Introducción y definición

Anuncio La validación es un constructo fundamental en referencia a relación terapéutica . Numerosas investigaciones han demostrado cómo la percepción del paciente de la relación terapéutica es decisiva para el resultado de la terapia, independientemente de la orientación terapéutica que se utilice (Martin, Garske y Davis, 2000).

Cuando una validación al paciente se le comunica sin ambigüedad que su comportamiento es lógico y es posible entender su significado a la luz del contexto en el que ocurre (Linehan, 1993; Esposito, 2010).



Según Linehan (1993), fundador de la terapia dialéctico-conductual , la esencia de validación puede definirse haciendo referencia a las actitudes y acciones implementadas por el terapeuta: el psicoterapeuta le comunica al paciente que sus respuestas emocionales-cognitivas-conductuales tienen sentido y son comprensibles dentro de su propio contexto de vida y situación actual. Asimismo, el terapeuta se toma en serio lo que expresa el paciente, ni lo ignora ni lo banaliza. A través de las estrategias de validación el terapeuta debe buscar, reconocer y devolver al paciente la validez intrínseca de sus propias respuestas a los eventos; el terapeuta debe descubrir la validez dentro de las respuestas del paciente, a veces amplificarla y reforzarla positivamente (Linehan, 1993, pp. 222-223).

Validación: definición y estrategias de validación en terapia

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En otras palabras, el validación se puede concebir como la comunicación explícita de la lógica y la comprensibilidad de la conducta del paciente a la luz del contexto en el que ocurre. En este sentido, la validación implica una actitud terapéutica sin prejuicios y es uno de los pilares de la aceptación , en la compleja tensión entre las polaridades de aceptación y cambio que tienen lugar en el proceso terapéutico.

Con referencia al repertorio de respuestas, emociones, conductas, pensamientos del paciente en lugar de ser concebido como un problema a modificar, a través de la validación nuestro objetivo es comprenderlos a la luz de limitaciones contextuales, ambientales, históricas, biológico-genéticas y experienciales (Linehan, 2001). Comportamiento problemático a través del validación se reconoce y se hace comprensible y coherente en relación con todos los aspectos de la vida del paciente: el foco está en la aceptación, en primer lugar, más allá de promover el cambio, también en referencia a las conductas disfuncionales.

Leahy (2005) propone la siguiente distinción entre empatía , validación y compasión: la validación significa atribuir un fundamento de verdad a lo que otra persona siente y piensa y es también el punto de apoyo entre la empatía, o la capacidad de comprender lo que otra persona siente. La compasión nos permite sentir con y por otra persona, preocupándonos por su sufrimiento. Por ejemplo, la empatía implica reconocer lo que siente el otro ('me parece entender que estás triste'); validación significa 'afirmar la validez de los sentimientos del otro' ('Es normal que ella se sienta triste: siente que ha perdido a la única persona que pensó que podía amar'); Finalmente, para ser compasivo, uno debe sentir empatía y validación , pero también para tranquilizar al otro: 'Para mí es muy importante lo que sientes y las dificultades que tienes que afrontar y quiero que sepas que estaré contigo en este momento en particular' (Lehay, 2005).

Lo estilo de apego que se establece en los primeros meses de vida y durante la niñez se construye de acuerdo a estos tres aspectos. Leahy (2005) sostiene que la disposición de los padres a validación y la empatía es un aspecto crucial que juega en el vínculo del apego: los padres que creen que las emociones negativas de sus hijos son una oportunidad para acercarse a ellos, para conocerlos mejor y ayudarlos son los más propensos a validación sus emociones, mientras que quienes las consideran insoportables o peligrosas o irrelevantes tenderán a invalidar más las emociones y comportamientos de sus hijos (Gottman et al., 1996; Leahy, 2002). En consecuencia, según las diferentes modalidades relacionales, el niño puede aprender a ' invalidar las propias emociones ”y por lo tanto considerarlas inapropiadas, vergonzosas o sin sentido.

