancia de superar la perspectiva estrictamente médica y también de considerar el papel de los acontecimientos vitales estresantes, la vulnerabilidad individual a la enfermedad, la conducta patológica, las vivencias, la forma de percibir , evaluar y responder a su estado de salud. También se debe enfatizar que el mecanismo defensivo de la negación en algunos casos puede determinar la implementación de conductas y actitudes que agravan la condición de salud: descuidar los síntomas y su significado, no respetar la adherencia a las terapias médicas, demorar en la En el momento en que la consulta médica hace que el pronóstico de la enfermedad oncológica sea más desfavorable (Wool et al., 1986).

Anuncio La oportunidad del diagnóstico del cáncer y el cumplimiento (adherencia) al tratamiento médico son determinantes para incrementar las posibilidades de una resolución positiva de la enfermedad oncológica, para ello es necesario asistir psicológicamente al paciente desde el momento del diagnóstico, como ya se está haciendo en varios hospitales italianos donde hay psicólogos que trabajan junto al médico.

La negación o la negación podría comprometer la adherencia del paciente a las prescripciones médicas, medicamentos, pruebas de laboratorio, controles clínicos y todo esto tiene una gran relevancia clínica: miedo, presiones sociales, sentido de responsabilidad pero también la cultura de pertenencia son todos factores que podrían estar conectados con la negación de la enfermedad (Phelan et al., 1992).

¿Qué puede hacer el psicólogo para ayudar al paciente a afrontar la enfermedad? El 'síndrome psiconeoplásico' (Guarino, 1994) concierne a una serie de dinámicas psicológicas profundas, derivadas del diagnóstico de cáncer, y puede aparecer como una constelación de síntomas psicopatológicos cuya intensidad depende de la interacción de diferentes factores: la personalidad del paciente, experiencias pasadas, edad, relaciones interpersonales presentes y pasadas, la presencia de un contexto social y familiar de apoyo, la gravedad y el tipo de cáncer en sí. Los síntomas psicopatológicos más presentes, como se ha visto anteriormente, son: sensación de miedo y estrés, ansiedad, depresión, alteración de la imagen corporal y de sí mismo, agresión, ira, hostilidad, sentimiento de culpa, envidia, injusticia y uso masivo del mecanismo de defensa de la negación y represión.

El psicólogo clínico puede hacer mucho dentro del equipo médico reconociendo las necesidades del paciente y ayudándole a afrontar el gran camino de cambio físico y psicológico que inevitablemente tendrá que afrontar con la enfermedad. ( www.psiconcologia.info ). En una primera fase de apoyo psicológico, se ayuda al paciente a procesar el trauma resultante del diagnóstico de cáncer y a soportar la 'carga de la enfermedad':

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- contener la ansiedad y las emociones negativas manteniendo un equilibrio psicológico;

- movilizar mecanismos de defensa adecuados;

- Fomentar la comunicación y la expresión de emociones negativas.

La mejor forma de ayudar al paciente a afrontar y superar el shock inicial será respetando los tiempos subjetivos de aceptación del diagnóstico médico, apoyando y aceptando los miedos, miedos, dudas iniciales del paciente. Cada persona tiene su propia forma de reaccionar y afrontar la enfermedad que debe ser comprendida y respetada durante todo el proceso de tratamiento, ya que la adaptación a la enfermedad requiere tiempo y recursos personales. Una vez que el paciente haya superado la fase inicial de desorientación, podrá iniciar un proceso de elaboración / integración de la enfermedad en su propia experiencia de vida, hasta una plena conciencia y aceptación de la patología.

En esta fase el psicólogo podrá ayudar al paciente a manejar la enfermedad, fomentar la expresión y la comunicación de emociones que también involucren a los miembros de la familia, desarrollar formas más adaptativas de lidiar con la enfermedad, dar sentido a lo sucedido, restaurar un sentido de esperanza y optimismo para el futuro.

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