Leahy (2002, 2005) propone un modelo de patrones emocionales basado en las diferentes formas en que los individuos responden a sus emociones. Según el autor, los patrones emocionales negativos están relacionados con creencias sobre las propias emociones (por ejemplo, las emociones no tienen significado, son algo de lo que avergonzarse o no se puede controlar, son insoportables, peligrosas, son algo que hay que inhibir y ocultar etc). A su vez, las creencias sobre las emociones están influenciadas por validación y del apoyo emocional que hemos experimentado en la relación entre nosotros, principalmente con las figuras parentales.

Dentro del contexto terapéutico, la literatura muestra que la validación y la empatía contribuyen al éxito del tratamiento; sin embargo, también se ha señalado que, por el contrario, una reducción de los síntomas induce al paciente a atribuir al terapeuta una mayor capacidad de empatía y cuidado (Feeley, DeRubeis y Gelf, 1999).
En este sentido, la relación terapéutica es una relación capaz de reactivar y corregir estas primeras experiencias emocionales, con miras a promover, sobre todo, nuevas oportunidades para validación y empatía.

¿Qué es válido?

Cuando se trata de validación , el terapeuta puede validación el individuo en sí mismo o las respuestas emocionales-cognitivas-conductuales implementadas por el individuo.

El momento en el que hablamos validación del yo y la individualidad como un todo nos referimos a una consideración genuina y un reconocimiento incondicional del individuo por lo que realmente es. En este sentido si escoger el individuo cuando su propia existencia se concibe como justificable y comprensible, relevante, significativa y aceptada. La persona de esta manera es visible y vista (Linehan, 1997). Refiriéndose a otros autores en el campo de la psicología, el validación del individuo así concebido está muy cerca de la expresión 'consideración positiva incondicional' utilizada por Rogers (1959).

Validación respuestas o comportamientos específicos, o más bien las respuestas emocionales-cognitivas-conductuales del sujeto, significa comunicar al paciente de una manera clara e inequívoca que un determinado comportamiento, emoción, pensamiento, creencia, sensación, experiencia u otro estado mental es al mismo tiempo relevante , significativo y comprensible en relación con el contexto o las circunstancias en las que se implementó o experimentó. Por tanto, una respuesta emocional-cognitiva-conductual específica puede ser válida considerando una determinada perspectiva de un conjunto de circunstancias o para un determinado propósito, pero puede no ser válida considerando otras perspectivas contextuales.

Desde la perspectiva del análisis de cadenas conductuales (análisis ABC conductual), la conducta B puede ser objeto de validación (validable, bien fundamentado y comprensible) en relación con los eventos que lo preceden (o antecedentes conductuales), pero no en relación con las consecuencias C. Así como un comportamiento puede estar sujeto a validación (validable, comprensible y bien fundamentado) en referencia a una serie de circunstancias específicas, pero no en relación con otras. En consecuencia, desde el punto de vista de la tensión dialéctica, según la terapia dialéctico-conductual, no todas las conductas son siempre 'validables' en todos los sentidos, e igualmente todas las conductas pueden validarse refiriéndose a perspectivas específicas.

Cabe destacar que el validación no tiene nada que ver con la deseabilidad social y no puede considerarse sinónimo de alabanza y elogio incondicionales. En consecuencia, se debe tener cuidado de no validar lo que no es en realidad validabile , y viceversa para no reconocer cómo validabile lo que realmente puede ser. Por ejemplo, no comunicarle a un paciente de manera expresa y sincera el comportamiento manipulador que asume hacia el terapeuta, cuando en realidad lo está haciendo, es tan incapacitante como definir explícitamente a un paciente como manipulador cuando no lo es. Ambos casos descritos anteriormente se configuran como acciones en las que no se implementa una adecuada validación y por lo tanto antiterapéuticos (Linehan, 1997).

Validación según el DBT

Las estrategias de validación representan el ejemplo más directo y obvio de estrategias de aceptación que se puede encontrar en el modelo de la terapia dialéctico-conductual o en la Terapia Dialéctica Conductual (DBT) en inglés (Linehan, 2011). El propósito último de utilizar las estrategias de validación en el contexto de la terapia dialéctico-conductual es la adquisición por parte del paciente de una función autónoma de autovalidación .

En la terapia conductual dialéctica, las estrategias de validación se combinan, alternan y equilibran con estrategias de cambio. Las estrategias de validación Se utilizan tanto en terapia individual como en sesiones de formación de habilidades grupales.

Según la teoría dialéctica del comportamiento, hay tres etapas de validación : el primero, definido 'Observación activa', el segundo definido 'Reflejo' y el tercero definido ' Validación directo '.

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La primera fase de 'observación activa' implica la recopilación de información sobre los comportamientos, emociones y pensamientos del paciente. El terapeuta está en una posición de atención activa, presente y consciente, y está comprometido en un intento de 'leer las emociones, pensamientos, estados de ánimo y necesidades del paciente en la mente' del paciente.

En la segunda fase de 'mirroring' el terapeuta muestra su presencia activa, atento, empático interesado en los movimientos emocionales del cliente y participante, utilizando un estilo coloquial lleno de preguntas y respuestas, afirmaciones y contradicciones, orientado a ayudar al cliente a aclarar la representación. de uno mismo a través de la evaluación y confirmación de las hipótesis que el terapeuta formula de vez en cuando en interacción con el paciente.

En la tercera fase de ' validación directo 'el terapeuta identifica en la conducta del cliente y experimenta lo que parece comprensible y explicable a la luz del contexto, notando su funcionalidad en algún aspecto. El paciente viene validado a la luz de los diversos factores contextuales, histórico-vivenciales y biológicos. En este sentido Linehan indica identificar la más mínima pista para promover la validación . Es fundamental que el terapeuta apoye y aliente abiertamente al paciente, a través de una actitud radicalmente genuina y sin prejuicios.

¿Qué es el entorno discapacitante?

Invalidando Es cualquier entorno que considere la activación emocional como injustificada e incomprensible a la luz de la situación con la consecuente tendencia a la simplificación, banalización y crítica.

Desde la perspectiva de DBT, invalidación por parte del medio implica varios aspectos: el rechazo indiscriminado a comunicar la propia experiencia subjetiva; la estigmatización del comportamiento; refuerzo intermitente del desregulación emocional y los comportamientos derivados de ella; la simplificación excesiva de la resolución de problemas; la banalización de las dificultades que puedan surgir en la consecución de los objetivos.

El entorno inhabilitando no enseña al sujeto a reconocer, categorizar y expresar emociones y estados mentales de manera adecuada con respecto a criterios normativos socialmente compartidos y a confiar en la propia experiencia como una forma adecuada de responder a los eventos. Por el contrario, el entorno incapacitante tiende a promover autoinvalidazione del sujeto, que por lo tanto se ve impulsado a buscar en el entorno externo señales útiles para la regulación de su propio comportamiento y emociones.
Las consecuencias relacionadas con la omnipresencia de un entorno incapacitante , en co-ocurrencia con otros factores de riesgo, pueden ser diferentes, de la tendencia a la desregulación emocional, con fluctuaciones entre inhibición emocional y una marcada impulsività .

Estrategias de validación según el DBT

Anuncio Dentro del modelo de la terapia dialéctico-conductual, las estrategias de validación forman parte de las llamadas estrategias nucleares, por lo que se consideran indispensables e ineludibles para la implementación del tratamiento según este modelo. Las estrategias de validación implican una actitud terapéutica sin prejuicios y la búsqueda continua de la validez esencial de las respuestas emocionales-cognitivas-conductuales del paciente. El escenario terapéutico, por tanto, funciona como un polo opuesto con respecto entorno incapacitante que los pacientes experimentan a menudo.

Las estrategias de validación se puede dividir en tres categorías:
- Estrategias de validación emocional: El terapeuta promueve la expresión auténtica de las emociones en el paciente, las considera atentamente y las acepta sin prejuicios. Se apoya al paciente en la observación y reconocimiento de sus emociones. El terapeuta también valida las emociones declarándolas comprensibles y significativas a la luz del contexto;

- Estrategias de validación Conductual: el terapeuta ayuda al paciente a observar y describir conductas, y a distinguirlas de las creencias y pensamientos. Acepta la conducta del paciente sin juzgar y enfatiza su comprensibilidad y aspectos de validez esencial;

- Estrategias de validación cognitivo: El terapeuta promueve en el paciente la observación y descripción de sus pensamientos, creencias y esquemas cognitivos, ayudándolo a distinguir hechos de estados mentales, enfatizando su comprensibilidad y consistencia en su inicio con respecto al contexto.

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En otras palabras, el validación su objetivo principal es ayudar a los pacientes, tanto en terapia individual como en terapia grupal, a observar y describir sus emociones, pensamientos y patrones de conducta. Posteriormente, el terapeuta muestra empatía y es capaz de comprender las creencias y comportamientos de la persona, describiéndolos con precisión en cooperación con el paciente. En tercer lugar, el terapeuta comunica de una manera auténtica, genuina e inequívoca que las respuestas emocionales, creencias y pensamientos del paciente, así como los comportamientos del paciente, son comprensibles y adquieren significado dentro de su propio contexto de vida.

En cada situación para la que trabaja el terapeuta 'busca el grano dorado en la arena', O la validez dentro de algo que de otra manera seguiría siendo única y exclusivamente una respuesta disfuncional. De esta forma se asume la actitud contraria con respecto al enfoque devaluador generalmente presente en entornos discapacitantes.

Bibliografía:

  • Feeley, M., DeRubeis, R.J. Y Gelf, L.A. (1999). La relación temporal de la adherencia y la alianza con el cambio de síntomas en la terapia cognitiva para la depresión. Revista de consultoría y psicología clínica, 67, 578-582.
  • Gilbert, P. y Leahy, R. (2007). La relación terapéutica en la terapia cognitivo conductual. Edición Eclipsi.
  • Leahy, R.L. (2002). Un modelo de esquemas emocionales. Práctica cognitiva y conductual, 9, 177-190.
  • Leahy, R. (2005). Un modelo socio-cognitivo de validación. En P. Gilbert (ed.), Compassion: Conceptualisations, research and use in psicoterapia (págs. 195-217). Hove, Reino Unido: Routledge.
  • Linehan, M.M. (2011). Tratamiento cognitivo conductual del trastorno límite. Editorial Raffaello Cortina.
  • Linehan, M.M. (1993). Tratamiento cognitivo conductual para el trastorno límite de la personalidad. Prensa de Guilford.
  • Linehan, M.M. (1997). Validación y psicoterapia. En A. Bohart & L.Green (Eds.), Empathy reconsiderado: Nuevas direcciones en psicoterapia. Washington DC: Asociación Americana de Psicología 353-392
  • Martin, D.J., Gorske, J.P. y Davis, M.K. (2000). Relación de la alianza terapéutica con el resultado y otras variables: una revisión metaanalítica. Revista de consultoría y psicología clínica, 68 (3), 438-450
  • Rogers, C. R. (1959). Una teoría de la Terapia, la personalidad y la relación interpersonal desarrollada en el marco centrado en el cliente. En S. Koch (Ed.), Psicología: un estudio de una ciencia (Vol. 3, págs. 184-256). Nueva York: McGraw-Hill.
  • Esposito R (2010). Validación del sentimiento. En I Marks L Sibilia y S Borgo (editado por) El lenguaje común en los procedimientos de psicoterapia. The first 80, Research Center for Psychotherapy Edition, Roma o http://www.commonlanguagepsychotherapy.org/, 2008b.

Validación - Para profundizar en el tema:

Relación terapéutica

Relación terapéuticaUno de los aspectos que puede favorecer el cambio en psicoterapia es la relación terapéutica entre paciente y terapeuta, caracterizada por la confianza y la empatía